Internacional
Las confesiones de Manuel Carrasco tras 14 horas de fiesta con Jordi Évole: "Sabiendo lo que sé ahora, no volvería a OT"
Empez Lo de vole por el final. Igual que en Resacn en Las Vegas, primero se cuenta cmo se acaba para despus relatar cmo se llega a un taxi vestido de Eric Cantona con los colores del Huelva, con una cazadora de lentejuelas y con un peluche gigante de un tigre como mejor amigo de Manuel Carrasco y de Jordi vole. As arranc la nueva temporada de Lo de vole, y as terminaron las 14 horas de fiesta, de cervezas y de confesiones con las que Jordi vole quiso conocer al Manuel Carrasco que poco conocen para que fuera el pblico el que terminase por saber quin es este artista, que sali de Operacin Triunfo 2 hace 24 aos y que hoy llena estadios. Para llegar hasta el ahora, Manuel Carrasco tuvo que pasar las de Can, tuvo que caer en un pozo y salir solo, tuvo que volver a descubrirse a s mismo o, ms bien, volver al Manuel Carrasco que, por lo que cont anoche, le arrebataron.
Catorce horas antes de esa imagen de ambos en el taxi destrozados y agotados, Jordi vole y Manuel Carrasco se citaron en Londres, una ciudad que el cantante conoce bien por trabajo. “Dos veces he venido”, explica, y gran culpa de ello la tiene el misticismo beatle de grabar en Abbey Road, que “mola” aunque no sirva para nada prctico.
La primera parada, el tpico pub londinense. Con dos cervezas la lengua se empieza a calentar. Hablan de la infancia de Manuel Carrasco, del motivo por el que Jordi vole se ha callado la boca a s mismo al entrevistar a un artista en el que nunca se percat hasta que le escuch en un festival y tuvo que abandonar el food truck donde se estaba comprando una hamburguesa para acudir a los pies de Manuel Carrasco y ser hechizado por el de Isla Cristina; y llaman (ojo, al momento) a Florentino Prez.
Televisin
“Yo fui el nico de mi casa que estudi EGB“, revel el cantante sobre su familia, formada por cinco hermanos, un padre marinero y una madre que “nunca ha visto una pelcula entera porque siempre se quedaba dormida del agotamiento”.
“No haba esperanza para llegar a ms. Estbamos destinados a trabajar y normalmente bamos a trabajos duros para ganarnos unas perras, ya que en casa haba muy poco”, cont Manuel Carrasco, relatando cmo se crio “en un patio de vecinos y en una habitacin con siete personas”.
Por eso, cuando tuvo dinero para comprarse su primer coche tard aos en comprrselo y cuando se lo compr fue el coche que usaba su hermano. Por eso, Manuel Carrasco no se siente cmodo en el glamour sino en “lo de siempre”. Por eso, an le cuesta no sentir “vergenza” de tener lo que nunca tuvo de nio. Por eso, educa a sus hijos intentando que siempre tengan los pies en la tierra, aunque las circunstancias y las condiciones nada tengan que ver con lo que fue su infancia. Por eso, Manuel Carrasco es de los pocos artistas que todava se moja, que improvisa una cancin dedicada a Gaza, con la que despus Moreno Bonilla le dijo “yo pienso lo mismo”, y Manuel Carrasco le contest con un “pues dilo”.
“Tus hijos tienen que tener compaeros en el colegio, hijos de padres que no han tenido la vida que ha tenido el suyo. Hostia, eso siempre es una influencia. En el cole, lo que escuchas all y depende de con quin te muevas… yo qu s. Te llega un hijo tuyo del cole y te dice: ‘Pap, los menas esos son unos delincuentes'”, le plante el presentador.
“Con mis hijos no me pasa. Mis hijos son pequeos adems todava, yo no veo ese ambiente, pero eso no solo puede pasar en ciertas lites, tambin pasa en el pueblo llano”, reflexion el cantante. “A veces es complicado tener que discutir con gente cuando ves una cosa tan clara. Y lo de los menas, por ejemplo, lo que dicen de los inmigrantes que nos quitan el trabajo y todo eso que manda como discurso la extrema derecha normalmente… Fuimos un pueblo emigrante nosotros, cierto o no? Nos fuimos. De qu estamos hablando? Realmente es intentar engaar a la gente con lo ms bsico, y la gente cae por desgracia”, aadi. Todava no haba empezado la fiesta.
Las beers empiezan a hacer su efecto, especialmente en Jordi vole —”aguanto poco el alcohol”—. Saca el telfono: “Voy a hacer una cosa. Vamos a hacer una llamada, a ver si me lo coge. Esto hay que arreglarlo, to”, dice el presentador refirindose al asunto de la multa por el concierto del Bernabu. “Actuasteis t un da y Taylor Swift dos en el Bernabu, y a Taylor Swift le pusieron una multa de 280.000 euros y a ti de 400.000″, explic vole.
