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Internacional

Todos los huevos en la cesta de la alta velocidad

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Perdn por la autocita, pero, como deca Unamuno, nadie me pilla ms cerca. El 8 de diciembre de 2016, en una columna en EL MUNDO, hicimos escarnio del ridculo que supona que Renfe instalara en Otero de Sanabria, una aldea zamorana de 26 habitantes, un modernsimo hangar para servicios ferroviarios que, paradjicamente, no frenan la sangra rural. El 31 de mayo de 2017 ahondamos en los efectos de la radialidad de una malla de alta velocidad casi calcada al mapa de O’Donnell en la Ley de Ferrocarriles de 1855, con Madrid como principio y final de todos los trazados. El 9 de diciembre de 2018 contamos la odisea de viajar en los convoyes entre Atocha y Badajoz. El 7 de enero de 2019 detallamos el recorte de las conexiones en la Espaa invertebrada. El 21 de agosto de 2021, en una tribuna, pedimos una moratoria para el AVE: agrava la desvertebracin territorial y mina las inversiones en Cercanas. Y hace dos meses rezongamos ante el anuncio de scar Puente de aumentar a 350 km/h la velocidad en la lnea a Barcelona.

Pues bien, a la vista de los anlisis que proliferan despus de la tragedia de Adamuz, hay que dar la bienvenida a quienes ahora ya parece que ven el riesgo de la poltica ferroviaria promovida por el PSOE y el PP (quiz eso explique la tregua de estos das) y regada con dinero europeo. Ahora solo falta asumir el diagnstico y dejar de amplificar un gasto elefantisico al que han puesto cifras la Autoridad Fiscal y el Tribunal de Cuentas, y que comenz a larvarse con el AVE a Sevilla, tachado por el PP como el Valle de los Cados de Felipe Gonzlez. La apuesta iniciada en 1992 irradia innovacin y tecnologa, y permite ahora ganar contratos para Renfe e Ineco como el ltimo en Vietnam (57.500 millones de euros). Eso no es bice para reconocer la insostenibilidad presupuestaria de tanto AVE, agravada por el tijeretazo en infraestructuras desde Rajoy y la torpe liberalizacin planificada por balos. Un informe de la CNMC a finales de 2025 revelaba que la liberalizacin ha permitido al tren captar 4,8 millones de pasajeros que antes viajaban por carretera o en avin, un aumento del trfico que ha obligado a Adif a invertir 59 millones de euros ms al ao. Mantener un kilmetro de los ms de 4.000 que integran la alta velocidad supera los 100.000 euros anuales, el doble que en una lnea convencional. Las partidas destinadas a este captulo desde 2022 rondan los 12.000 millones de euros, incluidas las lneas nuevas que estn en construccin. Y eso que tenemos la red con el coste ms bajo del mundo.

Ahora cada ciudad pide su AVE, como antao quera un Corte Ingls. Pero ningn agravio territorial justifica engordar un modelo que no es rentable ni econmica ni socialmente. Y, segn los maquinistas, tampoco fiable.


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