Internacional
Naufragio, muerte, resurrección y drama: la tormenta perfecta de Paula Echevarría
Si decimos la palabra naufragio y pensamos en el cine, a nuestras cabezas vienen grandes s�per producciones como Titanic, Tormenta Perfecta, Master and Commander o En el coraz�n del mar. La palabra clave en esta memoria visual de recuerdos cinematogr�ficos es “s�per producciones”. Ingentes cantidades de dinero que llevaron, por ejemplo, a James Cameron a construir casi un transatl�ntico a medida para recrear el hundimiento m�s famoso de la historia, o a George Clooney a morir sepultado por una ola gigante mientras intentaba sortear la peor de las tormentas. �Y si la industria audiovisual en Espa�a echase valor y se atreviera con un proyecto en el que se aunara aventura, tragedia, conciencia social y drama? El sue�o est� a punto de materializarse: se llama A la deriva y llegar� a Atresplayer en el segundo semestre de este a�o.
Hace tres a�os, Humberto Mir�, padre de series tan conocidas como Entre Tierras, Alba o Acacias 38, junto a la productora Boomerang TV, comenzaron a trabajar en este proyecto en el que un grupo de pescadores de un pueblo imaginario de un punto meridional de la Pen�nsula naufragaban, dejando al pueblo en shock y a un grupo de mujeres, efectivamente, a la deriva. Dos a�os despu�s de aquel naufragio, ocurrido a finales de los 60, varios de aquellos pescadores a los que todos daban por muertos regresan. Todo el pueblo vive una ola de emoci�n y estupefacci�n, todos menos una mujer, Luc�a (Paula Echevarr�a).
Confiesa Mir� que “cost� sacar adelante el proyecto”, pues la idea siempre fue que al espectador se le mostrar�a una vieja historia, pero no por ello menos espectacular e impactante, la de un naufragio en alta mar, “la del hombre contra la naturaleza”. En aquel momento, tal vez, era demasiado ambiciosa. Pero el director y Boomerang ten�an tan claro que esta historia hab�a que contarla y mostrarla, y no cejaron en su empe�o de que el proyecto viera la luz.
En su camino, como tantas otras veces, se cruz� Atresmedia, y a partir de aqu� A la deriva se convirti� en una aut�ntica aventura para el equipo, para los directores (Mir� y Menna Fit�) y para los actores. A la deriva no solo es una gran apuesta tecnol�gica, sino tambi�n interpretativa, pues Mir� nunca quiso que la historia se quedase en lo espectacular de un naufragio: “Hay mucho m�s que la historia de un naufragio y del sufrimiento que supone que se mueran unos pescadores. Aqu� hay una historia muy social y, adem�s, en una �poca muy complicada para la mujer”.
Daniel Grao, en el rodaje de A la deriva.
El director habla con nosotros en plena grabaci�n de uno de los cap�tulos. Entre decorados, largos pasillos, espacios que se transforman y decenas de pantallas que funcionan como un cerebro indispensable, est� tomando forma A la deriva. La serie, que ha sido rodada parte en exteriores, en particular en el pueblo grancanario de Agaete, y parte en los estudios, requer�a que en todo momento el espectador no se fuese de Batuel, el pueblo ficticio donde transcurre toda la trama. Para ello, echaron mano de las nuevas tecnolog�as, de decenas de pantallas LED de realidad virtual con Inteligencia Artificial acompa�adas del talento humano, porque sin todo esto “hubiera sido t�cnicamente inviable”. “Intentar hacer esta serie hace 15 a�os en un plat� y en el exterior hubiera sido un fracaso”, confiesa Mir�.
Nada te aleja de Batuel, porque una vez rodado el espectacular naufragio —”nunca me hab�a encontrado con el rodaje de una escena tan brutal”, confiesa Daniel Grao, H�ctor en la serie— el peso de la serie se traslada a una carga interpretativa que sostienen todos los personajes, pero especialmente tres de ellos: Luc�a, interpretada por Paula Echevarr�a —supone su regreso a Atresmedia tras el final de Velvet—; H�ctor, en manos de Daniel Grao; y Trist�n, papel del que se encarga Michel Noher. Reconocen los tres que el rodaje, que todav�a no ha terminado, est� siendo una experiencia que les ha puesto a todos ellos a prueba. No es solo la interpretaci�n de cada uno de sus personajes, sino tambi�n las luchas interiores de cada uno de ellos. Desde la fidelidad de Trist�n, al sufrimiento de Luc�a o a la maldad intr�nseca de H�ctor.
Escena del complicado rodaje del naufragio de A la deriva.
Cada uno confiesa haber gestionado este viaje y a sus personajes a su manera. Michel Noher, por ejemplo, escribi� su propio diario sobre Trist�n. En �l iba construyendo un personaje que tendr� que enfrentarse a la dicotom�a de la lealtad o de la traici�n por principios, justicia y amor. De esta manera, Noher pod�a regresar a cada escena, pues no ha existido un orden cronol�gico a la hora de rodar. Un d�a pod�an estar rodando el cap�tulo seis y al siguiente el cap�tulo uno. En una serie donde los personajes y sus historias lo absorben casi todo, para el actor es imprescindible saber de d�nde viene y hacia d�nde va con cada escena. En el caso de Daniel Grao, este asegura que tira “de m�todo”. Lo apunta todo en los guiones: en qu� momento ocurre, qu� pas� antes, qu� va a ocurrir despu�s. Los tres dan una importancia absoluta a esas lecturas de guion donde cada uno consigue situarse con el otro.
