Internacional
El inventor de palabras para los sentimientos secretos: "No estamos obligados a preservar el vocabulario de hace cuatro siglos si ya no describe el mundo en que vivimos"
Por la ventana del despacho de John Koenig se cuelan algunos haces de luz que le dan a la estancia una atmsfera mgica, como de trastienda de anticuario o librera de viejo. Tal vez el dueo de la vivienda haya bajado la persiana casi del todo para ver mejor la pantalla del ordenador. Pero quiz lo ha hecho para aislarse del exterior: Koenig vive en Minepolis y la ciudad es desde hace das un polvorn tras la muerte ya de dos vecinos tiroteados por los agentes del Servicio de Control de Inmigracin y Aduanas (ICE) y la posterior oleada de protestas callejeras.
“No creo que nadie sepa realmente qu pensar de lo que est ocurriendo, estamos muy poco familiarizados con este tipo de situaciones. Es algo innecesario y brutal“, cuenta por videollamada a propsito del clima de tensin quien, durante su poca de estudiante en frica central, s se acostumbr a tener que ensear su identificacin cuando y donde cualquier gendarme lo reclamase arbitrariamente.
Por suerte, las vivencias de Koenig en el extranjero no siempre fueron perturbadoras. La dcada que residi en Ginebra entre los ocho y los 18 aos -su padre trabajaba para una multinacional, de ah su movilidad a edad temprana- explica en gran parte el proyecto al que ha dedicado la vida adulta: el Diccionario de tristezas sin nombre (ed. Capitn Swing), uno de los ttulos ms especiales de la temporada literaria.
Su condicin de expatriado estadounidense en un colegio de la polglota y multicultural suiza le proporcion a Koenig una cosmovisin ancha donde las palabras representan mucho ms que una simple transaccin oral o escrita. “Cuando ests rodeado de otras maneras de entender el mundo reflejadas en el lenguaje y la diversidad flota en el ambiente, te das cuenta de que no hay una forma correcta de ser“, explica. “Conviva con tantas personas diferentes que no me qued otra que percibir la vida como un inmenso buf del que poda coger su creatividad para interpretarla a mi manera”.
Cuarentn nacido en Idaho, Koenig se dedica desde hace ms de dcada y media a crear palabras que definen emociones y sensaciones crpticas, algunas de ellas inatrapables desde hace siglos. Semejante labor arqueo-etimolgica le ha convertido en el Indiana Jones de los entusiasmos secretos. En Diccionario de tristezas sin nombreexplora un centenar de lenguas vivas y muertas de todo el planeta -del latn al japons, del hebreo al euskera- en un impulso tan conmovedor como admirable por actualizar el lenguaje relativo a la experiencia humana. Sus trminos, elaborados como collages saltarines, hacen referencia a dolores, alegras, ansiedades y otras palpitaciones ntimas de la cotidianeidad.
As, crisalismo se refiere a la tranquilidad que produce sentirse bajo techo durante una tormenta; exulancia acota la renuncia a hablar de una experiencia propia porque los dems no son capaces de valorarla, ya sea por envidia, compasin o simple extraeza; anemoia es eso que, por ejemplo, provoca la contemplacin de una foto antigua y remite a la nostalgia de una poca que nunca hemos vivido; zenosine expresa la percepcin de que el tiempo pasa cada vez ms rpido; liberosis atrapa el deseo de preocuparse menos de las cosas que producen parlisis; fensividad delimita la reaccin de un amigo cuando muestra inters por una de nuestras obsesiones; yrth apunta a la sed de misterio en una poca de respuestas fciles; y sonder es lo que sentimos en medio de un concierto, un atasco o una tragedia colectiva y refleja la consciencia de que cualquier ser humano tiene una historia interesante detrs.
Para saber ms
“Hay un gran punto ciego en el lenguaje de las emociones, inmensos boquetes lxicos que ni siquiera sabemos que nos faltan“, anota Koenig en su libro. “Tenemos miles de palabras para referirnos a distintos tipos de pinzones, goletas y ropa interior histrica, pero slo un vocabulario rudimentario para captar las deliciosas sutilezas de la experiencia humana”, denuncia lo obsoleto que se ha quedado el campo semntico referente a los estados de nimo.
Con la intencin de llenar semejante vaco, Koenig ha acuado en torno a 700-800 entradas para su originalsimo diccionario, que naci con formato de blog, despus mut en canal de YouTube -tiene ms de 400.000 suscriptores y 13 millones de visualizaciones- y ahora llega a las libreras de 10 pases con una seleccin de 300-400 definiciones. Se trata de un repositorio deslumbrante gracias tambin a la labor de Magdalena Palmer, responsable de su traduccin al castellano.
“Me gusta decir que parecen ms pequeos poemas que cualquier otra cosa. Mi favorita? Veo el resultado como una paleta de colores y no sera capaz de decidirme entre el morado y el naranja”, bromea este socilogo y diseador grfico de formacin y publicista de profesin, al que un curso de escritura creativa transform en inventor de palabras. “De todas las que he inventado, la que ms impacto ha tenido es sonder“, revela. “A mucha gente le result til abrazar una definicin como sta porque, especialmente ahora, cuesta encontrar la humanidad en el prjimo: es demasiado fcil reducir a los dems a simples extras en nuestro da a da“.
- Cmo definira su labor?
- Es como pulir una piedra preciosa o ponerle un asa a una nube: materializar lo que antes no tena forma y pasaba inadvertido. Los sentimientos son invisibles, te atraviesan la cabeza, pero si les pones nombre puedes hacerlos tangibles y luego compartirlos con alguien ms. El lenguaje se cre para unir a la gente. El problema es que se ha vuelto demasiado sofisticado como tecnologa. Es como si estuviramos dentro de Matrix y slo viramos su destello, no la realidad que representa.
