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Jordi Ribera: «Es un Europeo con muchas piedras en el camino»
Jordi Ribera Romans (Sarrià de Ter, 1963) puede presumir de ser el seleccionador español más exitoso de la historia. El bronce de los Juegos de París fue su séptima gran medalla con los Hispanos: los bronces olímpicos de Tokio y París, las tres preseas europeas (dos oros y una plata) y los dos bronces mundiales. Disfruta entre vídeos, ordenadores, proyectores, informes de rivales, pantallas, camillas de masaje y charlas técnicas, que le cuelgan el sambenito de profesor. Ahora afronta el Europeo que se disputa en Dinamarca, Suecia y Noruega, encuadrado en el grupo de la muerte. El primer rival será Serbia este jueves (18:00 horas).
-Lleva una década en la selección y desde los 26 siendo entrenador.
-Bueno, como entrenador profesional sí, pero llevo entrenando desde los 15 años. A lo largo de la vida han sido muchos proyectos en diferentes etapas y con diferentes objetivos con clubes, equipos y selecciones. Todos ellos me han permitido motivarme y hacer aquello que me gusta y que quiero. He podido viajar, conocer un montón de gente y ayudar a muchos jugadores, clubes y selecciones a conseguir sus objetivos.
-¿Nunca se empacha de balonmano?
-No, porque trabajo en lo que me gusta. Empezó siendo un hobby en mi pueblo que pude alternarlo con mi trabajo de administrativo en el hospital. Colaboré con la Federación catalana, me llegó una oferta para entrenar a un equipo profesional en Eibar y desde entonces solo he estado sin actividad un año y medio.
-¿Aquel Jordi de 15 años ya se veía entrenador para toda la vida?
-Nunca pensé que iba a ser mi trabajo, aunque mi idea desde que empecé con mi primer contrato es que quería ser profesional de esto. Luego me llegó la posibilidad de irme a Argentina y con la idea de vivir una experiencia a través del balonmano en otro país y en otro continente, la aproveché. Luego me fui a Brasil, donde realmente fue una experiencia muy positiva porque pude jugar mis primeros mis primeros Juegos Olímpicos en Pekín, y posteriormente me marché a Alemania donde pude jugar la Champions. Después, tras un nuevo paso por Brasil, recibí la llamada para venir a entrenar a España y ya llevo 10 años
-Es un trotamundos del balonmano.
-Sí. En aquella época había menos gente, pero ahora hay un montón de entrenadores que están repartidos por todas partes. Antes no se salía tanto, no había tantos entrenadores y jugadores fuera. Ahora es normal ver grandes equipos extranjeros dirigidos por entrenadores españoles.
-Y en estos 10 años, ¿cuál es el sello que ha dejado en la selección?
-Lo más importante es que hemos generado un proyecto colectivo de todas las categorías masculinas. Antes el entrenador de la selección junior hacía un trabajo y el de la juvenil hacía otro, pero con mi llegada hemos intentado hacer un proyecto colectivo que ha aglutinado a mucha gente trabajando. Llegué en un momento negativo después de haberse quedado fuera de los Juegos de Río y poco a poco volvimos a las sendas de los buenos resultados.
«Hemos tenido una continuidad que nos permitió estar en el podio en las últimas competiciones. Eso es algo bueno para nuestro deporte»
-El bronce en los Juegos de París fue su séptima gran medalla con los Hispanos.
-Ha sido una época realmente afortunada y con buenos jugadores que ya venían teniendo buenos resultados. Hemos tenido una continuidad que nos permitió estar en el podio en las últimas competiciones. Eso es algo bueno para nuestro deporte y para todos los que participamos en el proyecto.
-Los Hispanos forman un grupo humano que hace más fácil el trabajo.
-He sido muy afortunado en el vestuario, porque recogí un grupo que tenía un foco muy grande hacia la competición. El entrenador, con estos jugadores, se aprovecha de esta circunstancia.
-No muchos seleccionadores llaman a los jugadores antes de convocarles.
-Llamo a los que vienen para decirles lo que quiero de ellos e incluso a los que no vienen, sobre todo a los que estuvieron en la última actividad y no repiten. Les llamo para saber cómo están, para decirles de primera mano que van a venir a la selección y muchas veces para hacer balance de cómo están a nivel de club.
