Internacional
El desencanto desborda al PSOE y el PP en el cierre de la campaña en Aragón: Alegría se hunde y Azcón no frena a Vox
Vox, disparado; PP, varado y PSOE, hundido. Mucho tendr�an que equivocarse todos los sondeos para que las urnas dibujen el domingo un panorama muy diferente. La demoscopia ha sido insistente a lo largo de toda la campa�a electoral e incluso desde antes. De confirmarse estos pron�sticos se pondr� en evidencia que un fin de ciclo asoma ya a la vuelta de la esquina.
Vox se perfila como la opci�n pol�tica con claro margen de ascenso; el PP, inductor del adelanto de los comicios, no rentabiliza su decisi�n y se mueve entre el estancamiento y una subida insuficiente, en tanto que el PSOE afronta muy malas perspectivas que oscilan desde el varapalo duro al descalabro sin paliativos.
En este marco se mueven los vaticinios de una cita electoral que previsiblemente ofrecer� una primera conclusi�n general muy similar a la que arrojaron las urnas, apenas hace mes y medio, en Extremadura: la derecha se impone y la izquierda se derrumba. Ser� pues la segunda ocasi�n en la que las elecciones, le�das en clave nacional, demuestren que la balanza pol�tica est� a punto de cambiar de signo.
El PP, con Jorge Azc�n al frente, ganar� los comicios, e incluso puede sumar m�s que toda la izquierda y superar al PSOE en hasta 13 puntos, pero no llegar� a la mayor�a absoluta -los sondeos anticipan que se quedar� a una distancia de cuatro o cinco esca�os- y tendr� que pactar con Vox para revalidarse en el Gobierno.
Esta ser� su penitencia: Azc�n anticip� las elecciones en un intento de desembarazarse del yugo de la extrema derecha y todo indica que no lo lograr�. Su consuelo ser� la distancia que marque respecto al PSOE, aunque esta se deber� m�s al desplome de los socialistas que a una subida por m�ritos propios.
Vox, encabezado sobre el papel por Alejandro Nolasco, ex vicepresidente del Ejecutivo de Azc�n, pero pilotado con mano de hierro por la c�pula nacional de Abascal, juega con unas previsiones inmejorables que podr�an traducirse en multiplicar casi por dos sus esca�os en la Asamblea. Una posici�n de fuerza que le habilitar�a para negociar a cara de perro con los populares, blandiendo la amenaza de una repetici�n electoral para doblegarlos.
El partido de extrema derecha ha demostrado que puede hacer su agosto con el voto desencantado que se revuelve contra el bipartidismo y, aunque su oferta es tosca y pobre, ha sabido sacar tajada aliment�ndose del enfrentamiento continuo de sus dos adversarios, que les incapacita para ofrecer soluciones a los problemas que m�s preocupan al ciudadano y plantar cara a los radicalismos.
El PSOE, por su parte, tiembla ante la posibilidad cierta de un descenso a los infiernos y no s�lo por la abultada p�rdida de votos y esca�os que se le vaticina, sino tambi�n por el riesgo de quedarse al borde del sorpasso a manos de Vox en plazas importantes.
Para los socialistas, los efectos de un previsible descalabro se ver�n magnificados por el hecho de que su candidata, Pilar Alegr�a, lo es por designaci�n personal de Pedro S�nchez. Ella le representa, ha sido su voz, forma parte de su n�cleo, se mueve al son que marca el presidente y eso invalida cualquier cortafuegos que La Moncloa pretenda establecer ante la derrota. Las ondas expansivas de Arag�n impactar�n de lleno las filas del PSOE con consecuencias que a�n est�n por calibrar.





