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Así fue el desalojo de Grazalema tras un temblor "espeluznante": "Corre que nos vamos"

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“El temblor fue espeluznante y nos dio un poquito de miedo porque no sab�amos lo que era”, comenta Carmen, una de las vecinas de Grazalema (C�diz) que ha tenido que desalojar su casa. Sentada en una mesa de campa�a en el pabell�n deportivo El Fuerte, en Ronda (M�laga), donde ha llegado junto a su hermana Antonia y su marido, insiste en que no recuerda haber visto llover tanto agua en su vida.

“�Un poquito de miedo nada m�s?” Preguna Antonia a su hermana. Cuando se oy� el estruendo ella salt� como un resorte de la mesa y hasta se dej� el plato de lentejas, cuenta a EL MUNDO, En ese momento le dijo a su marido “�corre, que nos vamos! Y sin que nos avisara nadie, nos salimos para la calle”.

Antonia y Carmen acaban de comer y Carmen se ha quitado la mascarilla, a pesar de que hay mucha gente en el polideportivo ronde�o y el viernes le dieron una sesi�n de quimio. A esta vecina le preocupa la situaci�n, la del pueblo y la suya propia, pero hace gala de un excelente buen humor y sonr�e mientras cuenta que se ha olvidado de coger una muda para su marido. “Me va a matar cuando se entere”, dice bajito.

Antonio y su hermana Carmen, desalojadas de Grazalema, este viernes en el polideportivo de Ronda.

Antonio y su hermana Carmen, desalojadas de Grazalema, este viernes en el polideportivo de Ronda.E.G.M.

Aunque su principal preocupaci�n ahora es su hijo, militar en la UME, que estos d�as est� destacado en el Campo de Gibraltar. “Ha estado en lo de los trenes, en Turqu�a, en la Palma cuando el volc�n” y ahora con las inundaciones en la provincia de C�diz. “Estoy muy orgullosa de �l, pero tambi�n preocupada”, precisa.

La acumulaci�n hist�rica de agua en el subsuelo de Grazalema obliga a su total evacuaci�nEL MUNDO (V�deo)

En Grazalema siempre llueve mucho -de hecho, es el lugar de Espa�a que registra mayores precipitaciones del pa�s- pero ni siquiera los m�s mayores como Pepe Ramirez -que en unos d�as cumplir� 94- recuerdan algo as�. “En el 63 llovi� mucho pero las casas no temblaron como ayer”, sentencia.

Este s�bado el polideportivo ronde�o era un aut�ntico hervidero. A la hora de comer, en el pabell�n estaba todo preparado para la llegada de los vecinos de Grazalema que se han visto obligados a desalojar el pueblo. Caldo de puchero caliente, potaje de garbanzos, fruta, caf� y bizcocho; para los m�s peque�os, ‘nugets’ de pollo y perritos calientes; y para las mascotas, pienso. Se trata de “que nadie se quede sin comer”, ha dicho la alcaldesa de Ronda, Maria Paz Fern�ndez.

Tres horas para recorrer 43 kil�metros

Alrededor de 350 personas se han realojado en Ronda, ha explicado la regidora ronde�a. Los �ltimos -105 vecinos que estaban alojados en un hotel de Grazalema- han ido llegado a lo largo de la ma�ana. La mayor�a ha llegado a Ronda en un autob�s aunque algunos lo han hecho por sus propios medios. Las carreteras en la sierra “est�n imposibles y hemos tardado m�s de tres horas en llegar”, aclara Pedro. Tres horas para recorrer los apenas 43 kilometros que separan Grazalema de su vecina Ronda y que no llegan a una hora en d�as normales.

Agentes de la Guardia Civil, de la Polic�a Local, personal de Cruz Roja, de Protecci�n Civil, voluntarios y hasta legionarios, con su coronel al frente trabajan sin descanso desde primera hora de la ma�ana para recibirlos. Van entrando poco a poco, un goteo constante de vecinos que buscan entre entre la gente una cara amable.

Hay personas mayores, adolescentes, ni�os peque�os y varias mascotas: varios perros y alg�n gato. Familias completas que han salido de casa con lo puesto y lo que les ha cabido en una maleta. En sus caras, preocupaci�n, angustia e incertidumbre por el futuro m�s inmediato.

A su llegada, se registran en un mostrador improvisado a la entrada del pabell�n. Los jovenes y los que pueden caminar por si mismos se dirigen a la zona central de la instalaci�n, convertida hoy en un gran comedor con mesas de campa�a y bancos, y eligen un sitio en el que sentarse. Los m�s mayores esperan a que les asignen una silla de ruedas y los acompa�en a la mesa.

La familiia Vidal Troya, a su llegada al polideportivo de Ronda este viernes.

La familiia Vidal Troya, a su llegada al polideportivo de Ronda este viernes.E.G.M.

Ana Mar�a Troya, junto a su marido, Antonio Vidal, y sus suegros, Antonio y Mar�a del Pino, se resguardan bajo un paraguas a la entrada del polideportivo mientras les traen una silla de ruedas. Cargan todas las pertenencias que han podido sacar de casa en apenas dos bolsas.

Ellos fueron de los primeros en tener que desalojar su casa y llevan ya dos noches fuera de Grazalema. La primera, durmieron en un hotel en el pueblo, la segunda, en Ronda. Ahora lo que les preocupa es, comenta a este diario Ana Mar�a, que no saben con certeza cuando van a poder volver a su hogar.

Las sillas de ruedas est�n ocupadas y sigue lloviendo as� que se dirigen al interior del pabell�n. En la puerta les atiende una voluntaria, es pr�cticamente una ni�a, les ayuda con las bolsas y los acompa�a. Se sientan junto a Ana, tiene 87 a�os y tambi�n espera una silla de ruedas.

Un voluntaria de Protecci�n Civil toma nota de sus datos y una chica de Cruz Roja le ofrece una manta. En el pabell�n se han instalado estufas de exterior pero donde Ana se ha sentado hay corriente y fuera continua lloviendo.


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