Internacional
El BCE mantiene los tipos y gana tiempo ante un escenario de crecimiento débil
El Banco Central Europeo (BCE) decidi� mantener los tipos de inter�s sin cambios en la reuni�n celebrada este jueves en Fr�ncfort por los gobernadores de los bancos centrales de la Eurozona. La instituci�n dej� la facilidad de dep�sito en el 2%, el tipo de las operaciones principales de financiaci�n en el 2,15% y la facilidad marginal de cr�dito en el 2,40%, niveles vigentes desde el �ltimo recorte y que considera compatibles con una pol�tica monetaria todav�a restrictiva.
La decisi�n, ampliamente descontada por los mercados, confirm� la estrategia de cautela adoptada tras el ciclo de normalizaci�n monetaria iniciado despu�s del fuerte repunte inflacionista registrado entre 2021 y 2023. El BCE ha mantenido los tipos estables durante varias reuniones, a la espera de comprobar que la moderaci�n de la inflaci�n es sostenida y compatible con el objetivo del 2% a medio plazo.
El mantenimiento de los tipos se produjo en un contexto de crecimiento d�bil, aunque todav�a positivo, en la eurozona. Seg�n Eurostat, el producto interior bruto avanz� en los �ltimos trimestres en torno al 0,3% trimestral al cierre del ejercicio. Las previsiones oficiales apuntan a un crecimiento cercano al 1% anual en los pr�ximos a�os, por debajo del de otras grandes econom�as avanzadas.
Las �ltimas proyecciones del BCE reflejan este escenario de bajo crecimiento y normalizaci�n gradual de la inflaci�n. La instituci�n anticipa una convergencia de la inflaci�n general hacia el 2%, mientras que la inflaci�n subyacente se modera con mayor lentitud, condicionada por los salarios y los precios del sector servicios.
Otro elemento que gana peso en el debate monetario es la evoluci�n del tipo de cambio. La apreciaci�n del euro frente al d�lar, favorecida por la divergencia de expectativas entre la Reserva Federal y el BCE, podr�a moderar los precios de importaci�n y reforzar las presiones desinflacionistas. Aunque el BCE no fija objetivos cambiarios, varios expertos creen que su evoluci�n puede influir en futuras decisiones de pol�tica monetaria.
La decisi�n se ajust� al escenario central del mercado. Mantener los tipos era el resultado m�s probable, ante la necesidad del BCE de comprobar si la desinflaci�n se consolida sin comprometer la estabilidad de precios.
Carsten Brzeski, economista jefe de ING, se�al� que el BCE no ten�a incentivos para modificar su pol�tica monetaria y que necesitaba m�s evidencias de que la moderaci�n de la inflaci�n es duradera, especialmente en los componentes m�s persistentes.
En la misma l�nea, Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg, subray� que la inflaci�n en los servicios y la evoluci�n de los salarios siguen siendo factores de riesgo clave, lo que aconseja evitar movimientos prematuros. Desde Capital Economics, Jack Allen-Reynolds defendi� que el escenario central contin�a siendo el de tipos estables durante un periodo prolongado, pese a la debilidad del crecimiento.
La evoluci�n de la inflaci�n fue uno de los principales factores que sustentaron la decisi�n del Consejo de Gobierno. Tras los m�ximos recientes, el �ndice general en la Eurozona sigui� una senda descendente, impulsada por la moderaci�n energ�tica y la normalizaci�n de las cadenas de suministro.
Sin embargo, el BCE mantiene la cautela ante las presiones persistentes en la inflaci�n subyacente, especialmente en los servicios, y ante la evoluci�n salarial, factores que aconsejan prolongar una pol�tica monetaria restrictiva pese al d�bil crecimiento.
Paralelamente a la gesti�n de los tipos, el BCE avanza en la reducci�n de su balance mediante la retirada progresiva de los programas de compra de activos, lo que tambi�n contribuye al endurecimiento de las condiciones financieras.
Las subidas acumuladas se han trasladado al coste del cr�dito, reduciendo la demanda de pr�stamos y endureciendo los criterios de concesi�n. El enfriamiento del cr�dito a empresas y hogares confirma, a juicio del BCE, que la pol�tica monetaria est� teniendo el efecto deseado.
Al mismo tiempo, el BCE es consciente del riesgo de que un endurecimiento excesivo termine lastrando la actividad econ�mica, lo que refuerza su enfoque prudente y dependiente de los datos. La instituci�n tambi�n vigila los mercados de deuda soberana, donde la estabilidad de los diferenciales sigue siendo clave para una transmisi�n homog�nea de la pol�tica monetaria.
La decisi�n volvi� a poner de relieve la divergencia con Estados Unidos. Mientras la eurozona prolonga la pausa, la Reserva Federal ha dejado abierta la posibilidad de iniciar recortes de tipos en un contexto de mayor dinamismo econ�mico y un mercado laboral m�s resiliente. Esta divergencia refleja diferencias estructurales entre ambas econom�as, con una pol�tica fiscal m�s expansiva y un mercado laboral m�s din�mico en Estados Unidos, frente a un crecimiento m�s moderado y una mayor sensibilidad a los costes energ�ticos en la eurozona. Ante este escenario, la divergencia explica, seg�n los expertos, la mayor cautela del BCE y su menor margen de maniobra frente a la Fed.



