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El fin de la dictadura del IMC: por qué tu peso no dice toda la verdad sobre tu salud

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Pasadas las festividades, caracterizadas en gran parte por sus reuniones alrededor de una mesa, existe cierto temor a subirse a una bscula. Las cifras que all aparezcan suponen enfrentarse al reto de darnos cuenta de que hemos comido de ms. Tambin es un choque de realidad abrocharse un pantaln o darse cuenta de que el cinturn ahora estrena un agujero porque el anterior aprieta. Que esto se quede en una ancdota no supone un peligro, pero que cada ao esto se repita sin que haya una vuelta atrs s lo es. Slo pensamos en los kilos cuando nos los queremos quitar, explica Diego Bellido, jefe de la seccin de Endocrinologa y Nutricin del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF).

Y no son los kilos, sino el efecto en la salud, lo que debe preocuparnos, subraya el tambin presidente de la Sociedad Espaola para el Estudio de la Obesidad (Seedo). Para definir el grado de impacto en nuestro organismo hay diferentes parmetros: el ndice de masa corporal, el permetro de la cintura, la medicin de la masa grasa y su presencia junto a rganos vitales.

El obeso sano no existe, sentencia Bellido, quien como clnico defiende que si no se ven las consecuencias de inmediato, es porque no se han buscado a fondo. Detrs de un exceso de grasa, hay predisposicin a diabetes, a colesterol y a una tensin arterial alta, entre otras enfermedades que conducen a eventos que ponen a prueba nuestro organismo: infartos e ictus.

Por ello, el abordaje de la obesidad no son esos kilos de ms o una definicin simple de la misma a travs solo del ndice de masa corporal (IMC), que divide el peso entre la altura en metros al cuadrado. Es insuficiente, insiste Bellido. Esta relacin slo da informacin sobre el tamao corporal, pero no su composicin, afila Andreea Ciudin Mihai, coordinadora de la Unidad de Tratamiento de la Obesidad del Servicio de Endocrinologa y Nutricin del Hospital Universitario Vall d’ Hebron.

Obesidad. Mtodo tradicional y nuevo

Esta experta ilustra este hecho con un ejemplo: un culturista puede tener un IMC de 45. Tiene un 80% de msculo, no tiene grasa, pero a pesar de ello su IMC le catalogara como obeso mrbido e incluso tendra indicacin hasta de ciruga baritrica. De un extremo a otro, Ciudin tambin describe el caso de una persona aparentemente sana, porque tiene un IMC de 25, pero con un volumen de grasa corporal superior al 40%. En este caso, s que tiene obesidad, afirma..

Como comenta Irene Bretn, coordinadora del rea de Obesidad de la Sociedad Espaola de Endocrinologa y Nutricin (SEEN), la obesidad se define por exceso y/o disfuncin de grasa corporal que impactan de forma negativa en la salud. De forma unnime los especialistas consultados reiteran que haber incorporado el IMC para clasificar a las personas, y luego usarlo como criterio principal en la toma de decisiones en salud, ha sido un gran error. La revista The Lancet le dedic un nmero justo hace un ao que propona un cambio de narrativa que se ajuste a una enfermedad metablica crnica y se entienda su fisiopatologa.

Quin invent el parmetro de la discordia?

Fue creado por un matemtico belga, Adolphe Quetelet, que buscaba las caractersticas de los hombres normales. Lo hizo basndose en datos de soldados: todos varones blancos procedentes de Francia y Escocia, recuerda Ciudin. Por ser algo simple de calcular, la OMS adopt el IMC para clasificar a las personas, pero sin ninguna validacin en otras poblaciones, recuerda Bellido.

Los especialistas apuntan que hay deficiencias en las razas asitica y afroamericana donde el IMC debe ajustarse. Pero a pesar de ello se sigue usando como parmetro principal para tomar decisiones en salud. Durante dcadas se ha generado evidencia cientfica en torno al IMC. Ahora vemos que no siempre es cierta y no define bien la obesidad y sus complicaciones. Nos va a costar mucho darle la vuelta y corregir esta evidencia con los parmetros correctos, reconoce la endocrina del Vall d’ Hebron.

