Internacional
Alcaraz embiste a Moutet en un duelo de artistas y ya está en octavos de final del Open de Australia
De qu sirve una ovacin? En la mayora de escenarios, una estampida de aplausos lo es todo: el reconocimiento, el xito. Pero en el tenis no es as. El tenis no es lugar para artistas; tan cruel resulta. Despus de cada truco que asombra al pblico hay que ganar otro punto, y otro, y otro, y al final la magia queda enterrada por la derrota. En el tenis, una ovacin no sirve para nada.
Corentin Moutet se present ante Carlos Alcaraz con su paleta de golpes de autor —sus dejadas, sus globos, sus liftados, sus tweeners, sus saques por abajo— y los aficionados se lo pasaron bien, vaya si se lo pasaron bien, pero el francs no tuvo opcin. El marcador, que acab reflejando un 6-2, 6-4 y 6-1 en dos horas y cinco minutos de juego, conden su arte. A ratos, una tercera ronda del Open de Australia se convirti en una exhibicin y fue divertidsimo; ese ser su consuelo. Si estaban durmiendo, miren los highlights, porque valdrn la pena.
AFP
Hubo mltiples intercambios para el espectculo y los editores de los vdeos de las distintas televisiones tendrn donde elegir. El resto de puntos, eso s, fueron dominados por Alcaraz. Su superioridad ante Moutet era tan evidente que poda escucharse; ni siquiera haca falta abrir los ojos. Sus golpes sonaban como siempre, una detonacin tras otra, mientras el francs emita un ruido distinto, un murmullo. Si no inventaba, le faltaba fuerza. O, mejor dicho, inventaba porque le falta fuerza. De vez en cuando, Moutet soltaba su derecha desde el fondo de la pista y pareca peligroso, pero lo haca tan pocas veces, era tan excepcional, que no supona una amenaza real. El riesgo para Alcaraz estaba en la distensin.
Cuatro juegos consecutivos
El segundo set fue la evidencia. En los primeros 45 minutos de partido, todo estaba resuelto. Al nmero uno tambin le gusta entretener a los aficionados, pero su juego se basa en la potencia que el tenis actual exige y sus derechazos no encontraban respuesta al otro lado de la pista. Con 6-2 y 3-0 en el marcador, su clasificacin para octavos de final era cuestin de tiempo. Pero entonces Moutet le tendi una trampa. Entre la tensin que genera un Grand Slam, en una pista multitudinaria como la Rod Laver, le invit a bailar con golpes tan raros como un par de saques por abajo, y Alcaraz acept la oferta.
Entre el jolgorio del pblico, ambos empezaron a buscar el ms difcil todava. Y de repente, el espaol concedi cuatro juegos consecutivos, dos breaks en contra —del 3-0 al 3-4—, y tuvo que ponerse a trabajar de nuevo. Tampoco le cost recuperarse, pero tendr que aprender de lo ocurrido. Hasta el final del partido poda divertirse, s, pero lo ms importante era la victoria. En la siguiente ronda le espera Tommy Paul, que no ser tan ameno.
“No es fcil jugar contra alguien como Corentin, no sabes lo que vendr. Lo bueno es que ha sido divertido para todos, habr muchos ‘highlights'”, comentaba Alcaraz que bromeaba sobre la cantidad de dejadas que le haba hecho Moutet. El francs le llev a la red hasta 55 veces y, al final, aseguraba estar “exhausto”: “Ha habido un momento en el que le he dicho a mi equipo que ya no me iba a correr ms a las dejadas. Normalmente soy yo el que utiliza ese golpe, ahora veo lo que provoca”.





