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Antes de vomitar, tu boca produce más saliva y no es casualidad.
Es una reacción automática: al detectar que el ácido del estómago está por subir, tu cuerpo activa una producción extra de saliva rica en bicarbonato para neutralizarlo y proteger tus dientes y mucosas.
Este mecanismo defensivo evita que el esmalte dental se desgaste y reduce la irritación en garganta y boca, además de facilitar la expulsión del vómito. Incluso en los momentos más desagradables, tu organismo se adelanta para cuidarte, empezando por esa “boca llena de agua” que muchos ignoran.
Crédito: Marisela Medina Moreno



