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Internacional

Alcaraz lee la respuesta en el viento ante Hanfmann y alcanza la tercera ronda del Open de Australia

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Un par de horas antes del partido, Carlos Alcaraz coma una pechuga de pollo en el restaurante Cambio de Tercio que hay dentro de la Rod Laver Arena, estudiaba el vaivn de los rboles del Melbourne Park a travs de la enorme cristalera del local y reconoca lo que vena: no iba a ser fcil. El verano en el sureste de Australia es tan feliz como el verano en cualquier parte del mundo —no hay quien entienda a los amantes del fro—, pero hay das en los que se esconde. Se levanta un viento fro antrtico y t vas en pantaln corto. Se levanta un viento fro antrtico y Alcaraz debe lidiar con ello sobre la pista.

Como en la primera ronda ante Adam Walton, su victoria en segunda ronda del Open de Australia frente a Yannick Hanfmann, por 7-6(4), 6-3 y 6-2, fue compleja, incmoda, antiesttica. Todava no ha disfrutado de un da tranquilo en el Grand Slam. Quiz llegue en tercera ronda, el viernes, ante Corentin Moutet.

O quiz no llegue en todo el torneo; tambin sera lgico. En su regreso tras dos meses de parn, Alcaraz est en busca de ese ritmo, ese feeling, ese no s qu que te da la competicin, y cuando lo encuentre se enfrentar a los rivales ms poderosos. Ante Hanfmann apareci nervioso, perjudicado por el cambio de hora —debut de noche y esta vez era medioda— y molesto por el viento. Despus de ciertos puntos ofreci gestos de extraeza e incluso lanz algn desaire; quejas al aire, nunca mejor dicho. En el primer set, un periodo que dur 78 minutos, empez con problemas con su derecha que le llevaron a varios errores no forzados y muy pronto se descubri con un break en contra. El 1-3 en el marcador era una amenaza.

Hubo un buen rato en el que a Alcaraz no le sala nada. Si haca un malabarismo con la raqueta, se le caa. Si jugueteaba con las pelotas, se le escapaban. Pero la rotura de su servicio por parte de Hanfmann le oblig a reaccionar lo ms rpido posible. En el juego siguiente recuper el break y en el tie-break decisivo estuvo brillante. Su saque y su revs paralelo, los dos golpes que mejor le estn funcionando en Australia, le dieron el triunfo, y el resto del encuentro fue de otra manera. Antes de empezar el tercer set, de hecho, Hanfmann se qued con dolor abdominal y su juego se resinti.

Buen nivel de Hanfmann

Fue una pena para l. Porque hasta ese momento haba merecido ms, mucho ms, como mnimo llevarse algn set. A sus 34 aos, fuera del Top 100 del ranking ATP, el alemn se presentaba ante Alcaraz como un rival de vuelta de todo. Un tipo fuerte, uno de tantos, ya en declive. Ciertamente, el espaol poda incluso recordar cmo en 2019, cuando solo tena 16 aos, le venci en el challenger de Sevilla e imaginar un triunfo asequible. Pero Hanfmann propona una reivindicacin.

WILLIAM WESTAFP

Con una derecha deliciosa, muy parecida a aquella que dio gloria a Andy Murray, tom todos los riesgos posibles y asedi a Alcaraz todo lo que pudo. Su resto, metido dentro de la pista, demostraba que, si tena que morir, lo hara con las botas puestas. En la Rod Laver Arena, ante una audiencia millonaria, estaba decidido a probar que su tenis puede ser mejor de lo que indica su palmars. Y con ello oblig al nmero uno a actuar como nmero uno. Entre el viento, los cambios de hora y la falta de ritmo, Alcaraz sigui en pie, que es, al final, lo nico imprescindible.

“El pblico mira el ranking y pienso que ser un partido sencillo. Pero cada rival es diferente y hay rivales que hacen sentir incmodo ne la pista. Adems las condiciones cambian, el otro jugu de noche, hoy haba viento… Estoy muy contento de haber superado el primer set y haber mejorado despus”, analizaba el espaol que, al final el encuentro, mand un mensaje a las vctimas del accidente ferroviario de Adamuz: “Mucho nimo a lo que est pasando en Espaa”.


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