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Arrancan los Juegos Olímpicos de invierno bajo la sombra de la política internacional: el ICE de Trump, la estrategia de Meloni y los rusos sin bandera
Viernes de c�lida pasi�n en el fr�o norte italiano. Se alza el blanco tel�n de los Juegos Ol�mpicos de Invierno 2026 en Mil�n-Cortina dAmpezzo y otras sedes en los Dolomitas. Primeros para la nueva presidenta del Comit� Ol�mpico Internacional, Kirsty Coventry. Segundos del siglo XXI celebrados en Italia, tras los de Tur�n 2006. Ser�an los terceros en Cortina si no se hubiesen cancelado los de 1944 a causa de la Segunda Guerra Mundial.
La ciudad los recuper� en 1956 en uno de los momentos m�s calientes de la Guerra Fr�a. El deporte, tambi�n reclutado para librarla, era al mismo tiempo requerido para fomentar la concordia internacional. Ese a�o se creaba la Copa de Europa de f�tbol. Los Juegos se clausurar�n el d�a 22 en Verona. Se han dispuesto dos pebeteros. Uno en el Arco della Pace en Mil�n y otro en la Piazza Dibona de Cortina, inspirados en “Los seis nudos de Da Vinci”, una serie de intrincados y entrelazados grabados geom�tricos que simbolizan el orden que subyace bajo el caos. Una met�fora del funcionamiento del mundo, donde, no obstante, con harta frecuencia, sucede al rev�s y el caos subyace bajo el orden.
La ceremonia de inauguraci�n, en el estadio de San Siro, contemplada “in situ” o por televisi�n por una audiencia calculada en unos 2.200 millones de personas, abrir� un abanico de 19 d�as de competici�n con 2.800 participantes (un 47% de mujeres) de 90 pa�ses pugnando por 116 medallas en 16 deportes. Ocho de ellos son nuevos. Algunos, de discutible justificaci�n. Hay que llenar muchos d�as de actividad continua y se echa mano de todo aquello que tenga que ver con la nieve y el hielo, aunque haya que forzarlo, retorcerlo y exprimirlo. Y eso no es todo. Se habla, incluso, de que en futuro podr�an entrar en el programa el cross (Campo a Trav�s pedestre) y el ciclocross.
En el orden y el caos pol�ticos, que el deporte trata de disfrutar por el procedimiento de participar de uno o eludir el otro en la medida de lo posible, Cortina rescata los Juegos para la causa de la democracia despu�s de los celebrados en Pek�n 2022. El anterior ciclo, de hecho, repet�a esta alternancia: tras Rusia (Sochi 2014), lleg� Corea del Sur (Pyeongchang 2018). Nuevas demostraciones de que el Deporte, pong�moslo en may�sculas, no se muestra muy escrupuloso a la hora de blanquear reg�menes dictatoriales.
A Rusia, una primera potencia que relativiza muchas de las medallas actuales de cualquier evento, hubo que expulsarla del Para�so despu�s de que el dopaje de Estado fuese una verg�enza y un esc�ndalo insostenibles e imperdonables. Y rematar su exclusi�n luego del ataque a Ucrania. El 24 de este mes, cuando los Juegos sean un eco, har� cuatro a�os de aquello, un dolor que no remite y una herida que sangra cada d�a.
La petici�n de Infantino
A pesar de ello, el Comit� Ol�mpico Internacional (COI) ha recomendado recientemente a las Federaciones Internacionales que permitan a los equipos rusos participar en competiciones no profesionales. Y Gianni Infantino aboga por reintegrar a Rusia en la casa com�n, empezando por el f�tbol y sus categor�as menores, porque “el veto no ha servido de nada”. Lo que cada vez sirve para menos es la �tica, subordinada al poder y al dinero. O al poder del dinero. O al dinero en el poder. En este asunto no caben medias tintas. O todos los rusos o ninguno. “That is the question”. Muchos votamos por ninguno.
