Internacional
El mensaje que persigue al cura Antonio Pelayo, histórico corresponsal español en Roma: "En tu casa no quería que me manosearas, que me besaras… Pensé que hablaríamos de Dalí"
Querido, quizs ests sorprendido o enojado por lo que pas ayer. Lamento mucho haberte molestado y te pido disculpas, si es as. Avsame, A.
Son las 19.08 horas del sbado 24 de mayo de 2025. El sacerdote, periodista e histrico corresponsal espaol en el Vaticano, Antonio Pelayo, de 81 aos en ese momento, le escribe el citado mensaje a otro periodista. Se trata de un joven productor de un canal de televisin internacional al que conoci en las semanas previas al ltimo Cnclave para elegir Papa, celebrado entre el 7 y el 8 de mayo previos.
Hola, Antonio, agradezco la disculpa, no pasa nada, contesta ese periodista a Antonio Pelayo a las 20.50 horas, despus de no responderle a dos llamadas previas por Whatsapp durante esa misma tarde. Al da siguiente, domingo 25 de mayo, es el propio productor de televisin quien, a las 21.31 horas, le escribe al comunicador espaol, uno de los rostros ms reconocidos del panorama periodstico espaol. Ejerce como corresponsal para varios medios desde 1986, cuando se instal en Roma.
Hola, Antonio. Crea que nuestra relacin se basaba nicamente en la amistad y el respeto mutuo, as que, como sabes, no me gust lo que pas el viernes en tu casa. No quera que me tocaras, me manosearas, me besaras, y mucho menos recibir contacto fsico de tu parte. Pens que hablaramos de Dal y todava estoy disgustado. No creo que debamos volver a vernos. Que tengas una buena noche.
65 minutos despus, a las 22.36 horas, Antonio Pelayo interviene de nuevo en ese cruce de mensajes. Ambos utilizan el idioma italiano en todo momento. El periodista espaol insiste en sus disculpas y se muestra desconcertado. Lamento mucho lo sucedido y estoy realmente avergonzado. No volver a suceder, te lo aseguro. Si no quieres volver a verme, me entristecera y me mortificara mucho, pero respeto tus deseos. Por favor, pinsalo.
Antonio Pelayo ya no recibir ninguna respuesta de su interlocutor. Sin embargo, la noche siguiente (lunes 26 de mayo) y casi a la misma hora que la anterior, el sacerdote y periodista espaol vuelve a ponerse en contacto con su colega extranjero. Sus palabras suenan a un ltimo intento por reconducir la relacin con el productor televisivo. En apariencia, le ofrece un cuadro u otro tipo de obra de arte.
Quizs este sea nuestro ltimo mensaje. Quiero decirte tres cosas: Te pido disculpas nuevamente y te pido perdn por haberte ofendido. Te promet el Dal veneciano para tu cumpleaos. Cumplo mi palabra y te dejo la respuesta. Sera muy triste terminar nuestra relacin, pero t tienes la ltima palabra. Adis, querido.
Este intercambio de mensajes, a los que EL MUNDO tiene acceso en exclusiva junto a numerosa documentacin ms, forma parte de la denuncia que un joven productor de televisin present contra Antonio Pelayo en una comisara del centro de Roma, el 28 de mayo de 2025.
LA FISCALA: “OBLIG A LA VCTIMA”
La denuncia fue presentada dos das despus de ese ltimo mensaje que Pelayo le envi insistiendo en sus disculpas y ofrecindole, o eso se intuye, un cuadro de Dal, un pintor al que ambos admiran. El joven denunciante declar que Pelayo haba abusado de l sexualmente durante un encuentro que ambos mantuvieron en la casa del periodista espaol en Roma, el viernes 23 de mayo de 2025.
Los Carabinieri iniciaron una investigacin y la justicia italiana abri una causa. Antonio Pelayo declar en sede judicial posteriormente. El letrado del acusado pidi el archivo de las diligencias, No tuvo xito.
El pasado 6 de noviembre, la Fiscala de Roma, tras atender a la denuncia de la supuesta vctima y analizar los indicios recabados, pidi que Antonio Pelayo Bombn, nacido en Valladolid, en enero de 1944, se someta a juicio oral por la presunta comisin de un delito sexual recogido en el artculo 609-bis del Cdigo Penal italiano.
La Fiscala otorga veracidad al relato del denunciante. As lo recoge en su escrito enviado al juzgado: [Pelayo] oblig a la vctima a someterse a actos sexuales sin su consentimiento. En concreto, tras invitarlo a su domicilio por motivos profesionales, Pelayo, mientras ambos charlaban sentados en el sof, se acerc repentinamente a la vctima y, en un gesto brusco, lo agarr del hombro izquierdo, lo sujet con la mano y le dio varios besos entre el cuello y el hombro, introduciendo tambin la mano bajo su camiseta, acaricindole la espalda, el costado y el abdomen, impidiendo as que la vctima se moviera o reaccionara, describe la Fiscala.
Posteriormente, mientras ambos estaban de pie en la cocina, Pelayo se acerc repentinamente de nuevo a la vctima, lo abraz por delante y, aprovechando que la vctima se quedaba quieto, le meti ambas manos bajo el pantaln y le toc repetidamente el trasero.
Los funcionarios que coordinaron la investigacin con los Carabinieri son Ilaria Corda y Giuseppe Cascini, jefes del departamento de delitos sexuales de la Fiscala de Roma. La acusacin contra Pelayo y la representacin del denunciante la ejercen los abogados Massimiliano Lecce y Federico Olivo, detallan fuentes conocedoras del caso.
