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La publicidad, el "último recurso" de Sam Altman, llega a ChatGPT
Hace dos años Sam Altman parecía tener muy clara la evolución del modelo de negocio de ChatGPT. “Veo la publicidad como el último resorte”, explicaba en una charla en la prestigiosa Universidad de Harvard. Ahora, con la creciente presión de Gemini y Claude, los modelos de lenguaje de Google y Anthropic, parece haber llegado la hora de usarlo. El presidente de OpenAI, anunció el viernes a través de la red social X la llegada de anuncios a la herramienta de inteligencia artificial más popular del planeta.
La decisión representa un giro notable para una empresa que nació en 2015 como una organización sin ánimo de lucro con la misión de desarrollar inteligencia artificial “segura y en beneficio de la humanidad”. Altman llegó a afirmar en su momento, incluso, que los anuncios combinados con IA le resultaban “especialmente inquietantes”.
Pero la realidad financiera parece haber impuesto su lógica. Mantener ChatGPT operativo cuesta a OpenAI entre 700.000 y un millón de dólares diarios. La compañía, valorada en 500.000 millones de dólares, pierde más dinero del que ingresa y ha comprometido más de un billón de dólares en obligaciones para centros de datos y chips durante la próxima década.
Cómo funcionarán los anuncios
Para tratar de mejorar sus cuentas y con la mirada puesta en una posible salida a bolsa el próximo año, toca mejorar este frente y la publicidad es la vía más rápida para lograrlo.
No la única. La empresa también va a experimentar con un nuevo nivel de suscripción, ChatGPT Go, más barato que el actual ChatGPT Plus (ocho euros al mes en lugar de los 20 euros de la versión plus) y que ya ha estado probando en India.
Los anuncios, sin embargo, podrían convertirse en la mayor fuente de ingresos para la compañía. Aparecerán en la parte inferior de las respuestas de ChatGPT cuando exista un producto o servicio patrocinado relevante para la conversación del usuario. OpenAI ha prometido que estarán claramente etiquetados y separados de las respuestas orgánicas del chatbot.
Fidji Simo, directora ejecutiva de aplicaciones de OpenAI y antigua responsable del negocio publicitario de Facebook, explicó los principios que guiarán esta nueva etapa. “Lo más importante: los anuncios no influirán en las respuestas que ChatGPT te da”, escribió en X.
La publicidad, además, solo afectará a los usuarios del plan gratuito y ese nuevo plan ChatGPT Go. Los suscriptores de los planes Plus y Pro, Business o Enterprise seguirán sin ver anuncios.
Según datos de la publicación The Information, solo el 5% de los usuarios de ChatGPT (unos 35 millones de personas de los más de 800 millones de usuarios semanales) paga actualmente por alguna suscripción. El 95% restante usa la herramienta de forma gratuita.
Las promesas de OpenAI
OpenAI asegura que nunca venderá los datos de los usuarios a los anunciantes y que las conversaciones permanecerán privadas. Los usuarios podrán desactivar la personalización y borrar los datos utilizados para la publicidad en cualquier momento. Los menores de 18 años no verán anuncios, y tampoco aparecerán cerca de temas sensibles como política, salud o salud mental.
La estrategia recuerda inevitablemente a Google, cuyo buscador integra desde hace años resultados de compras patrocinados que generan decenas de miles de millones de dólares anuales.
La diferencia, según OpenAI, radica en la forma de integrar la publicidad. La compañía ha etiquetado internamente su estrategia como “monetización basada en intención”. En lugar de bombardear a los usuarios con anuncios, ChatGPT podría evolucionar para hacer recomendaciones ocasionales de forma más natural dentro de las conversaciones.
El fin de una época
El anuncio llega en un momento de creciente presión sobre la industria de la inteligencia artificial para demostrar que puede generar beneficios. Google gana más de 74.000 millones de dólares trimestrales en publicidad; Meta supera los 50.000 millones. OpenAI, mientras tanto, perdió más de 11.500 millones de dólares solo en el tercer trimestre de 2025, según cifras que se desprenden de los resultados financieros de Microsoft, uno de los principales inversores y socios de OpenAI.
“Está claro para nosotros que mucha gente quiere usar mucha IA y no quiere pagar, así que confiamos en que un modelo de negocio como este pueda funcionar”, reconoció Altman. Añadió que espera que los anuncios sean útiles para los usuarios, comparándolos con los de Instagram que, asegura, la han permitido “encontrar cosas que me gustan y que de otra forma nunca habría descubierto”.
Las pruebas comenzarán en las próximas semanas exclusivamente en Estados Unidos para usuarios adultos que hayan iniciado sesión en la plataforma. OpenAI no ha especificado cuándo expandirá el sistema a otros mercados.



