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Internacional

El periodista que devolvió el Hotel Florida a su altura histórica: "No se ha vuelto a repetir la posibilidad de vivir y contar la guerra como los corresponsales de la Guerra Civil"

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Incluso el m�s anodino, aloja an�cdotas y vivencias dignas de recuerdo. Aunque existen hoteles que gozan de un privilegio singular: ser testigos hist�ricos de Madrid, por su veteran�a, como el Palace y el Ritz, pioneros del lujo hotelero y productos de los deseos de Alfonso XIII, y, adem�s, hay s�lo uno que pudo presumir de ser Historia en s� mismo. �Todo conflu�a en �l. Con su esp�ritu de efervescencia cultural donde se dieron y se desarrollaron las grandes ideas e innovaciones de nuestro pa�s, y en particular, de Madrid�, valora el periodista y escritor Carlos Garc�a Santa Cecilia (Madrid, 1957), estudioso de este mito que trata de rescatar del olvido, desde hace ocho a�os con especial ah�nco, para situarlo en un pedestal de la memoria.

Porque el Hotel Florida, construido por Antonio Palacios, aquel �Gaud� de Madrid�, e inaugurado el 31 de enero de 1924, fue capaz de desplazar el centro del meollo capitalino desde la Puerta del Sol y la Plaza Mayor hasta Callao, cuando la mism�sima Gran V�a se encontraba a�n en desarrollo, y de alzarse como �un s�mbolo de la modernidad�, hospedando en sus 10 plantas a leyendas como Charles Chaplin, Miguel de Unamuno, Mar�a Casares, Ernest Hemingway, Martha Gellhorn, Robert Cappa, Gerda Taro, Antoine de Saint-Exup�ry, John Dos Passos, Mija�l Koltsov… �Solamente estuvo en pie 40 a�os�, destaca Garc�a Santa Cecilia sobre aquel flamante edificio, derruido en 1964, que se present� con un ba�o propio en cada habitaci�n y el primer bar de estilo americano como reclamos novedosos para los clientes, tan dispares de los diplom�ticos y los arist�cratas del Palace y el Ritz, y que termin� mutando en el epicentro pol�tico, cultural y art�stico de principios del siglo XX.

�Se celebraban constantemente todo tipo de banquetes, homenajes, fiestas y actos durante los a�os 20 y, ya con la Segunda Rep�blica, ser� donde se cuajar�n muchas cosas, porque sus gerentes, Justo Aedo y Manuel Mor�n, estaban muy comprometidos con la izquierda�. All�, atentan contra la Asociaci�n Republicana Femenina durante un homenaje a Clara Campoamor, con el que Concha Espina y Carmen de Burgos decidieron continuar tras una explosi�n con petardos, o la Federaci�n Universitaria Escolar, contraria a Primo de Rivera, honra a Federico Garc�a Lorca con la representaci�n de El retablillo de Don Crist�bal.

Aunque, ante todo, el Florida pas� a los anales como �el primer gran hotel de los corresponsales de guerra�, explica este doctor en Periodismo, que tambi�n trabaj� para El Pa�s, Diario 16 y este mismo diario. Se prend� del Florida con las cr�nicas de la �poca, como la de Dos Passos con su Habitaci�n con ba�o en el Hotel Florida, tras investigar para una exposici�n que comisari� en 2006, Corresponsales en la Guerra de Espa�a. �Esa posibilidad de ver, vivir y contar la guerra tal y como la contaron estos periodistas de la Guerra Civil, eso ya no se ha vuelto a repetir. Si Espa�a [estaba] en el coraz�n de la lucha contra el fascismo, como dice aquella frase c�lebre, el coraz�n del coraz�n fue el Hotel Florida�.

BOMBARDEOS DIARIOS

Pese a tal relevancia, ya s�lo subsisten vestigios: una placa conmemorativa, colocada en la fachada del gran almac�n que hoy ocupa aquel solar n�mero 19, a iniciativa del periodista Alfonso Armada y el propio Garc�a Santa Cecilia. Adem�s del ciclo anual Hotel Florida. Jornadas de Periodismo y Literatura, que organizan ambos en �mbito Cultural del Corte Ingl�s. La pasada semana cumpli� su octava edici�n, que ya acumula una n�mina de hu�spedes de m�s de 140 personalidades: I�aki Gabilondo, Pablo d’Ors, Cayetana �lvarez de Toledo, Edurne Portela…

�Fue un sitio fundamental y no hab�a la m�nima menci�n�, lamenta. La piqueta de Pep�n Fern�ndez, due�o de Galer�as Preciados, conquist� Callao borrando aquel s�mbolo de la resistencia. �Desde la terraza de la cafeter�a a�n se ve perfectamente el cerro Garabitas de la Casa de Campo, donde Franco coloc� sus bater�as para bombardear cada d�a el Florida y el edificio Telef�nica, que era desde donde transmit�an sus cr�nicas internacionales los corresponsales�. La memoria sigue ah�, aunque falte el Florida.


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