Ribera, durante un partido de preparación para el Europeo.
Jesús Diges/EFE
-Tener buena relación con los jugadores es importante para un entrenador.
-El jugador agradece mucho que le transmitas las ideas claras, que cuando hables con ellos les expliques cuál es su función en el equipo, las posibilidades que tiene de estar o no estar, lo que tú demandas de ellos y las posibilidades que luego tienen de participar en el juego. Esa claridad ayuda al buen entendimiento. No soy una persona que hable mucho, pero cuando lo hago es con naturalidad e intento que aquellas cosas que digo sean las que siento.
-A algunos les conoce desde que tenían 13 años.
-Hay jugadores en la selección que empezaron con nosotros en el proyecto de tecnificación en el CAR de Sierra Nevada cuando tenían 13 o 14 años y ahora los tengo aquí en la selección y ya nos conocemos mucho. Eso genera siempre una fluidez en la relación, en el contacto. Ellos te conocen y tú les conoces. Siempre es positivo.
-Incluso alguna vez se los ha llevado a tomar una cerveza cuando las cosas no han salido bien.
-Bueno, no tanto (risas). Yo creo que son más ellos. Ellos gestionan alguna actividad para hacer equipo, sobre todo cuando los momentos son difíciles, y a veces coincidimos con los jugadores fuera del ámbito del trabajo o de una concentración y si hay que tomarse una cerveza, nos la tomamos.
-¿Utiliza otro otros deportes para preparar los partidos?
-No. Leo mucho y a veces no tiene nada que ver con el balonmano y me sirve para reformular mis ideas y para establecer relaciones. Es un poco como mi refugio, que me permite reconstruir las estrategias y formas de funcionar.
Grupo de la muerte
-Hablemos del Europeo. España está en el grupo de la muerte.
-El sorteo fue mucho más negativo del peor escenario que nos habíamos marcado. Con Serbia, Austria y Alemania es un grupo muy complejo pero hay que aceptarlo. El equipo yo creo que está ilusionado y vamos a ir a por todas. Siempre nos ha ido bien pensando en ir partido a partido y vamos a seguir igual.
-Para abrir boca, Serbia el jueves.
-Es una selección que nos ha tocado en diferentes sorteos en los últimos años y que casualmente cada vez que jugamos con ellos han cambiado de entrenador. Vamos a tener muy poca información de ellos y eso hace más difícil la preparación del partido.
-Qué es lo que más le preocupa, ¿los rivales o su equipo?
-En estos momentos el equipo. Tener esa consistencia de coger automatismos. Con el poco entrenamiento que hemos podido tener, lo que me preocupa es que estemos bien, que la gente salga confiada, que no haya ninguna lesión y que haya ese pelín de suerte que a veces se necesita en la competición.
«El que diseñó este sorteo no estuvo muy afortunado porque puso prácticamente a todos los equipos favoritos en la misma zona»
-Y por si fuera poco, los dos primeros de grupo se medirán en el Main Round con Dinamarca, Francia, Noruega y Portugal.
-Es un Europeo con muchas piedras en el camino. El que diseñó este sorteo no estuvo muy afortunado porque puso prácticamente a todos los equipos favoritos en la misma zona. En la Main Round solo hay dos equipos que pasan a semifinales por lo que va a ser complicado. Pero eso ya vendrá más adelante.
-¿En esta selección la estrella es el equipo?
-Siempre lo ha sido. El éxito de esta selección siempre ha venido determinado por su colectivo, por la fuerza que genera el grupo una vez que entra en competición. Eso hace que sean capaces de superar a selecciones que pueden tener mejor envergadura, mejor lanzamiento y mejores condiciones
-Si fuese rival de España, ¿qué es lo que más temería?
-Somos un equipo muy creativo en ataque y que puede jugar diferentes tipos de defensa. Cuando es capaz de defender, corre, y además tiene un buen contraataque directo.
¿Qué exigencia se marca en el Europeo?
-Pensar en el día a día. El primer objetivo es clasificarnos para la Main Round. De momento a pensar en Serbia y luego ya iremos viendo más adelante.