Infantino, un mercader astuto, come de la mano de Donald Trump, un empresario visceral, hermanados ambos con el Mundial de F�tbol de este verano. Se quiera o no, el Deporte (mantenemos la may�scula) es “la continuaci�n de la pol�tica por otros medios”. Otra conflagraci�n, aunque incruenta. Virtual. Giorgia Meloni lo sabe y se entrevistar� con J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, que est� en Mil�n. All� donde s�lo anidan los halcones, Vance forma parte del n�cleo m�s cercano y duro de Trump, en uni�n del secretario de Estado, Marco Rubio, y el de Defensa, Pete Hegseth. En el horizonte trumpiano se alzan los Juegos Ol�mpicos de Verano de Los Angeles, en 2028. Los de Invierno de 2034, adjudicados al estado de Utah (Salt Lake City), quedan de momento demasiado lejos.
Con la consiguiente controversia, Trump ha enviado como protecci�n suplementaria de la delegaci�n estadounidense a un contingente del tristemente c�lebre ICE (Inmigration and Customs Enforcement). O sea, el Servicio de Inmigraci�n y Control de Aduanas. Que el acr�nimo de la unidad sea ICE, “hielo” en ingl�s, ofrece cierta ir�nica coherencia en unos Juegos de Invierno.
Una de las sedes de los Juegos de Invierno en Cortina D’Ampezzo.AFP
Mil�n-Cortina exhibir� en algunas de las especialidades a varios de los m�s grandes deportistas de todos los tiempos. En el esqu� alpino, el rey de los Juegos, a Mikaela Shiffrin (USA, 30 a�os) y Marco Odermatt (Suiza, 28). Shiffrin re�ne 108 triunfos en la Copa del Mundo, una cifra que, si alguien la supera alg�n d�a, todav�a no ha nacido. Odermatt suma 52. S�lo tiene por delante a “monstruos” como Ingemar Stenmark (86), Marcel Hirscher (67) y Hermann Maier (54). Pero ya por detr�s, a Alberto Tomba (50) y Marc Girardelli (46). Entre los suizos, s�lo Vreni Schneider (55) lo supera por poco tiempo. Pero ning�n compatriota masculino se le acerca. Pirmin Zurbriggen, el gran �dolo nacional, se qued� en 40.
Cortina esperaba con suprema expectaci�n y m�ximo aplauso a Lindsey Vonn (USA), la diosa rubia de la velocidad, nimbada con 84 triunfos entre descensos y supergigantes. Y distinguida esta temporada con dos victorias, dos segundos puestos y dos terceros a la “imposible” edad de 41 a�os y con una pr�tesis de titanio en la rodilla derecha, am�n de otros “remiendos y zurcidos”. Pocos d�as antes de los Juegos se rompi� en Crans Montana el cruzado de la izquierda. Aun as�, ante el asombro y la admiraci�n del mundo, ha decidido competir (a expensas del entrenamiento de este viernes) en un temerario gesto, rayano en el hero�smo y asomado al sacrificio.
El patinaje art�stico, una de las mayores atracciones hist�ricas de los Juegos, ha descubierto, maravillado, a Ilia Malinin, estadounidense, 24 a�os, ya doble campe�n mundial, hijo de dos patinadores uzbekos, representantes de su pa�s en los Juegos de 1998 y 2002, que emigraron como profesores a Virginia. Ha conseguido las puntuaciones m�s altas jam�s registradas en el programa libre y es capaz de ejecutar siete cu�druples por sesi�n. Quiz�s se atreva a intentar el primer qu�ntuple de la historia.
En otras de las disciplinas tradicionalmente m�s importantes, los saltos y el esqu� de fondo, brillan, respectivamente, Domen Prvec (Eslovenia) y Johannes Hosflot Klaebo (Noruega). El esloveno, de 26 a�os, es miembro de una familia de cinco hermanos, de los cuales compiten, o han competido, cuatro, encabezados por el hermano mayor, ya retirado, Peter. Y continuada por una hermana m�s peque�a, Nika. Todos, m�ximas estrellas del trampol�n. El noruego, con cinco oros, una plata y un bronce ol�mpicos, ha acumulado m�s de 100 victorias en la Copa del Mundo.
Es uno de los m�s ilustres representantes de un pa�s de cinco millones y medio de habitantes en el que los deportes invernales constituyen una religi�n y que lidera el medallero hist�rico de los Juegos con 148 oros, 134 platas y 124 bronces.




