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Los riesgos de la política de Trump para el Mundial: ¿Podrían España y las potencias europeas plantearse un boicot?

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Donald Trump no es de la misma opini�n que Carl von Clausewitz. No cree, como el militar prusiano, que la pol�tica sea la continuaci�n de la guerra por otros medios. Al contrario, mucho antes de agotar la v�a pol�tica, manda a un portaviones o a los militarizados agentes del ICE, el servicio de inmigraci�n y control de aduanas de Estados Unidos. Minneapolis e Ir�n son, hoy, los puntos calientes de Trump, sin olvidar el pulso por Groenlandia con la Uni�n Europea, la intervenida Venezuela, las amenazas a M�xico y Colombia por el narcotr�fico o la m�ltiple guerra arancelaria. Ma�ana nadie lo sabe.

Un contexto que ha convertido a Trump en enemigo de pa�ses y reg�menes dispares, democracias o dictaduras, meses antes de recibirlos con buena cara en la fiesta del Mundial. El problema puede ser que el resto entienda que el f�tbol tambi�n puede ser la continuaci�n de la guerra o la pol�tica por otros medios.

Las situaciones de tensi�n internacional siempre generan inquietud en las grandes organizaciones deportivas, principalmente el COI y la FIFA, que recuerdan con temor la era de los boicots. La amenaza ha afectado mucho m�s al olimpismo, porque el f�tbol es el alimento de las masas, y a las masas se las teme. No obstante, hay precedentes.

Los mimos de Infantino

La FIFA mima a Trump todo lo que puede, y la prueba es el Premio de la Paz, un Nobel de chocolate, que le regal� Gianni Infantino como si fuera una mona de Pascua. La inquietud, sin embargo, permanece, tanto por el Mundial como por los Juegos de Los �ngeles’28, al tratarse de un personaje fuera de cat�logo y de control hasta para sus propios halcones.

Infantino se hace un selfie con Trump.

Infantino se hace un selfie con Trump.AP

Las peticiones de boicot al Mundial han aparecido ya en todo el mundo, especialmente entre asociaciones en defensa de los derechos humanos, debido a la persecuci�n y expulsi�n de inmigrantes, pero no por parte de ning�n gobierno. Ni siquiera de los que mantienen mayores tensiones con la pol�tica del presidente de Estados Unidos, como Colombia, o han sido atacados, como Ir�n. Ambos est�n clasificados para el Mundial.

Alemania es una de las potencias donde las voces contra el torneo han llegado m�s alto, hasta obligar a decir a la ministra de Estado ante la Canciller�a Federal, Christiane Schelderlein, que las decisiones sobre participar o no en eventos deportivos �recaen exclusivamente en las federaciones correspondientes�. Las competencias del derecho deportivo son un refugio a la medida para lo que conviene, aunque las decisiones de que Espa�a no acudiera a final de la Eurocopa de 1960, en la URSS, o de que Estados Unidos impulsara el boicot a los Juegos de Mosc�’80, no fueron de sus federaciones ni de sus comit�s ol�mpicos. Las tomaron Franco y Jimmy Carter, un dictador y presidente leg�timamente elegido.

�Si Trump cumple sus amenazas y lanza una guerra comercial contra la Uni�n Europea, dif�cilmente puedo imaginar que los pa�ses europeos participen en el Mundial�, advirti� Roderich Kiesewetter, un referente en pol�tica exterior de la Uni�n Dem�crata Cristiana (CDU), partido que lidera la coalici�n de Gobierno. Boris Mijatovic, tambi�n diputado en el Bundestag, por los Verdes, fue incluso m�s contundente: �No es seguro para los aficionados viajar a este Mundial�.

El Mundial no es Eurovisi�n

Mijatovic cit� como ejemplo los recientes disparos letales de agentes del ICE en Minnesota, incluso antes de que resultara muerto Alex Pretti, y advirti�: �Solo puedo aconsejar a cada hincha que boicotee los partidos en Estados Unidos�. Resulta paradigm�tico el silencio del Gobierno de Pedro S�nchez, uno de los m�s beligerantes con Trump, aunque con la selecci�n m�s favorita del torneo. El Mundial no es Eurovisi�n.

Si un boicot global o por bloques parece complejo, menos lo es el que puedan realizar los aficionados en una cita compartida por tres pa�ses, Estados Unidos, M�xico y Canad�, con tensiones continuas por la inmigraci�n, el narcotr�fico o los aranceles. Las fronteras que deben ser esponjosas en un Mundial a tres, son m�s sensibles que nunca.

Trump, en la celebraci�n del Chelsea en el Mundial de clubes.

Trump, en la celebraci�n del Chelsea en el Mundial de clubes.AP

El pacto por Groenlandia en el seno de la OTAN ha dejado en ‘stand by’ el problema que m�s unidad hab�a generado entre los l�deres europeos contra las pol�ticas de Trump. De proseguir en la intenci�n de anexionarse un territorio de soberan�a danesa, habr�a elevado las voces de boicot en el continente. Con Trump nada puede considerarse del todo cerrado y no parece que el soccer, algo entre desconocido y grotesco para el inquilino de la Casa Blanca, vaya a frenarle.

La invasi�n de Afganist�n por parte de la URSS provoc� el boicot de Estados Unidos y la mayor�a de pa�ses occidentales a los Juegos Ol�mpicos de Mosc�’80, y una cuesti�n racial, la violaci�n del embargo al apartheid de Sud�frica por parte de los All Blacks de Nueva Zelanda, propici� el veto de la mayor�a del bloque africano a Montreal’76. Estados Unidos no ha invadido Venezuela, pero la mantiene intervenida de facto, mientras amenaza a Ir�n o Cuba, y es innegable que bajo las severas leyes de inmigraci�n subyace una cuesti�n racial.

El ‘s�’ a la Argentina de los coroneles

Los boicots al f�tbol nunca han tenido un impacto tan global. Ni siquiera cuando las denuncias de las torturas del r�gimen de los coroneles, en Argentina, eran evidentes, ya antes de 1978. Buena parte de ellas se produc�an en la Escuela Mec�nica de la Armada, a escasa distancia del Monumental de River, donde la albiceleste se proclam� campeona. Dos meses despu�s del golpe de Estado del general Pinochet en Chile, en 1973, la URSS se neg� a jugar un partido en el Estadio Nacional, convertido en un centro de detenci�n, tortura y muerte los d�as siguientes al golpe del 11 de septiembre. La selecci�n chilena sali� sin rival a la cancha y sus jugadores marcaron a una porter�a vac�a.

Matt Freese estar� bajo los palos de la principal selecci�n anfitriona el pr�ximo verano en Estados Unidos, pero para buena parte de los participantes y aficionados, bajo la gran porter�a del Mundial estar� Trump. Ser� como jugar contra el enemigo.


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