Internacional
Politizando Adamuz
Sabemos que el luto no durar tres das. Lo sabemos porque en las redes ni siquiera ha durado tres horas. Y sera tentador acudir ahora al tpico del incorregible cainismo espaol, pero es que hay cuarenta muertos enfrindose en un talud cordobs. Andaluca est sangrando por sus siete llagas. Y recorrer, acompaada por millones de compatriotas indignados, la breve senda que comunica el dolor con la rabia a la velocidad de costumbre una vez salgan a la luz las pruebas de una segura negligencia.
Porque en el origen de la tragedia moderna siempre hay una negligencia. Ni sabemos ni queremos vivir como los antiguos griegos, que imputaban al destino caprichoso las desgracias de los hombres. Fueron ellos los que inventaron la poltica para dejar de depender de la fatalidad. La democracia acaba con la irresponsabilidad de los reyes y eleva a los sbditos a la condicin de ciudadanos. Por eso un fallo tcnico remite siempre a un fallo humano previo: alguien no invirti, no mantuvo, no presupuest, no revis o no revis la revisin. Siempre es as, y la tragedia de Adamuz no solo no ser un excepcin sino que rene todos los elementos para llevar la indignacin pblica al paroxismo. Y con toda la razn.
Por eso los llamamientos desesperados a no politizar la tragedia (aparte de una toma de partido en s misma, es decir, una estrategia defensiva del Gobierno) entraan un contrasentido, porque politizarla debera significar prevenirla: reivindicar la autonoma de los hombres para gobernarse a s mismos y el contrato social del poltico para responder ante el pueblo de sus acciones o de sus omisiones. Las sociedades que no politizan sus tragedias son las que no evolucionaron o las que involucionaron: las tribus o las dictaduras.
Ojal scar Puente afronte esta crisis con la gallarda castellana de la que blasona, en el bien entendido de que la verdadera bravura embiste primero contra uno mismo. Ojal sepa asumir la medida exacta de su responsabilidad: la de quien prefiri ser temido como tuitero en vez de respetado como gestor del ministerio heredado de balos. A estas alturas no ignora que ser recordado por la tragedia de Adamuz, desencadenada no por extrao capricho de los dioses sino por incompetencia humana. Demasiado humana.




