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Internacional

Los nuevos emigrantes que se van de Baleares al no poder pagar una casa: "Gané una oposición y ni pude ocupar mi plaza…nos echan"

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Jos� Juan es funcionario. Se gradu� en Humanidades y estudi� un master en gesti�n cultural. Tiene 42 a�os y es ibicenco. Lo ser� siempre, siempre se sentir� de all� y sigue so�ando con volver all� alg�n d�a aunque, como le ha ocurrido muy a su pesar, la isla le haya “expulsado” de su tierra con la voracidad de las leyes del mercado.

Dolma Hita tiene esa misma edad. Es una mujer entusiasta, activa, con vocaci�n altruista: es educadora social, ha trabajado en un centro de menores, en una cl�nica de rehabilitaci�n y de quiromasajista.

Como Jos�, ha tenido que irse de Ibiza para vivir en otra regi�n espa�ola. En su caso, a Villena, en Alicante. Y, como su paisano ibicenco, lo ha hecho principalmente por un motivo: por no poder pagar el desorbitado precio de una vivienda.

Sus casos son solo dos ejemplos del nuevo fen�meno que sacude la conciencia colectiva del archipi�lago balear, donde cada vez m�s gente est� teniendo que emigrar y abandonar las islas, resignada al no poder hacer frente al disparado coste de habitar una casa.

Es un �xodo silencioso, todav�a no cuantificado y apenas tratado por la ciencia social. “Es una tendencia que estamos detectando y estamos ya analiz�ndola”, indica a EL MUNDO el catedr�tico de Geograf�a de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) Jes�s M. Gonzalez, un experto en el estudio de procesos de geograf�a urbana y su impacto sobre la desigualdad.

Para este experto, este fen�meno “genera desigualdad” y est� provocado por la presi�n de las inversiones inmobiliarias, m�s que por los flujos de residentes procedentes de otras regiones que llegan con mayor adquisitivo.

Un 60% del salario familiar

Las Islas lideran, junto a Madrid, el deshonroso ranking del esfuerzo econ�mico destinado al gasto en alquiler de vivienda en Espa�a. Alquilar una casa consume de media un 60% del salario bruto de una familia, veinte puntos por encima del promedio nacional. Eso est� provocando la exclusi�n y el lento destierro de grupos de poblaci�n de las clases menos favorecidas.

“Yo me fui de mi isla natal expulsado, no por gusto”, explica Jos�, que tuvo que mudarse junto a la que entonces era su pareja y su hija de 4 a�os a Mallorca en busca del respaldo de sus padres, los abuelos, la telara�a de apoyo familiar. Ellos tambi�n son ibicencos pero hab�an encontrado trabajo en la isla vecina.

“En Ibiza viv�a cerca de mi trabajo, a unos minutos a pie, en una casa que nos gustaba…pero cuando de un d�a para otro nos rescindieron el contrato de alquiler por segunda vez en seis a�os, nos vimos sin red de seguridad y con la incertidumbre de c�mo �bamos a vivir en aquella situaci�n, con esa ansiedad”. Los precios estaban por las nubes. No quer�an arriesgarse a quedarse sin casa de nuevo. Y decidieron irse.

El de Jos� es un caso especialmente sangrante: a finales del a�o pasado, ya desterrado en Mallorca, gan� una oposici�n para ocupar una plaza fija de auxiliar administrativo en el Ayuntamiento de Santa Eul�ria, en Ibiza.

Qued� el primero en una oposici�n a la que se presentaron m�s de 50 aspirantes. Fue el mejor puntuado, la plaza era suya. Pero no ha podido ocuparla. Ha tenido que renunciar porque con el salario asignado a ese puesto no le compensa asumir el elevado coste de una vivienda en la zona.

“Es la jungla”

Busc� por todo. Consult� a amistades, rastre� anuncios, particip� en chats de Telegram creados para ese prop�sito. Son grupos plagados de profesores, sanitarios y agentes policiales que obtienen trabajo en Ibiza e inician una carrera desesperada por encontrar vivienda sin arruinarse en el intento.

