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Internacional

EL MUNDO, con la guerrilla kurda iraní: "La única manera de acabar con el régimen es con las armas"

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Desde el apodado Cementerio de los mrtires del Partido Democrtico Kurdo de Irn (PDKI), se puede divisar a pocos cientos de metros lo que fue su cuartel general, una antigua fortaleza que tambin fue objetivo del ataque iran de 2022, durante la revuelta popular que sacudi en aquellas fechas a la nacin persa.

Tanto el camposanto, como el bastin militar -ahora en manos de las autoridades del Kurdistn iraqu-, o el memorial donde se rinde homenaje a los combatientes fallecidos de esta formacin, son un recuerdo de la sangrienta y enconada rivalidad que mantiene la oposicin kurda al rgimen de Tehern desde que el gran ayatol Ruhollah Jomeini se hizo con el poder en 1979.

El mausoleo, sito dentro de uno de sus campamentos, est dominado por paneles donde se divisan miles de rostros. “Hemos perdido ms de 7.000 peshmergas (el nombre de los guerrilleros kurdos) desde que empezamos a pelear con la Repblica Islmica de Irn y tenemos a decenas de miles en las crceles“, explica Mustafa Hijri.

El lder de esta agrupacin se expresa debajo de los retratos de tres personajes especialmente emblemticos para la causa de su comunidad: el presidente de la primera y nica repblica kurda de los tiempos modernos, Qazi Muhammad; el antiguo secretario general del PDKI, Abdul Rahman Ghassemlou; y el sucesor de este ltimo, Sadeg Sharafkandi.

Todos ellos murieron a manos de las fuerzas de Tehern. El primero ejecutado por el sha Mohamed Reza Pahlavi, en 1947. Los otros dos en sendos atentados (1989 y 1992) apadrinados por la dictadura religiosa que sigui a la que lider Pahlavi.

“Un pueblo que quiere su libertad debe pagar el precio por esa libertad”, se lee debajo de la fotografa de Ghassemlou que tambin decora el recinto dedicado a honrar a los milicianos kurdos.

El habitculo se encuentra en el interior del campamento que ocupan los uniformados del PDKI en la localidad iraqu de Koya -a unos 60 klmetros de la frontera con Irn-, que utilizan como base desde la dcada de los 90.

La exhibicin incluye varias urnas de cristal donde se pueden ver los objetos personales de los que llaman “mrtires”. Desde uniformes a documentos de identidad, fotos familiares o relojes. El de Jammal Akbari, un combatiente nacido en Irak en 1987 y que lleg a adquirir la nacionalidad canadiense -lo cual no impidi que volviera estas montaas para morir aqu-, incluye su colonia preferida y su desodorante.

Un pueblo sojuzgado

Rafic Miri huy de Irn hacia el Kurdistn iraqu, la regin nortea de Irak controlada por las fuerzas kurdas, en 2004. “Decid empuar las armas despus de sufrir la injusticia que tenemos que soportar los kurdos en Irn. Hemos intentado que nos respeten por todos los medios: negociacin diplomtica, activismo social.. Nos siguen oprimiendo. La nica manera de que caiga el rgimen de iran es con las armas”, explica el peshmerga, ataviado con el tpico traje kurdo de pantalones bombachos, mientras recorre el camposanto.

El cementerio acoge a un centenar largo de sepulturas. Desde intelectuales a comandantes del grupo o simples uniformados.

En uno de los extremos se encuentran alineadas las de las vctimas mortales del bombardeo del 21 de noviembre del 2022. Entre ellas la de Rehana Kanani, una combatiente embarazada que muri en el ataque junto al que debera haber sido su hijo, Wanyar Rahmani.

Hay otras muchas tumbas donde se lee “asesinado”. Los militantes kurdos calculan que en estos 47 aos, cerca de 400 miembros de los diferentes partidos iranes han muerto en el Kurdistn iraqu, en atentados organizados por las fuerzas de Tehern.

La minora kurda de Irn -que oscila entre los siete y los 15 millones de personas- siempre se ha significado por su oposicin a las autocracias que han regido el destino de ese pas en la era moderna, la del sha y la que la sustituy en 1979.

