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49 pistachos,12 arándanos y siete nueces, del autocuidado a un problema de salud mental: "Se convierte en una obsesión"

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Puede que a estas alturas usted ya sepa prepararse electrolitos caseros; y que por equilibrio hormonal, usted no termine el da sin haberse tomado 49 pistachos, doce arndanos y siete nueces. Quiz tambin una manzana para el hgado, un kiwi para el intestino, y un dtil para el cortisol. A estas alturas quiz piense que la sal se toma antes de las 10 de la maana, que el agua fra bloquea las enzimas, y que el pescado azul es muy bueno en Omega-3 y muy malo en metales pesados. Puede que a estas alturas usted vaya al gimnasio en das simpticos o parasimpticos, que corra descalzo, y que lo suyo con las pesas sean las repeticiones lentsimas o las de un solo levantamiento. Puede que a estas alturas usted medite con contadores de minutos en blanco, respire con nmeros sagrados 4-7-8, 5-5 o 6-2-6, o con sonidos para reparar el ADN a 528 Hz.

Puede que a estas alturas, usted se haya propuesto que este ao ir menos a CrossFit, a los grupos de Vipassana, y se saltar el ayuno intermitente. Cuidarse se ha convertido en una adiccin. La vigorexia, la ortorexia (comer sano), y el uso compulsivo de apps e influencers de bienestar para transformar el cuerpo y la mente se han convertido en los trastornos de moda. Y los expertos en salud mental empiezan a alertar del auge de estas adicciones sin sustancia.

Es cierto que las redes sociales se han convertido en un vehculo de transmisin de rutinas saludables, pero tambin de rutinas de comparacin constante: retos, transformaciones fsicas y discursos motivacionales que generan en el usuario la sensacin de que nunca hace o sabe lo suficiente. Quin no se siente seducido por un reel o un titular con listas de alimentos mgicos y secretos, o el alimento humilde que regula ms cosas de las que imaginas, o el ingrediente comn que acta como un interruptor metablico, y el que tu cuerpo reconoce como oro, y esa cosa que los nutricionistas nunca te dirn en Instagram.

Nuestro cuerpo se convierte en un proyecto, la alimentacin en prueba de fuerza de voluntad y el descanso en una muestra de debilidad, apunta la trabajadora social Luca Fronteriz. Las adicciones sin sustancia funcionan igual que las tradicionales: el cerebro asocia la conducta con placer, activa circuitos de recompensa y genera la necesidad de repetirla.

El inicio del ao intensifica la presin social hacia la mejora personal, la sociedad la premia, y activamos los circuitos cerebrales de la adiccin: obsesin por el control, el rendimiento y la perfeccin, que nos introduce en un ciclo de exigencia extrema y frustracin.
Detrs de muchos comportamientos aplaudidos por su disciplina hay una necesidad de validacin o huida emocional. La persona no busca bienestar, sino aliviar la ansiedad que genera no cumplir con sus propios estndares, apunta Yuri Govigli, tcnico en conductas adictivas.

Fabio tiene 62 aos y trabaja en un despacho de abogados de Valencia. Poco despus de la pandemia, empez a interesarse por el mindfulness. Se apunt a un centro de meditacin y acude a retiros de fin de semana. De ah lleg al Chi Kung, una prctica china que combina movimientos suaves, respiracin profunda y concentracin mental, segn sus promotores, para cultivar y equilibrar la energa vital. Segn Fabio: Me relaja, me ayuda a conectar con mi yo interior.

Su introduccin en el mundo del autocuidado comenz como la de cualquiera. Hace unos meses fue a su mdico de cabecera, y resulta que tena el colesterol alto. Le recetaron Estatina, pero no se tom a bien la noticia y empez a investigar por cuenta, al tiempo que se abri una cuenta de Instagram. All encontr a su gur, Jorge Garca Dihinx. Segn su perfil: Mdico, pediatra. Inspiro hbitos saludables: sol, alimentacin, lowcarb, colesterol, ejercicio, sueo, ritmos circadianos. En su cuenta descubri que el colesterol no existe, que es una mentira, dice Fabio. Y empez a nutrir sus maanas de avena, de semillas de cha, de lino, de quinoa, de lecitina de soja, de nueces. Y sus noches de kfir con arndanos. Tir su Nespresso a la basura porque, al parecer, al romperse la cpsula ests bebiendo microplsticos, y se compr otra mquina de caf para hacerlo en cacitos.

