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Alex Honnold y su presunto desprecio por la vida: "No es un suicida, sino todo lo contrario"
John Bachar, Sean Leary, Derek Hersey, Dan Osman… Fueron los mejores del mundo en la escalada de solo integral y todos murieron practicando lo que m�s amaban. Sin embargo, ninguno de ellos se acerc� al nivel de Alex Honnold, el hombre que ha llevado los riesgos de esta disciplina a otra dimensi�n. El pasado 25 de enero, Honnold fue el protagonista de la ascensi�n al rascacielos Taipei 101, de 508 metros de altura, retransmitida en directo por Netflix. Sin cuerdas, ni ninguna otra medida de seguridad, como es su costumbre. Un logro sencillo a nivel t�cnico para �l, empe�ado, desde hace a�os, en burlar a la muerte.
�Fue un show televisivo�, explica a EL MUNDO Iker Pou, uno de los mejores escaladores del panorama actual, formando cordada con su hermano Eneko. �En Taiw�n ha tratado de acercar la escalada al gran p�blico en plan reality show, pero yendo muy tranquilo, muy seguro�, a�ade Iker, mientras Eneko abunda en el an�lisis. �Subir a ese rascacielos fue algo impresionante, pero sus logros en roca est�n a otro nivel�. Y ninguno como su subida a El Capit�n, la legendaria pared de 914 metros en el Parque Nacional de Yosemite (California). Fue el 3 de junio de 2017, una fecha para la historia en la escalada.
Aquel d�a, Honnold abri� la v�a Freerider en solo integral y su haza�a qued� registrada en el documental Free solo, premiado con el Oscar en 2019. M�s que un desaf�o, El Capit�n se hab�a convertido en una obsesi�n. As� lo confesar�a el propio Honnold a los Pou en 2013. �Nos lo encontramos en un supermercado de por all� y tomamos un caf� con �l. Se lo desaconsejamos, porque nos parec�a algo demasiado duro y peligroso�, relata Eneko. Aquello fue la obra maestra del genio con alma de hippie, que se hab�a pasado nueve a�os viviendo en una caravana; del joven que hab�a perdido a su padre a los 19 a�os; del adolescente que escalaba solo porque no quer�a hablar con nadie; del ni�o que no era cool y que se sent�a bien sabi�ndose el �tonto solitario�.
�simplemente alucinas�
�Aquello tardar� 20 a�os en repetirse. Fue impresionante�, subraya Iker, de 48 a�os, muy preciso a la hora de evaluar los aspectos diferenciales de Honnold. �Hay otros escaladores con mejor nivel de rendimiento f�sico, pero su cabeza le hace �nico a la hora de asumir esos riesgos�, apunta, en referencia a las pruebas neurol�gicas donde las am�gdalas de Alex parecen inactivas ante el miedo. Los Pou, por supuesto, tambi�n han subido con cuerda la Freerider en El Capit�n. Y esa experiencia les permite comprender mejor el hito de su colega. �Cuando est�s all� y te imaginas a Alex en solo integral haciendo esos movimientos con 900 metros de patio, simplemente alucinas. Es algo surrealista. El resto no puede permitirse algo similar. Lo ha hecho desde muy peque�o, tiene esas cualidades y no le afecta como a los dem�s�, concluye Iker.
Honnold se hab�a iniciado en el solo integral en 2008, con Moonlight Buttress (Utah), una ascensi�n de 290 metros �bastante f�cil y muy segura�. Un par de a�os m�s tarde emple� 11 horas para rendir el Half Dome, tambi�n en Yosemite. Por entonces segu�a idolatrando a Tommy Caldwell, siete a�os mayor, lo m�s parecido a un amigo. �La escalada sin cuerdas es una actividad personal un poco rara, porque nunca le cuentas a nadie lo que vas a hacer�, confiesa Honnold en Free solo, dirigida por Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi.
�Lo tenemos por muy buen tipo, por un chaval majete. Pero mantener eso en Estados Unidos, en el momento en que te haces famoso es muy dif�cil, porque llega el dinero, la fama. Recuerdo que un amigo, nada m�s ver Free solo, nos dijo: “Qu� pena, porque este chaval no va a ser el mismo nunca m�s”�, cuenta Eneko, para quien el dinero yanqui puede �cambiarlo todo�. No obstante sigue mostr�ndose optimista respecto a Honnold. �Alex lleva unos a�os entre su pasi�n, su modo de escape y lo que se ha convertido en un negocio. Creo que, en cierta manera, ha logrado un equilibrio�.
Se ha hablado mucho tambi�n sobre la faceta solidaria de Honnold, quien dijo donar un tercio de sus ingresos a ONG. En 2014 puso en marcha una fundaci�n para apoyar a quienes no tienen acceso a la electricidad. �Estados Unidos es un sitio dif�cil. Llevamos trabajando muchos a�os para una empresa americana, como The North Face, y sabemos c�mo funciona el pa�s m�s competitivo del mundo. Detr�s de alguien que parece hippie hay mucho negocio. Te montan un show, porque tienen dinero para hacerlo�, apunta el mayor de los Pou sobre las prebendas de su deporte. De hecho hay quien a�n no entiende c�mo Honnold obtuvo permiso para trepar por el Taipei 101 mientras Alain Robert, el gran referente de la especialidad, se ha topado con innumerables dificultades a lo largo de los a�os.
Hasta el ‘game over’
�B�sicamente, los americanos hacen lo que quieren gracias al dinero. Si se me permite hablar un poco de nosotros, en los �ltimos a�os hemos sido una de las cordadas m�s reconocidas a nivel mundial, pero jam�s vamos a conseguir la repercusi�n de un escalador americano de nivel medio. Esa es la realidad y as� hay que aceptarla�, concreta Eneko.
Los Pou, en cambio, nunca se animaron con los solos integrales, porque seg�n admite Eneko, �queremos seguir disfrutando de nuestra pasi�n y si puede ser llegando hasta viejos, mejor que mejor�. �Podemos animarnos con cosas muy dif�ciles, pero no tirando toda la baraja encima de la mesa�, completa, recordando a quienes ya no podr�n contarlo, como Dar�o Barrio o Carlos Su�rez, y a quienes vieron �la muerte demasiado cerca�, como Armando del Rey, que supo que deb�a �poner punto final a esto si quer�a sobrevivir�. Las experiencias al l�mite de este grupo de amigos en el salto BASE pueden disfrutarse en La fiera, un film de Salvador Calvo que se estrena el pr�ximo viernes.
�D�nde hay que situar, pues, la delgada l�nea que separa el riesgo y el desprecio, casi obsceno, por la vida que parece guiar a Honnold? �Nuestro deporte se ha basado siempre mucho en la libertad�, puntualiza Eneko, de 51 a�os. �No puedes decir que sean suicidas, sino todo lo contrario. Todos sabemos que tenemos esta vida, s�lo una. Y que hay que disfrutarla, vivirla con intensidad. Hasta que llegue el game over, el final del juego. Sabiendo que se va a acabar, pero no buscando que se acabe ya. Ninguno de nosotros concibe una vida relajada, tirado en el sof�. Eso es perder tu vida o morir en vida, en cierta manera. Pero hay gente que lo lleva un pelda�o m�s all� en la asunci�n de los riesgos. No podemos criticarles por las decisiones que tomaron. Sab�an a lo que jugaban y tuvieron la mala suerte de no acertar�.