“Ha sido un trabajo muy laborioso”, insiste Mir�, refiri�ndose precisamente a esa historia que se oculta al principio detr�s de un asombroso naufragio. Como director, reconoce que el �xito de terminar aquella escena no fue m�s que el poder hacerla. De hecho, Daniel Grao, por ejemplo, pensaba que el naufragio se rodar�a como una especie de “atracci�n de feria”, pero la realidad “super� grandemente la realidad” porque “est�bamos literalmente encima de la cubierta del barco”: “Eran los tama�os reales, los movimientos vertiginosos como si estuvi�ramos naufragando de verdad, ventiladores gigantes, turbinas de agua gigantescas… Y no hay mucho m�s que hacer que agarrarte e intentar decir tus frases de la mejor manera posible en una situaci�n as�. Pero, �qu� chulo que se hagan cosas as� en Espa�a!”.
“No planteamos un naufragio pensando en una cosa peque�a”, a�ade Mir�. “Obviamente, aunque es una serie que parte de un naufragio, no es una serie n�utica de alta mar, pero era indispensable que quedase realista”, afirma. Y para ese realismo solo hace falta recorrer los miles de metros de los plat�s en los que se han construido cada espacio de A la deriva como si fuera real. La casa de Luc�a es un hogar en el que, en el mismo instante que cruzas la puerta, te trasladas a la costa, a un pueblo pesquero, a la d�cada de los 70… La cantina, el coraz�n de Batuel, y en el que no se ha escatimado ni un solo detalle, desde la m�quina de tabaco de la �poca con su cartel de Tabacalera, hasta el color azul verdoso de sus paredes simulando el color del mar, los manteles de �poca o las l�mparas del techo metalizadas y con forma de campana, tan t�picas de los bares de pescadores. Nada puede sacar al espectador del universo de Batuel y de su historia.
“�Corten!”. Suena en los estudios el grito de Mir�. Todos sus finales de escena terminan con ese grito, m�s fuerte de lo habitual, y con alguien del equipo poniendo m�sica en alguno de los altavoces inal�mbricos que llevan para celebrar. No, no ha terminado el rodaje, pero s� ha acabado esa escena. Una m�s, a montar.
En el camerino est�n ya preparados Daniel, Trist�n y Paula. Hace tan solo dos d�as, los dos actores tuvieron que rodar una escena en la que literalmente se pegaban una paliza el uno al otro. Entre medias, Paula Echevarr�a, que se llev� un buen meneo, y como protagonista, una alfombra por la que casi Michel acaba con sus dientes serigrafiados sobre ella. Es esa realidad de la que hace gala Humberto Mir�.
Daniel Grao, en el rodaje de A la deriva.
“A ver, hay que entender que a partir de un hecho extraordinario que lamentablemente se ha vivido muchas veces en la historia de Espa�a, como es un naufragio, intentamos contar no solo el hecho, sino c�mo esas mujeres que pierden a sus maridos se encuentran en el a�o 1968 en un limbo legal y en una orfandad que hay que poner en la �poca que es. Nos centramos en c�mo esas mujeres intentan salir adelante y en el terremoto que eso supone en una �poca en que no se daba por muertos a los desaparecidos en un naufragio y en la que una mujer no pod�a hacer nada sin el consentimiento de su marido. Y cuando todo parece tomar rumbo de nuevo, dos a�os despu�s resulta que hay supervivientes. Todo el mundo entra en un estado de euforia y de excitaci�n, pero tambi�n hay tristeza. Ah� est� el drama. Es ah� donde nosotros, a la hora de crear la serie, entend�amos que necesit�bamos un entorno controlado dentro de lo que supone el descontrol de rodar un naufragio”, explica Mir�.
Y es aqu� donde Paula Echevarr�a asume esa carga dram�tica que A la deriva quiere desarrollar en toda su plenitud. “Interpretar a Luc�a ha sido muy complejo”, asegura la actriz. Se refiere a las caracter�sticas precisamente de su personaje. “Es una responsabilidad muy grande porque no quieres caricaturizar a personajes como el de Luc�a, porque aunque hoy el maltrato es un tema del que se habla y todos sabemos lo que es, en la �poca de A la deriva las mujeres no se atrev�an a alzar la voz, y si lo hac�as era casi como algo peyorativo para ellas. Era ese ‘esto es lo que hay y esto es lo que te toca'”, asegura la actriz.
Tanto se ha metido Paula Echevarr�a en el papel que cuando observas la que es la casa de Luc�a y ves las fotograf�as de la protagonista tienes que mirar detenidamente para darte cuenta de que Luc�a es Paula. “A m� me gusta mucho trabajar la �poca”, confiesa la asturiana, “porque creo que te permite desarrollar las historias”. Es decir, “historias como las de Luc�a hoy se acabar�an antes”. No habr�a desarrollo, no habr�a historia.
“Desde la primera toma de contacto con Humberto empec� a ser consciente de la magnitud del proyecto”, afirma la actriz, para la que A la deriva es una reivindicaci�n que lleva mucho tiempo pidiendo a la industria: “Series que nos unan, un poco de esas series de anta�o, pero con el mill�n de novedades que te permiten las nuevas tecnolog�as”.
Toca maquillaje, vestuario y a rodar. En la casa de Luc�a ya espera Humberto Mir�. Toca nueva escena, nueva situaci�n, nueva lectura de guion y nuevo repaso de los apuntes. Hoy puede que H�ctor est� arrepentido o que Trist�n quiera recuperar a su hermano de leche. Hoy, simplemente, toca rodar.