–Y el agua?
–Embotellada.
–Pero no es la que tiene ms microplsticos?
–Ya, tengo que hacer algo.

Fabio tambin ha empezado a ir algn da ms al gimnasio, y a aumentar los pesos. Jorge Garca Dihinx dice que hay que llegar al lmite para vaciar el glucgeno de los msculos. El problema es que Jorge Garca-Dihinx fue uno de los tres fallecidos del pasado 29 de enero tras un alud en Panticosa, en el Pirineo aragons, y Fabio tiene que buscarse otro gur, aunque dice que ya tiene a varios mirados. Sus videos se me siguen apareciendo y los veo, es todo muy raro.

Qu est pasando? Qu ahora tenemos ms miedo a morir que hace 50 aos? Preguntamos a Adrin Gallardo, tcnico especialista en adicciones, mster en prevencin e intervencin de conductas adictivas, y director teraputico de EsVidas, un grupo privado con centros de desintoxicacin en toda Espaa, que ha detectado un auge en la adiccin de autocuidado. No creo que haya ms miedo a morir. Lo que hay es ms obsesin. Vivimos en una sociedad que se caracteriza por vivir continuamente en torno a conductas obsesivas: las compras, el trabajo, el gimnasio. En realidad, se trata de escapar de lo que realmente me est pasando. Esa es una de las claves: escapar. Trabajo diez horas porque me gusta mi trabajo o porque no me siento cmodo con mi vida. Voy al gimnasio dos horas porque me sienta bien o porque no me siento cmodo con cmo soy. Miedo a morirme? Pues seguramente ese miedo no est tan relacionado con lo que me va a ocurrir en el futuro, como con lo que me est ocurriendo en el presente que no me est gustando.

–Hasta qu punto se han disparado las adicciones sin sustancia?
Lo que se ha disparado es el conocimiento de la sociedad con respecto a la adiccin. Antes el adicto era el yonqui de aguja y el borracho del tetrabrick, y yo no tengo ningn problema porque lo mo es por salud. Ahora la gente empieza a darse cuenta de que a lo mejor no va al gimnasio por salud sino para tapar otra serie de carencias emocionales.
–Y cul es el origen? De dnde nace todo esto? Porque, quien ms, quien menos, va al gimnasio, o tiene en casa algn complemento alimenticio.
Las redes han hecho mucho dao, el compararse, el querer ser como otro. En lugar de hacer el trabajo personal que tengo que hacer para aceptarme tal y como soy, lo que hago es crear un personaje en base a lo que a m me gusta de otras personas.

Enric tiene 42 aos, es profesor en un instituto de Mallorca, y tambin segua a Garca-Dihinx. Es increble, nadie se cuidaba ms que l, estaba predestinado a vivir cien aos, y mira…. Sin embargo, su nutricionista de cabecera es otro que vive en Barcelona y al que consulta por Skype. As entr en su dieta el kfir con yogurt de leche de cabra, las nueces, los batidos de protena whey con frutos del bosque, la creatina y la caballa, el pescado de moda, que dice que tiene menos mercurio que el atn. Aunque lo que ms le trae de cabeza es el pan elaborado con trigo sarraceno. Claro, es que te vas con los amigos a una hamburguesera y tienes que pedir que te la pongan en un plato, explica.

Enric era aficionado a las carreras de larga distancia hasta que un da, en mitad de una media maratn, se par de repente. Estaba sufriendo un ataque de ansiedad, aunque en ese momento no lo saba. Se convenci de que en cualquier momento le iba a dar un infarto. Pero no slo en la carrera, sino en cualquier momento de su vida. Dej de hacer deporte y se busc un psiclogo. Cada vez que tena un rato, igual viendo la tele, o esperando en una cola, necesitaba entrar en Instagram y ponerme a ver dietas y listas de alimentos, o a escuchar a cardilogos y ver electrocardiogramas, explica. Su favorito, el doctor Rojas: Mi plan es cuidar tu salud antes que lo haga el cardilogo de guardia. Menos pastillas, ms accin, dice su cuenta de Instagram. Al final, me tuve que desinstalar Instagram del telfono porque puedo entrar en bucle. Aunque es informacin valiosa, en mi caso se convierte en una obsesin y es muy contraproducente, reconoce Enric.

