Internacional
El Gobierno fracasa con su decreto ómnibus: Junts se opone y cae la subida de las pensiones
Estruendosa derrota del Gobierno. De las que duelen y de las que tienen consecuencias. Pedro Snchez fracasa en su intento de sacar adelante en el Congreso el decreto mnibus que mezcla la subida de las pensiones con otros asuntos con nada tienen que ver con eso, como la suspensin de los desahucios por impago del alquiler. Y es precisamente este “chantaje” de empaquetar estos dos asuntos tan dispares en un texto indivisible y en una sola votacin lo que ha provocado que Junts haya vuelto a dejar en la estacada al PSOE y le arrastre a su primer batacazo parlamentario de 2026 al unirse a PP y Vox votando en contra.
Por otra parte, el Ejecutivo salva al menos la prrroga de las ayudas al transporte pblico, y por las que los pasajeros de trenes y autobuses estn ya pagando menos. Este tema se votaba por separado, en un segundo real decreto, y ha superado con holgura el examen del Congreso. Las bonificaciones continuarn vigentes con el nico voto en contra de Vox y la abstencin del PP. Los dems grupos, incluido Junts, lo han apoyado (179 diputados).
El partido independentista slo ha doblado el brazo de Snchez en el decreto ms relevante, el mnibus, metiendo junto a PP y Vox al presidente del Gobierno en un buen lo. Ahora le obliga a buscar soluciones de urgencia. El resultado de la votacin ha sido de 178 votos en contra y 171 a favor.
El Ejecutivo tendr que aprobar de otra manera la revalorizacin de las pensiones. Esto ya le ocurri el ao pasado, cuando el Gobierno se vio en las mismas que ahora. Entonces rectific su rdago en plantear la subida en un decreto mnibus similar al de hoy y acab troceando el texto para salvar la encrucijada.
Un ao despus, Snchez tropieza en la misma piedra. Y la consecuencia es que de nuevo tiene que ponerse en marcha para reaccionar a este varapalo. Lo previsible es que el Consejo de Ministros apruebe otro real decreto en unas semanas y que se tenga que resignar a quitar ciertos temas para sortear las discrepancias. Pero est por ver que hace. En juego est garantizar que las pensiones se incrementen un 2,7%, que las mnimas crezcan un 7% y que las no contributivas suban un 11,4%.
Pero adems de las pensiones, el decreto mnibus tiene muchas otras cosas. Tambin decaen otras medidas de impacto social que estaban recogidas en el texto: la prrroga del salario mnimo hasta que se apruebe la nueva subida, la congelacin de las cotizaciones sociales para autnomos o ayudas para afectados de la dana y los incendios forestales.
El detonante del rechazo de Junts y el PP al decreto mnibus ha estado en el apartado del llamado “escudo social”. El decreto impona la suspensin de los desahucios en 2026 por impagos del alquiler para las familias vulnerables sin alternativa habitacional. Esta medida tambin decae y ahora se le pone cuesta arriba al Gobierno sacarla adelante, porque estn en contra PP, Vox y Junts pero tambin ha sido muy criticada por partidos como PNV y Coalicin Canaria.
La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, ha avisado al Gobierno de que votar “s” a la revalorizacin de las pensiones cuando sta se presente sin ese “chantaje” de tener que avalar al mismo tiempo las “okupaciones”.
“No pueden obligarnos a votar que s a que no puedas hacer nada si te okupan el piso y no pagas el alquiler. Ayudar a las personas vulnerables, y tanto que s, y esto es responsabilidad de la Administracin, no del pequeo propietario. Dejar tiradas a las personas que sufren las okupaciones y los impagos, nunca”, ha sentenciado Nogueras.
De igual modo, el PP ha urgido al Gobierno a dejar de utilizar a los pensionistas como “rehenes” de sus estrategias parlamentarias y a traer la subida de las pensiones “por separado” para votar a favor. “No vamos a participar en este trampantojo”, ha advertido el diputado Juan Bravo, quien ha acusado al PSOE de “poner en peligro” a los pensionistas con sus jugadas.
Desde el Gobierno, el ministro de la Presidencia, Flix Bolaos, ha acusado a PP, Vox y Junts de “hacer dao a los pensionistas” y ha tildado de “excusas” las justificaciones de estos partidos para oponerse al decreto mnibus. As, ha insistido en que hoy podan “beneficiar a millones de personas que les hicieron diputados” o, en cambio, escoger “hacer dao a millones de ciudadanos”.
Desde Vox, Jos Mara Figaredo se ha lanzado contra el Gobierno por “importarle un bledo” la sostenibilidad del sistema de pensiones y por poner en riesgo un modelo que ha vaticinado que sin una reforma no durar ms de 15 aos.
En el captulo de los socios del Gobierno, el PNV ha sido el ms beligerante con la jugada del decreto mnibus. Ha recriminado que haya diseado un texto de medidas urgentes con otras con menos consenso con el nico objetivo de “forzar un falso dilema” a los grupos.
“O se acepta todo, o se es el malo de la pelcula. Y eso no es buscar consenso; es jugar a la ruleta rusa con su aprobacin”, ha aguijoneado la diputada Idoia Sagastizabal. As, y en contra del relato del Gobierno de culpar a la oposicin del dao a los pensionistas, ha afirmado: “Quien pone en riesgo su aprobacin no es quien exige acuerdos, sino quien gobierna imponiendo el todo o nada porque no se quiere ceder”.
En cuanto al decreto de las ayudas al transporte pblico, el Gobierno ha sorteado la derrota en medio de un clima envenenado por el por el accidente de Adamuz y por el caos ferroviario en Catalua con la mltiples incidencias en Rodalies.
El PP se ha abstenido y Junts ha votado a favor, lo que ha dejado a Vox como el nico partido del Congreso en rechazar que sigan esas bonificaciones.
En todo caso, Junts ha enseado los dientes al Gobierno por el “colapso absoluto” de los trenes en Catalua y ha reprochado que el transporte pblico no se promociona con “polticas de escaparate”, sino garantizando que “funciona” y “da buen servicio”. “No hay suficiente propaganda para tapar tanta incompetencia”, ha afeado Nogueras, preparando el terreno para lo que le espera al ministro de Transportes, scar Puente, en su comparecencia de este jueves en el Senado.
Junts ha culpado al Gobierno de las “desinversiones” en Catalua y de dar un “trato colonial” en la gestin de las infraestructuras, declarando su guerra a Renfe y exigiendo el control total de Catalua del trfico y la infraestructura ferroviarias.