Esta foto incompleta del paciente se observa en reciente estudio global publicado en JAMA Network Open que revelaba que ms de uno de cada cinco adultos con un IMC normal padecen obesidad abdominal, que se asociaba de forma sistemtica a riesgos cardiometablicos. Los investigadores analizaron los datos de una encuesta de la OMS recopilados entre 2000 y 2020 de ms de 470.000 participantes de entre 15 y 69 aos en 91 pases. La obesidad abdominal se defini como una circunferencia de cintura de al menos 80 cm en las mujeres y 94 cm en los hombres.

Qu herramientas cubren las limitaciones del IMC?

Los parmetros, peso, talla, circunferencia de la cintura y su relacin con la estatura no son medidas sencillas que nos permiten conocer con detalle las caractersticas clnicas y los riesgos individuales de cada persona con obesidad, detalla Bretn. Esta endocrina apuesta por una incorporacin progresiva de recursos que permitan el estudio de la composicin corporal. Tcnicas como la bioimpedancia, que permite estimar la cantidad de grasa y de masa muscular, o la DXA -que evala la densidad mineral sea (DMO) y la composicin corporal (grasa y msculo)-, que ofrece una valoracin ms precisa, son muy interesantes.

Desde Seedo y SEEN subrayan la utilidad de una herramienta made in Spain desarrollada por la Clnica Universidad de Navarra, por el equipo de Gema Frhbeck y Javier Gmez-Ambrossi. Se trata de CUN-BAE, una herramienta predictora que estima la grasa corporal, que vio la luz en la comunidad cientfica hace ms de una dcada a travs del International Journal of Obesity, del grupo editorial de Nature. Esta herramienta que incluye, adems del peso y la altura, el sexo y la edad, nos pareca poda ser un poquito ms precisa, dice Gmez-Ambrossi.

El desarrollo de esta ecuacin matemtica compleja se puso a punto a partir de los datos de 6.000 personas, la mayora sedentarias. El investigador reconoce que esto hace que tengan que afinar un poco los resultados, porque en personas que son deportistas, los valores de volumen de grasa no se ajustan. Si bien, para el uso en consulta de una persona con una actividad fsica normal o escasa s es realista. La calculadora es accesible a travs de la web de la SEEN y Seedo.

Para el profesor Marwan El Ghoch, del departamento de Ciencias Biomdicas, Metablicas y Neurales en la Universidad de Mdena y Reggio Emilia (Italia), no debe olvidarse la edad en la ecuacin. Con el paso de los aos, se producen cambios en los componentes del cuerpo, independientemente de los cambios significativos en el peso, como el aumento de la grasa y la disminucin de la masa muscular.

Durante el ltimo congreso de obesidad de la sociedad mdica europea celebrado en Mlaga, El Ghoch present un trabajo en el que revelaba cmo las personas con obesidad y un IMC similar presentan diferencias significativas en la composicin corporal en diferentes compartimentos del cuerpo segn su grupo de edad. Un mayor porcentaje de grasa corporal, especialmente en las regiones centrales -tronco-, y una menor masa muscular en brazos y piernas, explica.

El Ghoch subraya la necesidad de evaluar a los pacientes de forma multidimensional. Por ejemplo, el IMC se puede combinar con la relacin cintura-estatura para mejorar su rendimiento diagnstico. Junto a ellos, el mdico italiano suma las pruebas de laboratorio para determinar el perfil cardiometablico y las enfermedades relacionadas, as como pruebas psicosociales para determinar el bienestar psicolgico y la calidad de vida, as como sus discapacidades.

Una enfermedad con muchas caras: “hay obesidades”

Sin duda, una buena forma de tener una foto completa, aade Bellido. Y todo esto con un fin: no hay una nica obesidad. Hay diversas obesidades y cada una precisa un tratamiento, subrayan.

No todas se corrigen con los frmacos de la familia Ozempic. Hay que estudiar bien a cada paciente para ver si requerir una intervencin farmacolgica o quirrgica, tener en cuenta la esfera psicolgica y siempre dejando claro que los hbitos de dieta y actividad fsica deben ser siempre el primer recurso. Lo dems lo complementa, sostiene Bellido.

Quiz, cuando nos subamos la prxima vez a la bscula o nos ciamos el cinturn nos daremos cuenta de que lo que sobra no son kilos, es grasa. Es la que nos enferma, apunta Bellido.

El reto, concluyen todos los expertos, es convertir ese exceso de volumen en msculo que es el que huye del sedentarismo. Y concluyen: As se convierte en un escudo saludable.


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