Poco ms tarde empez a meditar, pero tambin fue un problema por culpa de las apps. La suya, Calm, fue de todo menos Calm, por mucho que digan en la descripcin que sus meditaciones guiadas estn pensadas para la combatir la ansiedad y el estrs. Te lleva la contabilidad de las meditaciones que haces, y te hace mucha ilusin no fallar ningn da. Llegu a hacerlas seguidas durante seis meses, recuerda.

Hasta que un buen da, una cena con amigos se convirti en una pesadilla a medida que se acercaba la medianoche, y no haba hecho los deberes de Calm. Recuerdo que era un jueves, y que a las 23.50 sal corriendo hacia el coche y me la puse mientras conduca a casa sintindome fatal. Claro, eso no serva para nada, eso no es meditacin, porque conduciendo no puedes ni cerrar los ojos, pero la cuestin era cumplir el objetivo y salvar el da, aunque fuera mal, recuerda.

–Y todo por qu? Por cuidarte, por no fallarte, por no sentirte dbil, por no decepcionar a los dems?
–Todas las respuestas son correctas

El trabajo de Enric con el psiclogo fue tratar de romper la cadena. Tena que boicotearme, romper a posta la rutina, la dieta, adems el cuerpo te lo pide, y de repente te comes un bocata de pan normal, o unos espaguetis. Estas navidades com un montn de dulce. Mi trabajo con el psiclogo es no sentirme mal despus de hacerlo. Esa es mi terapia, explica Enric.

“Si estoy en mi casa, y no me apetece ir al gimnasio, y voy, realmente lo estoy haciendo para sentirme bien o para no sentirme mal por quedarme en casa? Ah est la pregunta clave”

Adrin Gallardo, tcnico especialista en adicciones

Tambin ha vuelto a hacer deporte, pesas, tres o cuatro das a la semana, aunque quiere llegar a cinco o seis. Tiempo hay, es cuestin de convertir el deporte en lo urgente en tu vida por una cuestin de salud, dice citando a su nutricionista. Al final somos humanos, y tienes que disfrutar de la vida.

–En qu momento he dejado de cuidarme y empiezo a tener un problema de salud mental? Cmo me doy cuenta?– le preguntamos a Adrin Gallardo.
–Cuando antepongo esos gurs antes que a m mismo, que a mi familia, que a mi trabajo, y que a todo. Si estoy en mi casa, y no me apetece ir al gimnasio, y voy, realmente lo estoy haciendo para sentirme bien o para no sentirme mal por quedarme en casa? Ah est la pregunta clave.
–Y se trata igual a un adicto a las dietas o al gimnasio que a un adicto a la herona?
–Obviamente, a la persona que viene por un txico hay que hacerle una desintoxicacin. A la que viene por una conducta hay que hacer un trabajo de deshabituacin con muchas ms limitaciones. En un centro no hay acceso a la cocana, al alcohol, a las tragaperras, pero s hay acceso a comida. Es un trabajo mucho ms estricto. Si vemos que hay una obsesin por los espejos hay que retirarlos. Y luego est la raz de la adiccin, que es la misma para todos: una insatisfaccin crnica, una mala gestin emocional, una sensacin de vaco continua, una obsesin constante por algo. Todo eso se trabaja y se explica exactamente igual a un jugador, que a un comedor compulsivo, que a un adicto a las pantallas, que a un cocainmano, que a un alcohlico.

Adargoma es un cocinero de Las Palmas de 32 aos que ahora vive en Jerez. Su problema no era exactamente la comida o el ejercicio fsico. Era todo, era la imagen, cuenta. Verme bien y que los dems me vieran bien. Pero aunque no lo saba, su problema estaba muy lejos de las protenas y las mancuernas: Un complejo de inferioridad muy grande, baja autoestima, inseguridad. Era incapaz de mirarme por dentro, que es realmente donde estaba toda la mierda, hablando mal y pronto, y me centraba en la superficie, en este caso, en el fsico.

