Internacional
Lecciones de Groenlandia para España
El ao 2026 arranca con una gran certeza para los europeos: el mundo que conocamos se desmorona, se torna ms incierto y, por tanto, exigir adoptar decisiones ms audaces, valientes y realistas no slo para mantener nuestro propio modelo de gobernanza y valores representados en la UE, sino tambin para demostrar que el viejo continente tiene la capacidad de romper la incierta dinmica del gran juego entre EEUU y China. No hay que olvidar que, como los polos opuestos, las visiones del presidente Trump y de su homlogo Xi Jinping convergen en ser la potencia hegemnica indiscutible del siglo XXI, y en desmontar el orden mundial surgido tras la II Guerra Mundial.
No cabe duda de que ante la celebracin del 250 aniversario de la Declaracin de Independencia de EEUU y a diez meses de las elecciones de midterm, Trump ha acelerado la revolucin MAGA ante la posibilidad de que el Partido Republicano pierda a partir de noviembre la mayora que ostenta en el Congreso y el Senado, debido a la baja popularidad del presidente. El promedio de las encuestas seala que aproximadamente un 57% de los estadounidenses se muestra contrario a su gestin en su primer ao de mandato.
Las mayores preocupaciones de los ciudadanos de la primera potencia mundial se centran actualmente en el coste de la vida y las condiciones financieras familiares a futuro, especialmente por el encarecimiento del precio de la electricidad, los alimentos o la vivienda, la evolucin del empleo, y la incertidumbre de la clase media y los hogares con menores ingresos sobre el acceso a la cobertura sanitaria y su coste. Todo ello sin olvidar que, segn la ltima encuesta de CNN/SSRS, un 58% de los estadounidenses cree que Trump se ha excedido en sus poderes presidenciales, mientras que la de AP-NORC seala que un 61% no aprueba su poltica exterior. De ah que los europeos debamos intentar separar la estrategia del presidente Trump sobre Groenlandia y sobre el continente europeo de lo que piensan los ciudadanos de EEUU: el sondeo de Reuters/Ipsos elaborado entre el 12 y 13 de enero refleja que slo un 17% de los estadounidenses aprueba los esfuerzos de la Casa Blanca para adquirir el enclave rtico, frente al 66% que opina que esta decisin podra daar las relaciones con la OTAN y los aliados europeos.
A pesar de la opinin pblica en EEUU y de algunos lderes del Partido Republicano, el deseo del presidente Trump de anexionarse Groenlandia y su decisin de imponer aranceles a los pases que apoyen la soberana del Reino de Dinamarca representan un punto de inflexin en la alianza forjada desde la II Guerra Mundial entre la primera potencia internacional y Europa, basada en valores compartidos y respeto, y que ha sido crtica para explicar el progreso de las economas estadounidense y comunitaria.
Sin embargo, lo que Trump y sus asesores no han sabido calibrar es que su enrocamiento en anexionarse la mayor isla del mundo contra el deseo de los groenlandeses ha provocado una respuesta comn de los Estados europeos miembros de la OTAN, a la que se ha sumado Canad, en apoyo a la soberana de Dinamarca y Groenlandia, as como la toma de decisiones estratgicas en un intento de iniciar un proceso de de-risking hacia la impredecibilidad de la actual Administracin estadounidense.
As, y aunque se alcanzase un acuerdo entre EEUU, Groenlandia y Dinamarca que respetara la actual soberana y que otorgara a la primera potencia internacional un rol mayor en la seguridad y la explotacin de los recursos crticos del enclave rtico, la desconfianza se ha instalado en el seno de la Alianza Atlntica ante la constatacin del fin del orden mundial vigente en los ltimos 80 aos. Tambin ante las incertidumbres que abre un periodo marcado por la competencia directa entre EEUU y China por el control de los enclaves estratgicos, las rutas comerciales, las materias primas tradicionales, las tierras raras y las reservas de crudo y gas natural. Todos ellos son mbitos clave para ser la potencia hegemnica del siglo XXI, a los que se aade el dominio de la IA y del resto de las tecnologas disruptivas de doble uso.
