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Los guardianes de las montañas madrileñas que luchan contra los aludes: "La sierra está masificada. Si se diera una avalancha, pillaría a alguien casi seguro"
A ms de 2.200 metros de altura, soportando en ocasiones ventiscas con rachas de viento de ms de 100 kilmetros por hora, un grupo de agentes forestales de la Comunidad de Madrid es capaz de leer en la nieve lo que pocos saben descifrar: profecas de avalanchas y futuras trampas de hielo que pondran en peligro, y mucho, la vida de esquiadores o senderistas.
Ayudados por miembros de la Agencia Estatal de Meteorologa (Aemet) y de personal de los parques naturales, todos los mircoles “sin excepcin” desde hace ms de 15 inviernos recorren puntos “estratgicos” de las montaas madrileas donde, armados con palas y reglas metlicas, cavan agujeros buscando evidencias de un desastre que an no se ha producido.
Ivn Rodrguez, experimentado agente forestal, explica que la nieve, cuando cae, va formando capas. Algo que se podra equiparar a los anillos de crecimiento de un rbol, por lo visual de los mismos. l y sus compaeros siempre realizan las excavaciones en las laderas norte, que son las de mayor riesgo, y vigilan aquellos lugares donde hay acumulacin por sotavento.
Un agente forestal cava un agujero para realizar la exploracin.
Intentan cavar hasta el suelo, pero no siempre es posible. As que, en condiciones extremas, lo mnimo que perforan es un metro y medio. Valindose de una regla metlica identifican a qu altura est cada una de las capas y, acto seguido, comienzan a marcarlas con un testigo para estudiarlas. “Aplicamos entonces un gradiante trmico [transferencia de calor] para ver si existe mucha diferencia de temperatura entre la superficie y el suelo. Si hay ms de un grado cada 10 centmetros es seal de que se estn creando unos cristales que pueden dar lugar a un alud“, expone Rodrguez, quien pone sobre la mesa los distintos tipos de estos desprendimientos.
Por un lado estn los de purga, que afloran cuando existe una gran acumulacin de nieve montesca. Se dan, principalmente, en laderas con mucha pendiente, debido al peso del manto blanco. En estas ocasiones, no todo est perdido. La persona sepultada puede ser rescatada en un margen de 15 minutos. Tambin los de primavera, que llegan con el deshielo. Aunque los ms peligrosos son los aludes de placa, que “te matan en el acto ya que te caen toneladas de peso encima”. “Se producen cuando una capa de nieve cohesionada se rompe como si fuera un cristal. Dicha rotura puede extenderse a lo largo de 300 metros… Y toda esa cantidad de nieve cae de golpe. Para que esto suceda, debajo de esta primera capa tiene que haber otra muy frgil, de poca densidad, que es la que colapsa. Y debajo de sta, para que el alud sea perfecto, otra muy lisa, de rehielo, que es lo que provoca el deslizamiento. Por eso realizamos un estudio tan pormenorizado“, precisa el agente forestal.
Fue justo un derrumbamiento de nieve de placa el que cercen la vida de la nica persona que ha fallecido en Madrid por alud. Ocurri en enero de 2009, en Pealara. Y aunque en nuestra regin no son tan habituales como en Pirineos o Picos de Europa, dejan heridos todos los inviernos. El ltimo, en la maana de antes de ayer, cuando un esquiador de 25 aos fue vctima de un derrumbe blanco, tambin en Pealara, que le arrastr ms de 50 metros colina abajo. Se salv de milagro. nicamente se le qued atrapada una pierna, pero mantuvo la consciencia en todo momento hasta que fue rescatado por el GERA de los Bomberos de la Comunidad de Madrid y enfermeros del Summa 112.
“Se producen fracturas de tobillos o de piernas, pero tambin heridas en la cara. Piensa que la gente, cuando son arrastrados por la nieve, acaban cayendo sobre alguna otra persona y dndoles sin querer con sus crampones o piolets“, remarca Rodrguez, valorando que uno de los handicaps que tiene la sierra madrilea es la masificacin que sufre. “Hay ms de 4.500 personas al da solamente en el entorno del Pealara los fines de semana y festivos. Si se da un alud, va a pillar a alguien casi seguro. Porque, adems, el 90% de las avalanchas las provoca el ser humano”, resalta este experto montaero.
Un agente forestal, pala en mano, cava un agujero en la nieve.
Haciendo memoria, Rodrguez evoca cmo en 1993 hubo un derrumbamiento de nieve que mantuvo la carretera de Cotos a Navacerrada cortada durante semanas. O los dos que, en 2018, arrasaron pinos y todo lo que encontraban durante un kilmetro en el entorno de Rascafra. Con el de este viernes, este invierno se han producido ya siete u ocho aludes, aunque esta cifra es muy difcil de cuantificar. “Hay muchas laderas recnditas cuyos resultados solo se ven en primavera, cuando el deshielo deja visible los rboles rotos”.
Como no pueden hacer sondeos en cada una de las montaas de Madrid, los agentes forestales operan en las zonas ms representativas: Cerradillas, Pealara y Navafra, puntos que sirven para extrapolar los alrededores. Este cometido es vital para que la Aemet emita su boletn de riesgo de aludes, que contiene una informacin exhaustiva del manto nivoso y de las zonas y laderas a evitar. De ah que no puedan faltar ni una sola semana: “Lo demandan las agencias de seguridad y emergencias, as como los montaeros. En ocasiones, si entre mircoles y mircoles se produce alguna nevada muy copiosa, volvemos a subir para recopilar nuevos datos y que la Aemet reevale la situacin”.
Aunque, todo sea dicho, an queda mucha parte de la poblacin que desconoce o, directamente, hace caso omiso de las noticias relacionadas con la montaa. Cada fin de semana o festivo con nieve se observa cmo cientos de urbanitas suben a puertos como Navacerrada, algunos de ellos mal abrigados o sin asegurarse un medio de transporte para el retorno. De ah que, este pasado viernes, 12 ciudadanos tuvieran que ser rescatados, muertos de fro cuando ya haba cado la noche, en Cotos. Y remata Rodrguez: “Falta concienciacin. Hay quien coge el autobs en la Castellana, con un sol esplndido, y nada ms bajar en la sierra se encuentran con una sensacin trmica de -10 grados. Quieren volverse a su casa pero no hay autobuses de vuelta, y tienen que quedarse parados, esperando, mientras llueve o nieva. Y en algunos casos con nios pequeos. Se crean situaciones que pueden ser muy peligrosas, hipotermias, y a veces tienen que actuar los servicios de emergencia. Se han visto casos en los que el visitante se planta con unas zapatillas de algodn, desconociendo que en el Sistema Central la mayora de accidentes mortales obedecen a deslizamientos por placas de rehielo. Un resbaln que puede ser fatal, arrastrndote, colina abajo, muchos metros”.





