Internacional
La excusa para sacar lo peor de las personas
Los jvenes de hoy estn en la derecha como hace 11 aos, en las elecciones de 2015, estaban con la izquierda. No hay clculo electoral que garantice que dentro de nueve, o de tres, no vuelva a darse la vuelta a la tortilla. Vox, Podemos, Aznar, Snchez, Isabel Ayuso… se ponen de moda y se pasan. Y claro que hay modas feas y ridculas.
Ayer Berta Gonzlez de Vega contaba en un reportaje que varios hombres se haban cambiado de gnero en el registro -sin afeitarse ni operarse- para protegerse de las denuncias de sus exmujeres. Uno de ellos se haba cambiado el nombre a Diego Loreta como homenaje a La vida de Brian; otro contaba que era una trans lesbiana.
Las modas feas son la retrica de la falta de piedad y de educacin. Lo dice bien Tina Brown. Es como si la victoria de Donald Trump hubiera dado va libre a las personas para sacar lo peor de s mismas. (Como Snchez le da venia a la izquierda). Sus desvaros son tan evidentes como que est garantizando que sus hijos sean multimillonarios durante las siguientes 10 generaciones. Hasta los conservadores reconocen que es ya el presidente que ms ha robado de la historia.
Por otro lado, sus bravuconadas estn lastrando la bolsa y nada de lo que hace -los aranceles, las amenazas, la persecucin a los inmigrantes- consigue que los estadounidenses recuperen poder adquisitivo. (Ojo: que tampoco sirven propuestas ya harto ensayadas como las de Mamdani). Michael Wolff, el periodista ms odiado por Trump, cuenta que la primera vez que le entrevist, despus de que anunciara que se presentara a las elecciones, le dijo que lo que ms le gustaba de poder ser presidente de EEUU era ser la persona ms famosa del mundo. Y esa necesidad de atencin quiz sea lo que explica muchos de los comportamientos matonescos de Trump. Si no recibe esa atencin a la que se ha hecho adicto, se aburre. Y el diablo, cuando se aburre, mata moscas con el rabo. (Y Trump lo tiene en el mismo sitio que todos los hombres).
Wiles, la jefa de Gabinete de Trump, deca que tena una personalidad alcohlica aunque no prueba el alcohol (como muchos de Silicon Valley). Esa compulsividad explica su afn por la omnipresencia en redes y que cada vez suba ms el nivel de abyeccin. En su da, la UE se equivoc al descuidar su defensa. En eso tiene razn Giorgia Meloni. Tampoco es excusa para echarse, como quieren algunos europeos, en brazos de China.




