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Sergio García enciende la llama patriótica de España en la liga saudí
Después de la tempestad siempre llega la calma, aunque en este caso haya tardado cinco años en asentarse. Tras la irrupción tormentosa del LIV Golf en el panorama del deporte internacional, que conllevaba una ruptura con el sistema establecido en las últimas décadas (un … circuito americano todopoderoso y otro europeo con afán de mejora), la guerra no podía sino estallar.
Los dirigentes de las organizaciones (Greg Norman por el LIV, Jay Monahan del PGA y Keith Pelley por el europeo) se mostraron intransigentes en sus posturas, lo que derivó en impedir la libre circulación de jugadores, junto con duras sanciones para quienes se apuntasen a los recién llegados. El paso del tiempo y el reemplazo de los tres mandamases ha hecho madurar las cosas y ya la competición de los petrodólares ha ido suavizando sus postulados. Así, ya no se jugarán los torneos a tres rondas, sino a cuatro, como es habitual, y deja de haber un plantel cerrado de 54 jugadores al añadir ascensos, descensos y una escuela de clasificación. Todo ello en aras de lograr los deseados puntos del ranking mundial que tanto necesitan los jugadores si quieren mantener sus opciones de jugar en los ‘majors’.
Por otro lado, los grandes tours ya no se muestran tan reacios a permitir a sus antiguas estrellas alternar los calendarios o, incluso, reincorporarse como ha solicitado formalmente Brooks Koepka. De hecho, el propio Rory McIlroy, uno de los más críticos con los desertores hacia los petrodólares, ahora abraza con entusiasmo la vuelta del de Florida a Estados Unidos.
El PGA Tour tiende puentes
El talante conciliador del PGA Tour se acaba de materializar en tender un puente muy valioso para los jugadores del LIV que hayan sido campeones de ‘majors’ desde 2022, lo que favorece claramente a Jon Rahm, Bryson DeChambeau y Cameron Smith. Tendrán acceso y ganancias limitados, y deberán cumplir con 15 torneos en la temporada. Los jugadores que cumplan los requisitos y deseen compaginar los dos tours deberán formalizar su inscripción antes del 2 de febrero. No cabe duda de que el circuito americano pretende recuperar el relumbrón perdido con la marcha de jugadores tan valiosos como los mencionados del LIV, pero el golf internacional debería recibir esta ventana de oportunidades como un comienzo hacia un panorama mucho más razonable para todo.
Así las cosas, la estrategia del LIV Golf a partir de ahora se basa en mantener los premios individuales y potenciar una competición por equipos, en la que cada país cuente con su propio combinado nacional. «Es algo que poco a poco se va consiguiendo y estoy muy orgulloso de que España tenga su propia escuadra, al igual que Inglaterra, Australia o Sudáfrica», explica Sergio García, capitán de los Fireballs. «Para mí es muy importante contar con este grupo de jóvenes talentos (David Puig, Josele Ballester y Luis Masaveu) que, además de ser grandes jugadores, son magníficas personas», añadió.
Para García, que ha disputado campeonatos del mundo y Juegos Olímpicos representando a España, es muy importante tener un equipo bajo su bandera y mando, ya que, sin duda, ayudará a consolidar aquí la imagen del LIV. «Ojalá a partir de ahora tengamos mucho más apoyo que se pueda traducir en conseguir más patrocinadores y, quizás, un segundo torneo en nuestro país, aparte del que ya está consolidado en Valderrama. Es muy difícil porque solo hay catorce pruebas y todas las naciones querrían una segunda, algo que solo sucede en Estados Unidos, pero, sin duda, el apoyo popular que consigamos tendrá mucho que decir», confirmó el de Borriol. En busca de esa mayor identificación patria de los equipos, García reconoció estar barajando la opción de renombrar la franquicia con una denominación más racial como «Los Toros»,
Con la tregua tácita vigente (hay jugadores como Jon Rahm y Tyrrell Hatton en procesos judiciales porque quieren seguir disputando torneos en el Viejo Continente), los integrantes de los Fireballs van a disputar calendarios combinados de distintos tours. De esta manera, David Puig comenzará su actividad esta semana con dos pruebas del europeo en Dubái y luego con algunas más antes del verano, con la esperanza de lograr los mayores puntos del ranking posibles para entrar en los grandes. Por su lado, Ballester esperará invitaciones europeas con el mismo fin y alternará con las International Series del circuito asiático, lo mismo que Masaveu. Todo ello con la esperanza de «estar todos en la mejor forma posible y poder llevar a cabo una gran temporada en la que logremos los mayores éxitos para el golf español», remató un motivado Sergio, deseoso de desempeñar su papel de mentor y referente en este grupo de ‘jovenzuelos’, como les presentó ante la prensa.