Esta semana, el Tribunal Penal de Roma ha comunicado a las partes que la fecha de la primera audiencia del juicio ser el 14 de mayo de 2026. Ese da, Pelayo Bombn se sentar en el banquillo de los acusados.
Los hechos, segn la denuncia que present la vctima, ocurrieron en la cntrica casa que Antonio Pelayo tiene a slo unos minutos a pie de la embajada de Espaa en Roma ante la Santa Sede. Ambos se conocan desde haca tres meses, aproximadamente. El productor de televisin contact con Pelayo a finales de febrero de 2025, slo unos das despus de que se conociera que el anterior Papa, Jorge Mario Bergoglio, haba ingresado de urgencia en un hospital romano.
Por ese tiempo, el denunciante comenz a preparar la cobertura de un hipottico Cnclave en caso de que el pontfice falleciera, como acab ocurriendo. Entre ese tiempo y la posterior votacin cardenalicia que acab eligiendo a Robert Francis Prevost como nuevo Papa (8 de mayo de 2025), la vctima y Antonio Pelayo mantuvieron varios encuentros de trabajo en el despacho del periodista espaol.
All, segn el relato ofrecido por el autor de la denuncia ante la Fiscala y los investigadores policiales, hablaron del papado de Bergoglio, de quin podra ser su sucesor y, ya en un ambiente ms relajado, tambin de arte, un tema que a ambos les apasiona.
Crnica se ha puesto en contacto con el denunciante. Tras explicarle que este suplemento tiene acceso a la documentacin del caso, la vctima decidi hacer esta nica declaracin, sin querer comentar ningn detalle ms al respecto: Para m, todas las personas que conocen los hechos son cmplices. Y no son pocas en Roma! l es el principal responsable, pero tambin lo es quien calla y crea un clima de silencio en torno a lo sucedido. Quiero justicia, principalmente porque [Antonio Pelayo] ha de comprender que es un delito hacer lo que hizo.
El Cdigo Penal italiano seala en su artculo 609-bis que cualquier persona que, por violencia o amenaza o por abuso de autoridad obliga a alguien a realizar o sufrir actos sexuales, es castigado con prisin de seis a doce aos.
Aquel ltimo encuentro en la casa de Pelayo en Roma acab de manera precipitada. El joven periodista abandon la vivienda visiblemente malhumorado y molesto. El mismo da que present la denuncia tambin contrat los servicios de una psicloga que le trat durante semanas. Su empresa de comunicacin, conocedora de los hechos denunciados, le ha respaldado en todo momento. A finales de 2025, la televisin internacional para la que trabaja le envi a otra delegacin europea, fuera de Italia.
Este suplemento contact por telfono el pasado viernes con Antonio Pelayo. El periodista declin realizar declaraciones por consejo de su abogado, segn explic.
Pelayo ha ejercido como asesor de la embajada de Espaa ante la Santa Sede desde 2005, una relacin voluntaria y no remunerada. Fuentes oficiales del Ministerio de Exteriores explican a Crnica que actualmente no ejerce sus funciones debido a la acusacin que pesa contra l. La embajada y el ministerio siguen la evolucin del caso desde que se tuvo conocimiento del mismo.
Antonio Pelayo cont en una entrevista publicada en 2013 por la revista Jot Down que entr al seminario con 11 aos, edad a la que descubri que quera ser cura. Lo hizo en Comillas (Cantabria), con los jesuitas. Hasta ordenarse sacerdote, estudi seis aos de seminario menor, tres de Filosofa y otros cuatro de Teologa —el ltimo ao, ya instalado en Madrid—. Para mis padres fue un drama, dijo en aquella entrevista.
Sus inicios en el periodismo estn en el diario Ya, publicacin de la Editorial Catlica, aunque antes haba colaborado con alguna revista de cine, como Cinestudio, y ejerca de crtico de largometrajes en otro semanario, Vida nueva. En 1976 se mud a Pars, donde sigui ejerciendo el oficio periodstico como corresponsal de Ya. En enero de 1986 se mud a Roma para contar la vida social y poltica de Italia y los entresijos de la Santa Sede.
Cuestionado por el entrevistador de Jot Down acerca de la pedofilia y los abusos sexuales en el seno de la Iglesia catlica, el periodista vallisoletano respondi: Creo que ha habido una exageracin notable en el volumen de este escndalo, partiendo de un principio sobre el que no puede quedar ninguna duda: un solo caso de pederastia es espantoso. He conocido a dos personas vctimas de la pedofilia. Son dos personas devastadas, as que un solo caso es horroroso, y si viene de un cura es peor todava. Pero se ha exagerado de tal forma el volumen de este escndalo que parece que todos los curas son pederastas y que slo los curas son pederastas.
Sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en Espaa, Pelayo, quien se define como un cura progresista, tambin habl en aquella entrevista. Te podr gustar ms o menos, pero no puedes negar que hay mucha gente que encuentra en esa unin matrimonial, entre comillas, una estabilidad emocional y sentimental que es mejor que andar por ah tirndose a lo primero que encuentra.
Durante sus cuatro dcadas en Roma, Pelayo ha cubierto cinco cnclaves. En la actualidad es el corresponsal de Antena 3 y el decano de los vaticanistas. Cuando cumpli los 25 aos de sacerdote, concelebr una misa con Juan Pablo II. Y cuando cumpli los 50, ofici otra con Francisco I. El penltimo papa, Bergoglio, le envi seis botellas de vino argentino por su cumpleaos. Pero ahora parece que no es tiempo para brindar.



