Internacional
Exaltación fascista con ataques a la Iglesia en pleno centro de Madrid: cientos de personas "reivindican" a Franco como "el mejor jefe de Estado de España en 2000 años"
“�Vaya que si Franco est� de moda!”, arranc�, micr�fono en mano, ante un p�blico de cientos de personas, el periodista Javier Garc�a Isaac durante la presentaci�n del libro Franco para millenials, centennials y alfas. Un trabajo coral, presentado la tarde del jueves en el espacio Ardemans, en el barrio de Salamanca, que se erige como una producci�n literaria expr�s —elaborada desde el 20 de noviembre de 2025— con vocaci�n de constituirse en pilar de “una guerra civilizatoria en defensa de la verdad”, porque, a juicio de Garc�a Isaac, “al franquismo no hay que condenarle, hay que reivindicarle”.
Un alegato de exaltaci�n franquista dirigido a los m�s j�venes, cuya portada muestra un fotomontaje del dictador haci�ndose un selfie, coordinado por Mart�n de Ynestrillas —falangista confeso desde la infancia, hijo de un comandante del Ej�rcito asesinado por ETA y detenido en 2023 durante el entierro de Jos� Antonio Primo de Rivera por saltarse el per�metro policial—, que ha reunido a un plantel de m�s de 20 autores que reivindican sin ambages la figura del dictador y buscan convertirla en referente atractivo para quienes nacieron entre 1990 y 2010.
Una maniobra pol�tica que podr�a parecer descabellada, pero que se ha ejecutado aprovechando un at�pico poso social revelado en el bar�metro del CIS de noviembre del a�o pasado, que puso en evidencia c�mo uno de cada cinco j�venes entre 18 y 24 a�os considera que las cuatro d�cadas de dictadura militar fueron a�os “buenos” o “muy buenos”.
Sin embargo, pese a que el t�tulo de la obra apela a generaciones j�venes, estos fueron los grandes ausentes del evento en el espacio Ardemans, cuyo p�blico —con una media de edad por encima de los 50 a�os— bien podr�an ser sus padres o abuelos.
El libro parte de la premisa de que el consenso de la historiograf�a oficial estar�a compuesto por “informaciones falsas y terribles”, seg�n el propio Ynestrillas, quien sostiene que los problemas de vivienda, legislaci�n, salud o el estado de las carreteras son aspectos en los que “la comparaci�n punto por punto le sale bien” al dictador.
Gracia Serrano, Ynestrillas y Garc�a Isaac durante la presentaci�n.
Una de las constantes durante el evento fue el manifiesto y expl�cito desprecio a los dos grandes sostenes del bipartidismo espa�ol, PP y PSOE, sobre los que abundaron los descalificativos. Por ejemplo, en su papel de maestro de ceremonias, Garc�a Isaac se refiri� al Gobierno como “estos mierdas que han asesinado a 45 personas”, como ejemplo de “la degeneraci�n a la que hemos llegado” como sistema pol�tico. Una figura de desprecio que contrasta con los hiperb�licos apoyos al dictador: “En los �ltimos 2.000 a�os, Franco ha sido el mejor Jefe de Estado que ha tenido este pa�s”, espet� entre los aplausos de un p�blico entregado.
Otro de los intervinientes en el libro es el abogado de la familia Franco, Luis Felipe Utrera Molina. “Estamos ganando la batalla 50 a�os despu�s”, dijo en referencia a las cada vez m�s habituales y abiertas simpat�as hacia el r�gimen. Adem�s, calific� al dictador como un hombre “prudente y providencial” que “hizo todo lo que pudo para levantar Espa�a y que los espa�oles tuvieran dinero en los bolsillos”.
“Muchos j�venes se adhieren a la idea del franquismo por oposici�n a la cochambre. Por oposici�n a esta mierda“, se�al� el tambi�n autor Rafa Nieto, quien asegur� que en la �poca del dictador era posible salir por la noche a tomar copas y que “una mujer pod�a volver sola a las cuatro de la ma�ana”, pero que “hoy a ver qui�n deja volver a su hija sola”, en clara referencia al incremento de delitos sexuales registrados en el balance trimestral de criminalidad, que el Gobierno achaca a un aumento en la concienciaci�n de las mujeres.
Durante la conferencia se lleg� incluso a calificar, de forma no ir�nica, a la Espa�a de Franco como “la gallina de los huevos de oro”, frente a una democracia que habr�a dejado “medio esquilada” a dicha “gallina” y “a dos pasos del Tercer Mundo”.
Sin embargo, el autor m�s aclamado fue Eduardo Garc�a Serrano, que reivindic� la Espa�a franquista como una suerte de potencia cultural, queriendo contraponer a escritores como “Miguel Mihura o Rafael Garc�a Serrano [su padre] con Sarah Santalolla”, la tertuliana de Mediaset y Televisi�n Espa�ola que, en las �ltimas semanas, ha denunciado una ola de amenazas virtuales por parte de “ultraderechistas”.
En su intervenci�n, Garc�a Serrano elogi� el sistema educativo del franquismo, asegurando que “incluso el rojer�o de la Wikipedia reconoce que la educaci�n era muy dura y exigente, con unos niveles de calidad alt�simos”, en los que “exig�an una media de 7 para tener una beca”, a diferencia de hoy, donde, en su opini�n, las ayudas a la educaci�n se basar�an en un sistema de “t�mbolas” en el que “dan becas a moritos que no hablan ni espa�ol”.
Garc�a Serrano tambi�n aprovech� para atribuir a Franco —y no a Umbral— la invenci�n del t�rmino “derechona”, con el que el dictador se referir�a “a lo que hoy es el PP”, entendido como “un conglomerado fofo y repugnante de liberales, conservadores y dem�cratas cristianos”.
Cientos de personas llenan el espacio Ardemans durante la presentaci�n.
Uno de los aspectos m�s sorprendentes de la presentaci�n fue que los autores vertieron cr�ticas m�s violentas contra la Iglesia cat�lica y los partidos de derechas que contra las izquierdas, cuya existencia, seg�n Garc�a Serrano, se basa en que “solo saben matar y robar” y a los que “Franco hab�a derrotado en la guerra y en la paz”. Se�al� como verdadero culpable de la Transici�n y del sistema pol�tico actual a la “derechona”, que habr�a realizado concesiones a dicha izquierda.
Finalmente, entre aplausos y v�tores del p�blico, la Iglesia cat�lica recibi� las cr�ticas m�s intensas y virulentas, reconfigurando el tradicional nacionalcatolicismo franquista por unas reivindicaciones de car�cter m�s “nacional” y “social”, donde los vicarios de Roma han pasado a jugar el papel de chivo expiatorio en un reducid�simo espacio de autocr�tica.
De hecho, la censura —que fue el �nico vector de cr�tica al franquismo durante la conferencia— fue atribuida al papel de los sacerdotes, a quienes acusaron de impedir la publicaci�n de obras por cuestiones m�nimas como “un escote, un liguero o un beso”. M�s adelante, se acus� a la Santa Sede de haber llevado a cabo “la traici�n que m�s le doli� al Caudillo”, considerando que esa Iglesia “hoy se echa en manos de los que les asesinaban para atacar a aquellos que le salvaron”.