- Explquese, por favor.
- Por una parte, el libro aspira a enriquecer el lenguaje. Por otro, quiere burlarse de la consideracin de nuestras palabras como algo por lo que es digno morir. No tenemos que hacer eso. Nuestras palabras tienen 400 aos, no estamos obligados a preservarlas si ya no describen el mundo en que vivimos o cmo nos sentimos.
Diccionario de tristezas sin nombre est dividido en seis captulos: el mundo exterior, el yo interior, la gente que conocemos, la gente que no conocemos, el paso del tiempo y la bsqueda de sentido. Los nuevos sustantivos, verbos y adjetivos parecen ms pensados para el autoconsumo que para el uso conversacional. Eso s, a diferencia de los manuales de autoayuda con pretensin de superventas, el trabajo de Koenig no busca generar ningn efecto imitacin.
“No recomendara a todo el mundo que se pusiera a poner nombre a sus sentimientos”, matiza el autor. “Me considero una persona rara y aislada, tambin bondadosa. Para m inventar palabras es casi como hacer meditacin. Intent reservar la mayor parte de mis textos para m. Todo el mundo escribe hoy para un determinado pblico e intenta darle lo que quiere, as que yo intent hacer justo lo contrario: hablar conmigo mismo y permitir que otros sintonizaran a travs del libro”.
Que nadie piense que este yanqui trotamundos lleva 15 aos en permanente estado de gracia. Parte de la inspiracin se la debe a la mente-colmena sustentada por internet. Al correo electrnico de Koenig llegan mensajes de todo el planeta cuyos remitentes le detallan sus humores ms ntimos con la esperanza de que pueda darles nombre. Su bandeja de entrada es, por tanto, ms un divn que una pila bautismal.
- Por qu tenemos ms palabras para lo triste que para lo alegre?
- Todas las familias felices se parecen, pero cada familia desgraciada lo es a su manera… [recuerda el mtico inicio de la novela Ana Karenina]. Si todos los das te encuentras bajo un cielo azul, qu sentido tiene hacerle ms de una foto? La vida es ms interesante cuando no es lo que te esperas ni lo que sueas. Personalmente, cuando me sale algo perfecto, me siento un poco triste. A esa sensacin la llamo cairoesclerosis.
- Qu emocin o sentimiento le ha costado ms codificar?
- Hay algunas que, cuando intentas expresarlas con palabras, se deshacen. Descubr que el amor romntico es una de ellas. No hay demasiadas referencias al amor ni a las relaciones en el libro, seguramente porque son cuestiones muy ntimas y porque ya se ha dicho todo sobre ellas. Me pasa lo mismo con la tecnologa. Cuanto ms escriba sobre ella, ms me senta como un anciano gritndole a una nube, porque los cambios se suceden muy rpidamente. Por cierto, escrib el diccionario antes de la irrupcin de la IA.
El de Koenig es el tipo de libro que ChatGPT va a tardar en poder escribir, porque implica introspeccin psicolgica, exploracin paisajstica y celebracin de lo esencialmente humano. Pero, sobre todo, porque invita a usar el lenguaje con empata en un momento histrico en el que ste se emplea con demasiada frecuencia como arma arrojadiza en redes sociales, programas de televisin o atriles polticos.
“El lenguaje es un milagro, un truco de magia”, resume. “Deberamos reflexionar ms sobre las palabras en general y ser ms cautos sobre las consecuencias que tienen en nosotros“.
John Koenig, autor de ‘Diccionario de tristezas sin nombre’.
La actualidad confirma que hablar de neologismos puede dar lugar a debates intensos… por no decir inflamables. “Todava me sangran los ojos ante el amago de algn acadmico lingista de proponer bal para sustituir a ballet“, confesaba el escritor Arturo Prez Reverte hace un par de semanas en estas mismas pginas. El tambin miembro de la RAE refutaba el viejo lema de la institucin para denunciar la vulgarizacin de la lengua debido, entre otros motivos, al alud de coloquialismos incorporados en los ltimos aos. “Un tertuliano, youtuber o influencer analfabetos pueden tener ms influencia lingstica que un premio Cervantes. Y no es una figura retrica exagerada. Es que realmente ocurre“, expona Reverte con amargura.
Diccionario de tristezas sin nombre se sita en las antpodas del empobrecimiento del lenguaje. Adems, da la casualidad de que en su prlogo incluye un pequeo guio al castellano: la mencin de duende -el pellizco flamenco- junto a otros trminos que hacen referencia y emociones supuestamente intraducibles, como hygge, saudade o schadenfreude. “Aprend espaol, pero lo fui perdiendo”, lamenta Koenig. “Es un idioma hermoso, me asegurar de que mis hijos lo aprendan. Me encantan los idiomas -es una tragedia que estn desapareciendo tantos pequeos- y coleccionar diccionarios para perderme en ellos“.
- Qu lengua siente ms afn a su manera de estar en el mundo? A cul suele recurrir para inventar nuevas palabras?
- Con el griego antiguo suelo dar en el clavo. Por eso muchas de las nuevas palabras suenan a diagnsticos mdicos [sonre]. Es una lengua potica, casi sagrada, pero a la vez muy ldica.
- La publicacin del libro supone el fin de su proyecto?
- Llevo tanto tiempo trabajando en l que no creo que pueda parar. Para m representa una forma de vida. Sigo tomando notas de cosas que me encantara poder definir.






