Internacional
Howard Rubin: las violaciones y torturas previo pago que han llevado a la cárcel a un mito de Wall Street
De perversiones y pervertidos est el mundo lleno. Este episodio en particular que se disponen a leer —y que ya aviso que entra a menudo en lo srdido y lo grotesco— sucedi en un rascacielos de Manhattan, en el interior de un tico de lujo con vistas a Central Park. En l, una leyenda de Wall Street como Howard Rubin, con una capacidad innata para generar millones de dlares durante dcadas, violaba, torturaba y agreda a mujeres a cambio de una generosa cantidad de dinero. Las contrataba con la premisa de disfrutar de una velada de bondage, dominacin, sumisin y sadomasoquismo, pero sus juegos fetichistas siempre iban ms all. Las golpeaba hasta causarles lesiones. “Quiero hacerle dao”, escribi sobre una de sus vctimas. “No me importa si grita”.
A sus 70 aos, Rubin tiene difcil no pasar el resto de sus das entre rejas. Duerme en una celda de Brooklyn tras ser detenido en septiembre del ao pasado por una decena de cargos que incluyen “trata de personas con fines sexuales y transporte de mujeres a travs de las fronteras estatales para que mantuvieran relaciones sexuales”, de acuerdo con la oficina del fiscal federal para el distrito este de Nueva York. Rubin, casado y con tres hijos, tambin se enfrenta a un cargo de fraude bancario en relacin con “declaraciones falsas hechas a un banco durante la financiacin de la hipoteca de Jennifer Powers“, la ex novia de Rubin que le consegua las mujeres para disfrutar de sus perversiones, en una trama que recuerda a la del financiero y pederasta Jeffrey Epstein.
Para saber ms
Rubin, que se dedic durante un tiempo a contar cartas en el blackjack enLas Vegas, llevaba una doble vida. Frente a su entorno ms cercano era la encarnacin del xito: un hombre de familia, dueo de un apartamento de cinco habitaciones en el Upper East Side, una mansin en los Hamptons y una cuenta bancaria con muchas ceros detrs, con la reputacin de un mito del mundo financiero neoyorquino por su carrera en firmas como Salomon Brothers, Merrill Lynch o Bear Stearns en los 80 y los 90. Pero su lado oscuro era infinitamente ms complejo.
Rubin pasaba con extraas muchas de sus noches en el apartamento alquilado de la torre Metropolitan, en la calle 57. Algunas eran ex modelos de Playboy, a las que pagaba entre 2.000 y 5.000 dlares, segn su nivel de deleite. Les haca firmar un acuerdo de confidencialidad y les adverta de lo que les esperaba, pero sin entrar en demasiados detalles. Primero las citaba en el Russian Tea Room, el famoso restaurante de Manhattan, y despus las llevaba al tico que se haba encargado de transformar en mazmorra. Rubin lo hizo pintar de rojo y lo equip con un amplio surtido de cuerdas, ltigos y juguetes sexuales etiquetados de la A a la Z. Dentro haba una cruz de San Andrs, en forma de X, que lleva el nombre del apstol mrtir, con cuatro esposas colgando: dos para los tobillos y dos para las muecas. Adems de atarlas e inmovilizarlas, las amordazaba.
Despus de violar y golpear a una de sus vctimas, le ofreci una bebida y le dio las gracias por una “velada placentera”, de acuerdo a una demanda judicial. Despus le pidi que se fuera del apartamento. Esa noche cenaba con su mujer y sus hijos. A otra, la golpe con tal violencia en el pecho que le descoloc uno de los implantes que tena.
Christopher Raia, director asistente a cargo de la oficina del FBI en Nueva York, indic que “durante muchos aos, Howard Rubin y Jennifer Powers supuestamente gastaron al menos un milln de dlares para financiar la tortura sexual comercial de varias mujeres a travs de una red nacional de trata de personas. Los acusados supuestamente explotaron la posicin social de Rubin para atrapar a sus posibles vctimas y las obligaron a soportar traumas fsicos inimaginables antes de silenciar cualquier protesta con amenazas de acciones legales”. Raia aade que las mujeres “eran transportadas desde todo el pas a su tico en Manhattan, que estaba equipado con una habitacin insonorizada para actos sexuales, llena de equipo BDSM, incluyendo un dispositivo utilizado para aplicar descargas elctricas”.
Rubin se ha declarado inocente y ha alegado, a travs de su equipo legal, que las mujeres saban a lo que se exponan. Se enfrenta a una condena de cadena perpetua por sus delitos, que cometi entre 2009 y 2019.