Durante su carrera, Adargoma, nombre guancho que significa espaldas anchas, ha trabajado en restaurantes de Inglaterra, Alemania, Mallorca e Ibiza, donde su culto a la imagen pudo salirle muy caro: A lo mejor haca una jornada de 12 horas con turno partido, que en una cocina ests todo el da sudando, y en vez de irme a descansar me iba al gimnasio directamente, por muy reventado que estuviera, o me pona a correr siete u ocho kilmetros en pleno verano a las cuatro de la tarde, con lo que eso implica en las islas, y luego me volva a currar.

Con kilos de comida pasando por delante de sus ojos a lo largo de las jornadas, Adargoma contaba caloras. A veces coma de menos, y otra poca de ms, para ponerme ms fuerte. El canario poda desayunar pasta a las cuatro de la maana: Y eso no es una conducta muy normal. Por supuesto, tiraba de suplementos: que si creatina, que si batidos de protenas… Y de redes sociales, donde segua los consejos del entrenador blgaro e icono del fitness, Lazar Angelov, que cuenta con su propia marca de suplementos.

Un da, Adargoma, se rompi por dentro. Tena otros problemas, fui al psiclogo, y ah sali todo, cuenta. Inici un proceso teraputico en el que descubr que la relacin que tena con mi cuerpo, con el espejo, con la comida y conmigo mismo, no era sana, era una locura.

–Y ahora cmo ests?
–Pues te pongo un ejemplo: yo sigo haciendo deporte, pero ayer tuve una jornada muy intensa y hoy tena que madrugar. Tena la mochila del gimnasio dentro del coche, pero me fui a mi casa. Eso hace un par de aos era impensable.

Como seguramente era impensable que acabara trabajando para EsVidas, ayudando a otros a superar toda clase de adicciones: Me he hecho monitor, doy la bienvenida a las familias que traen un paciente, hago terapias con grupos.

–Y ves a muchos como t?
–Buff, ni te imaginas. Ahora veo tambin mucha adiccin a las cremas. Partes de la base de que es una persona con una vida desestructurada, que tiene que ingresar en un centro por una adiccin grave. Y se trae 17 cremas! Ah tienes qu pensar: ‘Me siento fatal, me he abandonado completamente, no s quin soy, no s qu me gusta, no s por qu me siento como me siento, pero eso s, mis 17 cremas y mis abdominales que no me las quite nadie’. Es como una sociedad, al final… vaca.
–Y cmo se arregla?
–Al final somos personas insatisfechas, que tenemos que tomar conciencia de que el fsico que anhelas no lo vas a tener, que ests todo el rato persiguiendo la zanahoria, y nunca va a llegar el bienestar, por eso hay que hacer un trabajo de aceptar tu cuerpo, y que no es lo que va a hacer que te sientas mejor o peor, y aceptar tus virtudes como ser humano.

Seguir a influencers como Lazar Angelov, cuenta Adargoma, hace que lo idealices, te sientas pequeito y alimentes tu complejo de inferioridad y tu inseguridad. Buena parte de la sociedad se dedica a estar tres horas en Instagram mirando los cuerpos espectaculares de otras personas. Eso hace que, al final, cuando cierro la aplicacin, piense, ‘pues vaya basura es mi cuerpo’.

–Entonces, la culpa es de las redes?
–La culpa es del poco trabajo personal que hacemos con nosotros mismos. Te curras la portada del libro y por dentro ests vaco.
–Es comparable el que necesita correr al sol a las cuatro de la tarde poniendo en riesgo su vida con el que necesita meterse una dosis de herona?
–Hombre, en cuanto a los riesgos, quiz no estamos hablando de lo mismo, pero la problemtica s. El yonqui de la herona ha perdido el control, sus valores, sus principios, y se ha abandonado. Y de alguna manera, la persona que est obsesionada con la comida o con el deporte ha perdido el control si ya no es capaz de irse a comer una paella con su familia por el tema de las caloras. O de quedar con sus amigos una vez al ao porque ese da no pudo ir al gimnasio… Al final, la escala de consecuencias no es equiparable, pero la raz del problema es exactamente la misma: escapar de mi realidad.


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