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Del motín de Senegal al llanto de Marruecos: los minutos locos que revolucionaron la final de la Copa África
La final de la Copa África que enfrentó este domingo a Senegal y a Marruecos pasará a la historia por la locura vivida en … el tramo final del tiempo reglamentario. De un gol anulado a Senegal por una falta previa de Seck sobre Achraf Hakimi se pasó a un penalti favorable a Marruecos por derribo sobre Brahim decretado a instancias del VAR en el octavo minuto del descuento que colmó la paciencia del combinado senegalés.
Los Leones de la Teranga amagaron con abandonar el encuentro y llegaron a marcharse del rectángulo de juego, pero su capitán, Sadio Mané, reclamó que volviesen al césped haciendo honor al ‘fair play’ y enfrentándose con su propio seleccionador, de modo que el duelo siguió adelante.
Trascurrieron dieciséis minutos marcados por el desconcierto hasta que el balón volvió a ponerse en juego. Fue entonces, en el vigesimocuarto minuto del alargue, cuando Brahim agarró la pelota y enfiló el punto de castigo. Todo parecía encaminado para que el futbolista del Real Madrid, que exageró el contacto, se convirtiese en el héroe de los anfitriones y le diese a Marruecos la segunda Copa África de su historia 50 años después, pero su lanzamiento a lo Panenka acabó en las manos del guardameta senegalés Benjamin Mendy. Increíble.
El encuentro quedó abocado a la prórroga, en la que Pape Gueye adelantó a Senegal en el minuto 95, añadiendo con ello más picante a un pulso que dará la vuelta al orbe y pasará a la historia por una amenaza de plante por parte de Senegal en respuesta a la discutida actuación arbitral que no tiene precedentes en una cita de esta enjundia.
Los nervios se apoderaron de los 22 protagonistas mientras arreciaba la lluvia en la final disputada en el Estadio Moulay Abdellah de Rabat, generando una serie de episodios surrealistas en una prórroga taquicárdica. Sufría Marruecos, que lamentaba aún el error de quien se había erigido en el mejor jugador del torneo, pero también Senegal, que malogró una ocasión pintiparada para sentenciar el título en la segunda parte del tiempo extra cuando Cherif Ndiaye mandó el balón fuera en un remate a puerta vacía.
Mané, héroe; Brahim, villano
No tendrá que lamentar ese fallo Senegal, que terminó imponiéndose e hizo bueno un giro rocambolesco de los acontecimientos. De no ser por Mané, Senegal se hubiese quedado sin la Copa África y con un disgusto tremendo con el cuerpo arbitral ya que si hubiera cumplido su amenaza de abandonar el pleito se le habría dado por perdido el partido por 0-3. Sin embargo, gracias al futbolista del Al Nassr, Los Leones de la Teranga son campeones continentales por segunda vez en su historia.
El gran planteamiento defensivo que realizó el seleccionador senegalés, Pape Thiaw, cortocircuitó a Marruecos, su equipo demostró más carácter que el favorito y supo sobreponerse además a una serie de errores arbitrales para acabar levantando el título. Justicia poética dirán algunos. Desenlace cruel, pensarán en Marruecos. Y todo ello gracias a Mané, héroe de un pulso tremendo que dejó a Brahim como villano para los anfitriones.



