Internacional
La fortuna y la odisea del tren posterior al accidente entre el Iryo y el Alvia: "Frenamos en seco a cuatro kilómetros… Estuvimos a un minuto de ser ellos"
Un frenazo en seco hizo detenerse a los 400 pasajeros que viajaban en un Avlo, de Sevilla a Madrid, que se qued varado en mitad de una va completamente a oscuras y a escasos cuatro kilmetros del accidente ferroviario entre un Iryo y un Alvia que, de momento, se ha cobrado al menos 40 vidas. Aunque, en aquellos primeros instantes, desconocan tal siniestro. El desconcierto dio paso a la incertidumbre. Los enfados iniciales, a la resignacin. Slo el goteo de la informacin que llegaba del exterior, debido a la mala conexin de la red, dibujaban una realidad solemne.
“Muchos decan que esto era normal, una incidencia rutinaria… pero pasaba el tiempo y nada. A los 40 minutos tuvimos la primera comunicacin: una auxiliar del tren dijo que estbamos parados por falta de tensin en el tren que nos preceda. Un rato despus ya nos informaron de que se haba producido un descarrilamiento… E incidieron que no se saba cunto tiempo podramos estar all, se habl incluso de la posibilidad de quedarnos toda la noche“, explica a este diario Josita, una de las pasajeras de este Avlo.
Entre los usuarios, adems de esta joven y sus amigas, estaban presentes policas nacionales, guardias civiles, mdicos… todos ellos “de paisano”. Estos profesionales terminaron colocndose unos chalecos facilitados por la tripulacin y velando por la seguridad de todos los presentes.
El lapso de tiempo de mayor tensin se vivi tras la comunicacin de que “solo quedaban 30 minutos de reserva de electricidad”. “Eso significaba que nos bamos a quedar sin luz y sin calefaccin… Y nos advirtieron que nos abrigramos, que poda ser una noche larga. Yo estoy embarazada de seis meses, as que algo me preocup. Sobre todo al pensar cunta agua y comida tenamos”, revela Ana, otra de las damnificadas. Por suerte, aade, el personal dio botellitas de agua y no se pas mucho fro “por el calor humano y porque no abrieron las ventanas”.
Dentro del Avlo haba personas que se quejaban por no poder llegar a sus trabajos al da siguiente. Madres con nios de cuatro aos que no paraban de llorar. Enfermos que necesitaban tomar su medicacin… Una preocupacin y un hasto que atajaron los agentes de seguridad que, estando fuera de servicio, controlaban los vagones: “Cualquiera de los pasajeros de los trenes siniestrados se cambiaran por vosotros… Hemos estado a un minuto de ser ellos. Lo importante es que todos estamos bien”. Gracias a esas palabras se vivi “mucho respeto y sensibilidad con la situacin”.
“Yo iba con mi pareja en el vagn 9… Todos tenamos presentes que, de haber sido nosotros los del choque, habramos descarrilado. Es un milagro. Agradezco que lo peor que nos pasar fuera estar parados cuatro horas”, expone Ana.
Una locomotora, a eso de medianoche, fue la que remolc este Avlo hasta Crdoba, que se encontraba a unos 20 kilmetros. Llegaron sobre la una de la madrugada, y all les estaban esperando varios autobuses para llevarles tanto a Madrid como a Ciudad Real. En el caso de Josita y de Ana llegaron a la capital sobre las 7.30 de la maana, compartiendo con el resto de pasajeros una mezcla de sensaciones contradictorias: del cansancio y la odisea vivida al sentimiento de agradecimiento por haber esquivado un final mucho peor.