“Es la jungla”, explica gr�ficamente el funcionario, que finalmente tuvo que resignarse y aparcar el anhelo de volver a su isla natal y tener un trabajo fijo, a pesar de “la tranquilidad y la seguridad” que eso le dar�a. Su caso salt� a la prensa digital local, publicado por Noudiari, una gota m�s en la marea de peque�as historias transformadas abruptamente por la burbuja inmobiliaria.

“No encontr� nada por menos de 800 euros al mes…y eso por una simple habitaci�n, que vete a saber luego si es legal o no y acabas en la calle de un d�a para otro”, se lamenta Jos�. “Para alquilar un piso entero normalito, el precio iba de 1.500 euros mensuales para arriba”.

�l lo hab�a preparado todo para poderse mudar. Incluso ten�a el billete de ferry comprado para viajar con su coche y llevarse sus cosas. “Apur� la b�squeda hasta el �ltimo minuto”. Pero finalmente tuvo que renunciar: no le sal�an las cuentas.

“Hemos llegado al punto de que los ibicencos nos tenemos que ir de nuestra propia tierra”, explica desde Mallorca, donde vive actualmente (“Mallorca me recuerda a Ibiza hace cinco a�os”, alerta) y donde se est� preparando para una nueva oposici�n. “Nuestro error es no haber heredado una vivienda”, apostilla con triste iron�a.

Dolma, por su parte, tuvo que irse a Villena, donde viv�a su madre. Ella es de origen granadino pero lleg� con sus padres y hermanos a Ibiza hace casi treinta a�os. Sus dos hijos adolescentes son ibicencos, ya nacieron ya all�.

En 2023 se separ� y tuvo que buscar casa. “Lo m�s barato que encontr� costaba m�s de 1.100 euros y era un piso peque�o, de dos habitaciones, sin muebles y sin calefacci�n”. Por si fuera poco le ped�an 12 meses de fianza. Trabajaba en una cl�nica de rehabilitaci�n y no pod�a afrontar el desembolso.

Entonces tom� la decisi�n de mudarse a Villena. Se lo explic� a sus hijos: “les dije que no pod�amos pagar una casa a ese precio” y que lo mejor era mudarse. “Tuve que dejar mi vida en Ibiza, dejarlo todo atr�s”.

Dolma posa en Villena, Alicante, donde ha rehecho su vida.

Dolma posa en Villena, Alicante, donde ha rehecho su vida.Germ�n Lama

Cuando lleg� a Valencia, se puso como objetivo ahorrar para comprarse un piso y tener que dejar de depender de un alquiler. Logr� ahorrar para pagar una entrada y comprar.

“En Villena un piso puede valer 60.000 euros”, una cifra por la que en Baleares en muchos barrios no se vende ni un garaje (en Palma se llegan a ofrecer plazas de aparcamiento por 200.000 euros). “Aqu� he rehecho mi vida, tengo una casa, con espacio propio para mis hijos, algo impensable en Ibiza”.

Dolma echa de menos la isla. “Su incre�ble paisaje, mis amigos”. Pero se conforma con ir de vacaciones a ver a su familia y sus amistades. Como Jos�, se siente expulsada del para�so en el que se cri� rodeada de los suyos.

Subidas del 25%

La vivienda en Baleares es la primera gran preocupaci�n de los habitantes del archipi�lago. El precio medio de la vivienda en diciembre de 2025 cerr� en 5.160 euros el metro cuadrado, un 9,6% por encima del a�o anterior. Las subidas son una tendencia hist�rica. Algunos estudios sit�an los precios un 25% por encima del a�o 2007, en plena burbuja inmobiliaria. En cuanto al alquiler, los incrementos son similares, con subidas interanuales del 8%, alcanzando un m�ximo hist�rico en junio de 2025.

�Y qu� le dir�a Dolma al Gobierno si le pudiera contar su historia? “Que esto se les ha ido de las manos, que no hay control sobre los precios, conozco familias a las que les han subido de golpe 800 euros por el alquiler y se tienen que ir, otra amiga m�a tiene que tener dos trabajos para poder vivir, otro de mis hermanos va a venir a vivir a Villena, como yo…somos muchos”, dice sin perder la calma ni mostrar resentimiento.

“Sencillamente no entiendo c�mo no se hacen leyes que limiten esto, c�mo no se protege a los inquilinos, no puedo entender c�mo est� pasando esto”, lanza al aire.


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