Internacional
Díaz termina con los autónomos en el 'delivery', pero el foco pasa a las sanciones y a las condiciones laborales de las flotas
El anuncio del pasado jueves del abandono del modelo de autnomos de Uber Eats supuso una victoria para el Ministerio de Trabajo de Yolanda Daz y la aplicacin de la Ley Rider, pero el movimiento traer marejada durante meses en el sector de las aplicaciones de reparto.
A diferencia de Glovo y Just Eat, Uber Eats no tendr repartidores en plantilla, sino que confiar enteramente en las flotas. Estas empresas, muchas creadas por exrepartidores, se consolidan as como el gran poder laboral en este sector, ya que Glovo y Just Eat tambin confan en ellas.
Las flotas tienen como gran ventaja que pueden compaginar los repartos de restaurantes de estas aplicaciones con otro tipo de mensajera para otros clientes, lo que permite ofrecer contratos de jornada completa a los riders, frente a las contrataciones por pocas horas que son rentables para empresas como Glovo, que tiene mucha ms demanda en horas pico de la noche o en fin de semana.
Para dimensionar este sector, Uber Eats revelaba que sus flotas haban contratado a 7.000 personas para su reparto en 2025.
El cambio de modelo de Glovo y la necesidad de dimensionar mejor los contratos de flotas que los de autnomos estn poniendo en tensin a los restaurantes y las propias plataformas, que estn recibiendo quejas de sus clientes. Por ello, es de esperar que uno de los elementos clave que marquen la dinmica del mercado sea una puja entre estas compaas por contratar a las flotas ms eficientes.
Por otro lado, el fin del conflicto ms pblico y notorio del delivery con Daz no va a significar el fin del pulso laboral en el sector. Para empezar, sigue su curso el juicio penal al CEO de Glovo, Oscar Pierre, y la compaa vive pendiente de que el Tribunal Supremo vuelva a fallar en un caso que desbloqueara sanciones que pueden llegar a los 932 millones de euros segn su matriz.
Uber Eats tiene tambin decenas de expedientes abiertos que tendr que gestionar y presumiblemente recurrir, por lo que es de esperar que la batalla de las sanciones dure aos.
El otro flanco de conflicto seguirn siendo las condiciones laborales de los riders. Los repartidores tienen contrato, pero generalmente por el salario mnimo y sin percibir elementos bsicos para su trabajo como vehculo o un mvil de trabajo. Esto se debe a que las flotas se estn amparando en un convenio obsoleto desde 2007, el de mensajera, que no se ha negociado desde entonces.
Empresas como Just Eat estn buscando impulsar un nuevo convenio estatal y adaptado al sector, pero es incierto que el guante lanzado por la compaa sea aceptado por todos sus competidores y el mercado de las flotas, por lo que es de esperar nuevas manifestaciones y presin sindical. De hecho, en el caso de Glovo, ya se estn formando comits de empresa en territorios como Cceres y Pontevedra, lo que significar una nueva oleada de peticiones de derechos por este colectivo.




