Internacional
Las cuatro horas de la doctora Amalia en el vagón de la muerte: "Estoy viva, mamá"
Yo le dije que se subiera a ese tren para ahorrarse ms de cinco horas de carretera hasta Cartaya. En qu mala hora! Ahora mi hija no estara en esa cama.
Inmaculada Caro se reprocha a s misma, como una culpa de la que no puede desprenderse del pecho, que su hija, Amalia, fuese a bordo del Alvia que el pasado domingo se estrell contra otro tren de alta velocidad a la altura del municipio cordobs de Adamuz.
Mientras Inmaculada se seca las lgrimas, su hermana Ana Beln trata de hacerle ver que, en ocasiones, el destino, la casualidad, el azar o la fatalidad, lo que sea, inciden ms en la realidad cotidiana que lo que una madre pueda sugerirle a una hija. Inmaculada y Ana Beln se encuentran sentadas en dos sillas de la sala de familiares habilitada en la planta de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital cordobs Reina Sofa. Es una pequea zona con varias estancias y de acceso totalmente restringido. Una trabajadora del centro hospitalario controla en todo momento quin entra y quin sale de ella.
Estas dos hermanas estn acompaadas de un amigo de la familia. Hasta Crdoba tambin se han desplazado un to y una abuela. Proceden de Talavera de la Reina (Toledo). All haba pasado el fin de semana Amalia. Lleg el viernes pasado para visitar a sus familiares y a sus amigos.
El domingo por la tarde se subi al vagn 2 del Alvia que una Puerta de Atocha con Huelva. Como era un viaje exprs, su madre le sugiri que tanto la ida como la vuelta las hiciera en tren para evitar conducir ms de 500 kilmetros en ambos sentidos en slo tres das.
Amalia le hizo caso. Este pasado lunes, tena que trabajar en el centro ambulatorio de Cartaya, un municipio a 25 kilmetros de la capital onubense. A sus 31 aos, es doctora especializada en medicina familiar. No pudo acudir al puesto de trabajo.
LA LLAMADA
Segn cuenta su madre, Amalia pas cuatro horas casi sepultada en el vagn en el que viajaba. Estaba rodeada de maletas, cadveres, asientos que salieron volando despus de desgarrarse del suelo del vagn y heridos que iban de un lado a otro. Lleg a entrar en hipotermia.
Mientras tanto, su madre, su ta, sus amigas no dejaban de llamarla al telfono mvil. Pero nadie responda del otro lado. Hasta que a las 23.40 horas aproximadamente comenz a sonar el telfono de Inmaculada. Ya estaba de camino en coche hacia Adamuz.
Primero escuch al mdico que iba junto a Amalia en la ambulancia que la trasladaba hasta el Reina Sofa. La propia Amalia le seal el nmero de su madre al doctor. Luego le rog que le dejara hablar con ella. Estoy viva, mam, le dijo entre lgrimas y dolorida.
La tuvieron que operar al llegar al hospital y estuvo sedada. Ayer —por el lunes— despert por primera vez y abri los ojos. Est estable y ya ha sido extubada. Se acuerda de todo lo que vivi durante esas cuatro horas interminables, explica su madre.
Ella fue la que nos dijo que estaba aplastada, que volaron los asientos… Un infierno!. Nos cont que sinti mucha frustracin por escuchar a otros heridos quejarse y pedir ayuda, pero no poder hacer nada pese a ser mdico.
Inmaculada detalla que un bombero rescat a su hija del Alvia siniestrado cuando ya estaba desangrndose. Y que un polica estuvo custodindola despus durante un buen rato. Y que el mdico y la enfermera que la asistieron le prestaron sus chaquetas para que cogiera algo de temperatura y entrara en calor.
Ahora puede decir que ha nacido por segunda vez, cuenta su madre, que deja entrever una sonrisa por primera vez durante el encuentro con EL MUNDO. Recuerda que el vagn empez a dar vueltas y que senta cmo se golpeaba contra mil cosas, aade.
La ta y la madre de Amalia se quejan amargamente de que, tras el accidente, no recibieron ninguna informacin oficial sobre el paradero de su familiar pese a llamar de manera insistente a los telfonos habilitados por las administraciones pblicas para dar con los pasajeros que iban a bordo de los trenes siniestrados. Llamas, se quedan tus datos y tu telfono, y los datos de la persona a la que buscas, pero nunca recibes una llamada posterior dicindote algo, ni una msera informacin. Te aseguran que te van a llamar, pero nada, cuenta Ana Beln Caro, ta de Amalia Montealegre.
Es una vergenza, lo siento mucho. Si mi sobrina no nos llama desde la ambulancia y nos dice al hospital al que la llevan, nosotros nos plantamos en la zona del accidente, porque es hacia donde nos dirigamos tras salir desde Talavera. bamos a ciegas. No me quiero imaginar lo que estarn pasando las familias que an no hayan dado con sus familiares y estn sin saber absolutamente nada de ellos.