Los kurdos fueron el componente ms significativo de las protestas que registr Irn en 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini, una kurda que fue arrestada por no llevar el velo islmico. Las concentraciones en el oeste de pas derivaron en lo que se llam el movimiento Jin, Jiyan, Azadi (Mujeres, Vida, Libertad), que Tehern sofoc una vez ms matando a cientos de personas.

La participacin del PDKI y de otras formaciones kurdas iranes en esas movilizaciones provoc una oleada de asaltos areos de las fuerzas iranes contra los emplazamientos de estos grupos armados en el norte de Irak, que dej varias decenas de muertos y heridos.

Mustafa Hijri eludi la accin de los misiles por cuestin de minutos. Deba recibir a una delegacin en el “edificio de invitados”, un habitculo que fue destruido por el primer cohete que cay en el interior del complejo. Pese a que ha sido reconstruida, la pequea vivienda todava mantiene marcas de la metralla en sus muros.

“Tras el primer ataque sacamos a los nios del colegio y a los cinco minutos cay all otro cohete. Podan haber muerto decenas de chiquillos”, apunta Miri.

El peshmerga seala otro de los socavones que dej un dron en el interior de las instalaciones del acantonamiento, un amplio espacio donde se prodigan las casuchas de cemento de una planta, acotado por vallas de alambre y protegido por guardias armados.

“Tenemos cerrado el colegio porque tenemos miedo de que Irn vuelva a atacarnos ahora”, precisa.

El PDKI es una de las siete formaciones kurdas iranes que se unieron el pasado da 7 para llamar a una huelga general en Irn en apoyo a la oleada de protestas que se inici en diciembre. Una convocatoria que coincidi con el momento lgido de la matanza que llevaron a cabo los uniformados leales a Tehern.

“A este Gobierno no le queda ya nada salvo asesinar a la gente”, manifiesta Hijri.

Divisiones internas

La posicin expresada por estas agrupaciones constituye un gesto que contradice la tradicional rivalidad de dichos grupos, tan prestos a pelear contra Tehern como entre ellos mismos. “”Desafortunadamente, las peleas internas de los kurdos han sido siempre una gran propaganda para la Repblica Islmica“, admite el secretario general del PDKI.

Otros partidos como el de la Libertad de Kurdistn (PAK) o el el Partido de la Vida Libre del Kurdistn (PJAK) han ido ms lejos y han respondido a la brutal accin de las fuerzas de seguridad iranes con sus propias acciones armadas.

La base que dirige Rebaz Sharifi, uno de los comandantes ms significados del PAK, se encuentra en unas montaas cercanas a Erbil.

Los guerrilleros reciben al visitante en una cerrada formacin armada constituida en una explanada, que tambin usan como campo de entrenamiento.

“Cul es el objetivo de un peshmerga?”, clama uno de los instructores. “Estado e independencia!”, responden con un slo clamor las decenas de combatientes. “Kurdistn o muerte!”, vuelven a gritar.

Despus, los uniformados comienzan a desfilar aporreando la tierra con sus pisotones, al tiempo que exhiben ametralladoras y banderas kurdas.

El Partido de la Libertad de Kurdistn (PAK) reivindic hace das varios ataques armados en los distritos iranes de Ilam, Kermanshah y Firuzkuh, en los que “infligi daos significativos a las fuerzas del rgimen”, segn declar uno de sus portavoces, Jwansher Rafati.

Medios controlados por Tehern como las agencias Tasnim y Fars han acusado a los grupos opositores que actan desde el Kurdistn iraqu de jugar un “papel activo” en las recientes protestas. Fars dijo que otra de las formaciones, el Partido de la Vida Libre del Kurdistn (PJAK), haba acabado con la vida de ocho Guardias de la Revolucin Islmica (IRG) en la citada Kermanshah, la principal villa kurda ubicada al oeste del territorio iran.

