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La longevidad también se hereda: los genes explican el 55% de la esperanza de vida
Adem�s de la forma de la nariz, el tipo de pelo o un particular color de ojos, en buena medida, la longevidad tambi�n se puede heredar. Lo muestra un nuevo estudio publicado este jueves en la revista Science, que evidencia que en nuestros genes est� escrita, en gran parte, nuestra esperanza de vida.
Mientras repasa las edades que alcanzaron sus ancestros, le contamos los detalles de este trabajo, dirigido por Ben Shenhar, del Weizmann Institute of Science (Israel), que ha llegado a la conclusi�n de que la contribuci�n de la gen�tica a la longevidad es mayor de lo que hasta ahora se hab�a estimado.
Si hasta ahora, la mayor�a de los estudios suger�an que en torno al 25% de nuestro tiempo de vida estaba determinado por la secuencia de ADN que poseemos, el nuevo trabajo dobla ese c�lculo y sit�a en el 55% el porcentaje determinado gen�ticamente.
“La investigaci�n se basa en calcular la longevidad en gemelos que comparten el mismo ADN (denominados gemelos monocig�ticos) usando complejos modelos estad�sticos y computacionales. De forma general obtienen valores de la contribuci�n gen�tica similares a los art�culos anteriores, pero cuando se mira en detalle los resultados emerge una nueva idea: si dejamos de contar todas las muertes que se producen por causas externas a enfermedades del cuerpo humano, como ser�an las muertes violentas en accidentes o homicidios, el contagio de infecciones y exposici�n a factores ambientales de mucho riesgo para la salud, entonces el componente gen�tico de la larga vida llega al 50%”, explica Manel Esteller, l�der del Grupo de Epigen�tica del Instituto de Investigaci�n de Sant Pau, que recientemente public� un estudio analizando las claves que permitieron a la ‘supercentenaria’ espa�ola Maria Branyas alcanzar los 117 a�os de edad.
Para Nir Barzilai, director del Instituto de Investigaci�n sobre el Envejecimiento, un centro que codirige junto a la investigadora espa�ola Ana Mar�a Cuervo, los resultados de este estudio contribuir�n de forma significativa a “romper un dogma” que subestimaba el impacto de la gen�tica en la longevidad.
Investigaciones previas, tambi�n basadas en estudios en gemelos, mostraban que cada gemelo ten�a una expectativa de vida diferente, pero estos estudios no distingu�an entre mortalidad intr�nseca, la atribuible a causas biol�gicas internas; y mortalidad extr�nseca, como infecciones, accidentes o exposici�n a riesgos ambientales, se�ala el investigador. Al tener en cuenta esta diferenciaci�n, el impacto de la gen�tica se aprecia m�s claramente, indica.
Barzilai subraya que los datos del el estudio que su centro de investigaci�n est� llevando a cabo con 750 personas centenarias y sus familias sugieren que la gen�tica cumple un papel clave en estos casos. Si tus dos padres son centenarios, tienes una mayor probabilidad estad�stica de alcanzar una extensi�n de la esperanza de vida del 24% sobre la poblaci�n en la que vives, se�ala.
Este porcentaje ronda el 13% si solo uno de tus progenitores es centenario y se sit�a en el 7% si uno de tus abuelos es centenario, contin�a el investigador, que recuerda que eso supone que, si cumples alguna de esas premisas, tienes m�s posibilidades de superar, respectivamente los 100, los 93 o los 85 a�os si vives en un entorno en el que la esperanza de vida es de 80 a�os.
De cualquier manera, el investigador recuerda que “la gen�tica no es determinante, sino que se modula por el entorno”.
Se pronuncia en la misma l�nea Esteller, que apunta que, aunque las conclusiones del trabajo son interesantes, “cabe considerar que algunas de las causas de muerte que se excluyen podr�an tener tambi�n or�genes gen�ticos, como la predisposici�n a sufrir infecciones graves o a las conductas personales de riesgo”.
Adem�s, a�ade, “como los mismos autores apuntan, existe un 50% de nuestra longevidad que no es gen�tico. Lo que hacemos en nuestro d�a a d�a importa. Nuestra actividad va modificando qu�micamente el riesgo de morir actuando sobre nuestras c�lulas, en buena parte por los mecanismos epigen�ticos”.
De cualquiera manera, tanto Esteller como Barzilai apuntan que la investigaci�n “tambi�n supone un est�mulo para estudiar qu� variantes de genes espec�ficos est�n asociadas a la longevidad y pensar formas de actuar a nivel de esos genes con futuros f�rmacos anti-envejecimiento”.