Aunque salta el buzn de voz, vole se haba propuesto que Florentino Prez cogiese el telfono. Es la primera fase de la fiesta, la euforia. “Le voy a dejar un WhatsApp“, anuncia. Manuel Carrasco se anima: “Presi. Yo soy del Madrid adems. Lo siento, s que t…”, se disculpa con vole, cul. “Presi, llmame cuando pueda. Le pongo que es urgente”, va escribiendo Jordi. “Adems, me imagino que l tendr hilo directo con el Ayuntamiento, no?”, pregunta Carrasco. “Este tiene hilo directo con Dios“, le responde el entrevistador. Habra una segunda, una tercera, un vdeo de los dos…
“Tengo miedo de que se vaya a dormir y no nos coja el telfono”, reconoce vole. Vuelve a llamar. “Debe pensar que soy un pesado, pero no sabe la que le ha cado. Esta noche voy a llamar tantas veces como pueda, aunque sea tardsimo”. Y vuelve a llamar.
Manuel Carrasco y Jordi vole, en Lo de vole.
“Si es que est en lnea el ‘hijoputa'”, se sorprende. “Florentino, coge el telfono”, le escribe. “Qu poca gente le dir esto a Florentino“, reflexiona entre risas mientras teclea. “Si son aqu las nueve menos diez, all son las diez menos diez”, echa cuentas. “Este est en su casa, est viendo ahora El Hormiguero“. No hubo respuesta.
Contina la fiesta. Una tienda de ropa de segunda mano, una gorra a lo Freddie Mercury, una cazadora de lentejuelas, una camiseta de Eric Cantona con los colores del Huelva, un nuevo pub… Esta vez, un local donde era la noche de micros abiertos. Manuel Carrasco se sube al escenario y surte el mismo efecto en el pblico que la noche en que Jordi vole qued prendado del andaluz.
Otro pub, una cerveza en la calle, ms confesiones, probablemente las ms sorprendentes, las ms sinceras y las ms duras: las que tienen que ver con su paso por Operacin Triunfo. l era consciente del fenmeno que haba desatado OT en Espaa tan solo un ao antes. “Estaba muerto de miedo. Pero en aquella poca, con la historia que yo traa detrs, fue como un salvavidas en medio del ocano cuando te ests medio ahogando”, se sincer Carrasco. “Si yo quera hacer algo grande en la msica, senta que no me iba a atrever si no era con un golpe as de rotundo. Tena mucho miedo, muchas inseguridades, y saba que no me atrevera de otra forma”, cont.
Sin embargo, record con amargura su paso por el programa. Y eso que qued segundo. “Creo que nadie que sale de un programa as, al menos en mi poca, sale bien del todo”, dijo contundente. “Nadie est preparado para un cambio de vida as, para ser conocido de la noche a la maana y creerte una pelcula que no es del todo real. Una cosa es la parte meditica y otra una carrera musical”.
“Firmamos un contrato que duraba unos cinco aos. Creo que fui el nico de esa edicin que lo cumpli entero”, desvel. A l no le iba mal en ventas y, a pesar de tener motivos, no se quejaba. Otros compaeros s que lo hacan. “Estaban mejor aconsejados que yo”, descubri tiempo despus.
A l le dieron todo hecho y no poda opinar sobre su propio trabajo o carrera musical, y ah empezaron los primeros problemas. “Al principio yo ya tena canciones, pero pensaba: ‘Lo mo no ser tan bueno’. Cuando me daban lo que tena que cantar, deca: ‘Esto no me gusta’. Igual lo mo no era tan bueno, pero esto no lo canto ni para atrs”, record. “Yo era incmodo, pero rentable”.
Con el tiempo crey que, tras el xito que haba tenido la primera edicin de Operacin Triunfo, “el ego estaba muy subido”: “Como le pasa a todo el mundo cuando tiene xito. La sensacin era: ‘Te estamos dando una oportunidad, no te quejes'”.
“Salimos del concurso y estbamos cantando para 10.000 personas, todos juntos, de gira. Sin embargo, el primer concierto que hice como solista fue en Prado del Rey, en Cdiz, en un campo de ftbol, y vinieron 300 personas. No entenda nada. Pensaba: ‘Qu ha pasado aqu?'”. Cay de lo ms alto a poner de nuevo los pies en la tierra. Estuvo tiempo sin regresar a su pueblo por miedo a volver con la sensacin de haber fracasado. Barcelona fue entonces su refugio: “Guardo una tristeza en algn rincn de aquellos primeros aos, de no saber muy bien dnde estaba ni cmo enfrentarme a todo lo que me estaba pasando”. Y se encontraron con el tigre…





