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Súper Raphinha se corona de nuevo
El más pesado del equipo, como el mismo se autocalifica. El más vertical. El más valiente. Y el dueño de la Supercopa. Raphinha lo volvió a hacer. Dos goles en las semifinales ante el Athletic y otros dos en la final ante el Madrid. Cuatro tantos que se suman al par que ya había metido en la final del año pasado ante el equipo blanco. Arabia Saudí es territorio para el brasileño, que desde que se transformó en uno de los mejores delanteros del mundo siempre aparece en los partidos importantes. No se lo piensa, no se esconde y a convicción nadie le supera. Otros serán más finos, pero él es más decisivo.

Un eufórico Raphinha celebra con sus compañeros y los aficionados, al final del encuentro en Yida
“Yo trabajo muy duro y cuando trabajas, la suerte te acompaña”, dice Raphinha
Al espacio, corriendo como un poseso, levantando la cabeza y engatillando. Así batió a Courtois de tiro cruzado, desenfundando en un abrir y cerrar de ojos. Alma, corazón y vida, el extremo abrió el marcador y también lo cerró. Con fortuna en este caso porque su remate golpeo en el pie de Asencio. Pero la suerte hay que buscársela y ganársela. Pocos lo hacen como Raphinha, acostumbrado a caerse y levantarse de la lona. Su único lema es no rendirse. Que no te valoran lo suficiente el Balón de Oro, trabajo y goles. Que no te meten en el once del año de la FIFA, trabajo y goles. No es de extrañar que fuera escogido el mejor futbolista de la final. “Yo siempre trabajo muy duro y si trabajas, la suerte te acompaña”, valoró.
El delantero trajo las mismas gafas que en 2025, por superstición
Es un jugador queridísimo por la afición, un delantero que define como casi nadie el juego cardiaco del Barça de Flick. Ese juego que emociona, que no es perfecto, pero que siempre va a cara descubierta. Como el propio Raphinha, que sonreía con el trofeo de MVP y con las gafas de sol puestas, esas que ya son una marca de la casa, mientras llevaba anudada a la cintura una bandera de Brasil. “Son las mismas que el año pasado. Las traje por superstición”, reveló.
Su fórmula ha funcionado. “Raphinha siempre sabe como tiene que marcar un gol”. Si eso lo dice alguien tan experto en la materia como Lewandowski la frase se convierte en indiscutible. “Rafa nos da muchísimo. La gente no lo valoró mucho pero nosotros sí”, le brindó Pedri. “Ha metido dos goles. Podría haber metido uno más. Siempre está ahi. Marca la intensidad y el ritmo”, terció Laporta.
Merecía un momento así Raphinha, con once goles ya esta temporada pese a la lesión muscular de la que recayó y que le dejó buena parte del otoño en la camilla. Justificada estaba su euforia mientras Florentino Pérez le susurraba alguna cosa al oído en la entrega de trofeos. Le costó situarse en la élite pero no piensa bajarse de la cima.