“Matamos a varios miembros del IRG y quemamos la base. Irn dice que los manifestantes estn usando armas. Somos nosotros los que las usamos para defender a la poblacin. Y la mayora se las compramos a los del IRG, aprovechando la ingente corrupcin que azota el pas”, confirma Sharifi, un comandante que lleva 21 aos adscrito a las filas del PAK.

Sharifi es directo. “No queremos la democracia para Irn, queremos la independencia de las regiones kurdas”, afirma.

El PAK es una de las agrupaciones opositoras kurdas ms jvenes. Fue fundada en 1991, dice Shafiri. La ms veterana, el citado PDKI, se cre poco antes de que se estableciera la efmera Repblica Kurda de Mahabad, en enero de 1946. La misma que fue aplastada por las tropas del Shah a finales del mismo ao.

Pese a su antagonismo hacia el rgimen religioso, los diversos partidos polticos kurdos iranes mantienen serias divergencias sobre el posible futuro de las zonas habitadas por su comunidad en la nacin de mayora persa.

“La independencia es un sueo, pero no es realista”, opina Ibrahim Alizadeh, jefe de filas del Partido Comunista Komala.

A sus 76 aos, Alizadeh debe ser uno de los pocos dirigentes del orbe que todava se expresan con orgullo bajo un enorme retrato de Karl Marx. No en vano, Komala se cre bajo la influencia de la antigua Unin Sovitica en plena Guerra Fra, aunque despus se dividi en tres ramas divergentes.

Komala pele junto al PDKI en la gran revuelta kurda que registr el oeste de Irn en 1979, la primera de una larga serie, que fue derrotada por el nuevo poder que desplaz al Shah tras meses de combates y miles de muertos.

Cementerio de los m

Cementerio de los mrtires del PDKI en su base de Koya.Javier Espinosa

El campamento que ocupa en la localidad de Zargwez fue otro de los objetivos de los misiles iranes durante la ofensiva que sigui a la revuelta del 2022.

“Esta vez tambin nos van a atacar. Estoy seguro”, haba indicado Rebaz Sharifi.

Alizadeh es un veterano del activismo kurdo y pas, asimismo, por las crceles de la monarqua mientras estudiaba en la universidad. “Pero el sha nunca caus la masacre a la que hemos asistido en estos das“, puntualiza.

Brutal represin de Tehern

El poltico comunista admite que la brutal y sangrienta reaccin de Tehern ha frenado casi por completo la movilizacin en las calles. Un anlisis que comparte tanto Mustafa Hijri, del PDKI, como Sharifi, el comandante del PAK.

Los informes que han recibido de sus simpatizantes y familiares sobre el terreno coinciden con los detalles que se han filtrado sobre las acciones de los militares leales al ayatol Ali Jamenei. Hablan de la intervencin de milicias afganas, paquistanes e iraques -las mismas a las que recurri Tehern para apoyar al autcrata sirio Bashar Asad-, de miles y miles de muertos, y prcticas tan inusuales como el “secuestro” de cadveres, que -dicen- slo se devuelven a los familiares de las vctimas previo pago.

Sin embargo, todos ellos coinciden en que las protestas volvern a sacudir al pas en un corto margen de tiempo. “Antes del verano”, precisa Sharifi. “No han solucionado el principal problema: la crisis econmica”, agrega.

Para Alizadeh, “la Repblica Islmica est viviendo sus ltimos aos de vida. Tendrn que cambiar. Estados Unidos busca un Gobierno complaciente y por eso intenta conseguir un recambio dentro del rgimen como hizo en Venezuela. O lo hacen de forma pacfica o por la fuerza”, agrega.

Pese a sus diferentes idearios, los dirigentes kurdos concuerdan tambin en una cosa: ninguno acepta el hipottico liderazgo de Reza Pahlavi, al que identifican con la dictadura que mantuvo su padre.

“Los iranes y los kurdos, en especial, no van a protestar para volver a lo mismo de lo que se liberaron hace 47 aos”, indica Hijri en referencia a la cada de la Monarqua en 1979.

Sharifi sigue siendo el que se expresa con ms contundencia. “No hay diferencia entre Ali Jamenei y Reza Pahlavi. Ambos son enemigos del pueblo kurdo“, sentencia.


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