De ah que, ante este complejo escenario mundial y estas fases de volatilidad, que provocan el fin de una gobernanza global conocida y el nacimiento de nuevas normas an por establecer, Canad haya decidido retomar sus relaciones comerciales con China -retirando los aranceles que impuso a los coches elctricos chinos como primer paso-, o que Reino Unido haya optado por acelerar un acuerdo estratgico post Brexit con la UE y, con ello, reforzar aspectos como la seguridad, la cooperacin regulatoria o el comercio.
Al mismo tiempo, el envo de un reducido nmero de militares a Groenlandia por parte de los pases nrdicos, Francia, Alemania y Reino Unido tambin tiene dos posibles lecturas. Por un lado, se ha reforzado el eje Pars-Berln-Londres, como ya ocurri con los giros de Trump respecto a las concesiones que Ucrania debera hacer a Rusia para alcanzar un acuerdo de paz. Por otro lado, la Europa del Norte vuelve a ganar protagonismo a pesar de no haber liderado el crecimiento econmico en los ltimos aos en el seno del viejo continente.
Junto a otros frentes que ha abierto la Administracin Trump, como el referido a la futura independencia de la Reserva Federal y a sus implicaciones en el rol del dlar como moneda de reserva mundial, no cabe duda de que los acontecimientos en torno a Ucrania y Groenlandia erosionan la imagen de EEUU entre los ciudadanos europeos, adems de representar un regalo para las aspiraciones rusas y chinas. En este punto es importante recordar que el Gobierno de Xi Jinping ha utilizado elementos coercitivos contra la UE: la ha amenazado con no suministrarle tierras raras y semiconductores, le ha impuesto nuevos aranceles y desarrolla prcticas contrarias a las normas del comercio internacional. Sin olvidar que no ha condenado la invasin de Ucrania por parte de Rusia, pas con el que ha reforzado sus lazos comerciales, energticos y tecnolgicos, lo que ha permitido al presidente Putin sortear las sanciones y mantener su maquinaria blica y de guerra hbrida.
As, Groenlandia representa la urgencia de que los pases europeos alcancen una unidad sin fisuras para defender sus intereses y principios comunes, recordando que las medidas que podran adoptar como bloque tendran importantes consecuencias geoeconmicas en el conjunto del mundo.
Sin embargo, el caso de Groenlandia tambin ofrece lecciones para Espaa, ms all de que nuestro pas no se encuentre entre los que lideran la respuesta comn hacia el presidente Trump, e indirecta hacia Rusia y China. Detrs de la unidad de los Gobiernos groenlands y dans est la de todas las fuerzas polticas y la de la propia sociedad, conscientes de la urgencia de preservar la soberana, un modelo social y el bien comn. Para ello, el primer ministro de Groenlandia ha dejado a un lado los planes de independencia, y su homloga danesa lleva meses advirtiendo a los ciudadanos de que esta nueva era obligar a redisear el Estado de bienestar del pas, a reforzar el gasto en defensa y a asumir sacrificios compartidos.
Mientras tanto, en Espaa se imponen la inestabilidad poltica, la fragmentacin y los intereses partidistas. Ni las transferencias de competencias a la esfera autonmica ni un modelo de financiacin unilateral resuelven la preocupacin de los espaoles por el coste de la vida, el acceso a la vivienda o la viabilidad de las pensiones, ni tampoco refuerzan nuestra posicin en la Europa que, de forma acelerada, se est conformando. Despus de Groenlandia podran venir Canad, Islandia o ms reclamaciones de otros pases sobre la soberana de otros enclaves, entre ellos, espaoles.
Alicia Coronil Jnsson es economista jefe de Singular Bank, asesora del Crculo de Empresarios y miembro del Consejo Asesor de LLYC.



